30 de diciembre de 2006

¿Dónde está la cámara?

En los dos últimos días me han ocurrido cosas que me han hecho pensar si se trataría de un programa de cámara oculta. En esos momentos, te sientes avergonzada de cualquier cosa que hayas hecho o dicho.

La primera fue precisamente el 28 de diciembre, por lo que era normal esperarse una inocentada. En el cajero donde unos amigos fueron a sacar dinero, la usuaria anterior se había dejado olvidados sus últimos 50 euros. Si de verdad se hubiera tratado de uno de estos espacios, habríamos quedado muy bien, pues la intención de mis amigos desde el principio fue hacer todo lo posible por devolvérselos.

La noche siguiente vimos una serie de cuadros proyectados sobre una iglesia que hay sobre la zona de Plaza de España (en Madrid). No se daba ninguna explicación y resultaba tan raro que hacía pensar que podría estar puesto ahí como instalación artística experimental, no por las pinturas proyectadas, sino porque fuesen precisamente las reacciones de los paseantes lo que se quería grabar para hacer el proyecto.

Es gracioso que se me pase por la cabeza varias veces que pueda haber una cámara oculta y que, probablemente, si alguna vez me hacen de verdad uno de estos truquitos, picaré. ¿Qué cosas os han ocurrido que os hayan hecho pensar que había una cámara escondida ya que no os las podíais creer?

22 de diciembre de 2006

¿Qué le regalo?

Ya que he puesto una entrada sobre lo que se regala a los niños y a las niñas, voy a hacer un post de ésos que tratan de ser útiles a la humanidad. Voy a hablar de los regalos a los adultos, cosa que cada vez se hace más difícil.

Y no digo que mis palabras vayan a ser útiles, pero sí estaría bien que la sección de comentarios se convirtiese en un intercambio de consejos para estas arduas decisiones.

Sin desvelar lo que tenemos ya comprado para nuestros más allegados, aconsejémonos unos a otros con ideas novedosas y originales para regalar a esas personas que creemos que ya lo tienen todo.

Uno de los trucos puede ser el de derivarse por algo temático. Si sabes que la persona tiene una afición o un oficio que se preste, ahí ya hay un filón por explotar. También puede ser que el receptor se harte de esto. Si es así lo siento, pero lo que facilita la elección… Algunos/as ya sabréis a lo que me refiero.

Es curioso que hay personas para las que resulta mucho más fácil encontrar un regalo que para otras. En general, podría parecer que es más fácil regalar a las mujeres, pues los ítems cosméticos, textiles o decorativos casi siempre valen. De ahí que se haya tratado de crear la figura del metrosexual, pero no ha terminado de cuajar del todo. Pero incluso con las mujeres te acabas repitiendo.

El regalo más personalizado, como sería un CD de música, un DVD con una película o un libro conlleva la necesidad de conocer bien a la persona receptora y además, se corre el riesgo de que ya lo tenga. Pero, si se acierta, pueden ser los mejores presentes.

Yendo ya por lo original, estarían los vales por cosas, por viajes, cenas o estancias o los que se pueden canjear por hechos de la persona que los regala, pero esto es muy arriesgado y muy personal.

Pues dejo que sean ustedes quienes añadan consejos y sugerencias.

13 de diciembre de 2006

Juguetes para niños y para niñas


Ahora que llega la Navidad en la tele abundan los anuncios de juegos y juguetes. Desde que era pequeña me ha indignado que se considere que algunos son para niños y que otros son para niñas. Sobre todo porque los de niños siempre han sido los más divertidos.

Los fabricantes de juguetes se excusarán en que reflejan la realidad, pero no es cierto. La sociedad va por delante. Hoy en día ya hay muchos matrimonios en los que el hombre se ocupa de los bebés: les cambia los pañales, les da el biberón... pero jamás verás que alguien regale a un niños un muñecón que se mea.

Aunque no es sólo cosa de los fabricantes. Quienes compran esos regalos para niños y niñas todavía hoy tienen en cuenta la distinción, especialmente si quienes los regalan son los abuelos u otras personas de edad avanzada. Tampoco es culpa de la publicidad, como se suele decir, pues sé por experiencia que, aunque los publicitarios les ofrezcan a los anunciantes cambiar estos roles, ellos no lo aceptan.

Reivindico que se deje de pensar así, no sólo por las consecuencias sociales, sino porque se está privando a niños y niñas de mucha diversión.
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4 de diciembre de 2006

Las distintas teorías sobre el viaje en el tiempo en el cine


Normalmente una película que trate los viajes en el tiempo se adscribe a una teoría: la del universo consistente o la del universo mutable.

La teoría del universo consistente se basa en que, hagas lo que hagas, todo ha ocurrido siempre de una misma manera y, si alguien viaja en el tiempo, es que había viajado en todas las ocasiones y sus acciones ya habían influido en el devenir de los acontecimientos. En esta vertiente se incluyen películas como ‘Terminator 3’, de Jonathan Mostow; ‘Time Line’, de Richard Donner; ‘Doce Monos’, de Terry Gilliam, o ‘El final de la cuenta atrás’, de Don Taylor. La sorpresa en estas películas casi siempre es la misma.
El universo mutable puede dar pie, con un cambio producido a causa de un viaje en el tiempo, o bien a que todo se trastoque, o bien a que se produzca un universo paralelo. Los guionistas de ‘Déjà vu’, el último film de Tony Scott, han puesto en boca de una pandilla de “friquis” todas las posibles opiniones sobre los viajes en el tiempo. Así que una de las científicas lo demuestra con un sencillo dibujo, igual que hace Doc en 'Regreso al futuro', como se puede ver en la imagen de arriba. Si la línea temporal se quiebra y sigue en otra dirección, la primera línea, que ya existió, puede desaparecer del todo o puede mantenerse, en otra dimensión. Las películas que se situarían en el universo mutable son ‘Regreso al futuro’, de Robert Zemeckis; ‘Terminator 2’, de James Cameron; ‘Kate y Leopold’, de James Mangold; ‘El efecto mariposa’, de Eric Bress y J. Mackye Gruber etc… Estas películas toman como punto de partida la teoría del caos. Por ello, cuando Marty McFly viaja al pasado, pone en peligro su propia existencia al hacer que su madre se enamore de él. En todas estas cintas existe un solo universo posible, es decir que, si se quiebra la línea temporal, el otro que ya conocíamos desaparece. Los universos paralelos los trataría ‘El único’, de James Wong, protagonizada por Jet Li.

Si hablamos de universos paralelos, tendríamos que hablar de la teoría de cuerdas y su tesis de que en el mundo hay mucho más que cuatro dimensiones. Para profundizar en este tema recomiendo los documentales ‘El universo elegante’, del científico Brian Green, autor de un libro con el mismo título, que nos explica a los más profanos la teoría de las supercuerdas, la única teoría científica que es capaz de armonizar la relatividad Einstein con la mecánica cuántica, el electromagnetismo y la gravitación de Newton, que sin esta teoría, presentarían incompatibilidades. Sin embargo, la teoría de cuerdas, al tratar de elementos tan infinitesimalmente pequeños, no ha podido ser demostrada.



El único guiño que hace ‘Regreso al futuro’ al universo consistente es el momento en el que Marvin Berry llama a su primo, Chuck Berry, y le hace escuchar la música que toca Marty, el personaje de Michael J. Fox. Según esto, nadie habría inventado el rock and roll, se habría inventado gracias a ese viaje en el tiempo. Pero ¿cómo tocaría Marty rock si nadie lo ha inventado? Porque siempre ocurrió ese viaje. Aquí se presenta la paradoja del universo consistente: que nunca hubo una primera vez en la que se crearon las cosas. Sería como si una persona de nuestro tiempo viajase a 1560 con una copia de ‘El Quijote’ y se la entregase a Cervantes. Él la copiaría y la publicaría. Según eso, Cervantes no escribió ‘El Quijote’. Nadie escribió ‘El Quijote’, más o menos se escribió solo, se escribió a sí mismo. ‘Regreso al futuro’ rápidamente se escapa de esta atadura cuando Chuck, al teléfono le contesta a su primo que él ya estaba trabajando en un sonido similar.

Este ejemplo es llevado a la máxima consecuencia por algunos científicos que opinan que el propio universo se creó a sí mismo y que la línea temporal tiene forma de caracol. Todo esto se puede leer el libro de Richard Gott, ‘Los viajes en el tiempo y el universo de Einstein’. En el volumen se explica que el viaje en el tiempo hacia el futuro ya se ha producido. Otra de las explicaciones que da Gott es que, si se viaja casi tan rápido como la luz, debido a que el tiempo es relativo, para ese viajero, el tiempo irá muy despacio. Si se alcanza esta velocidad, el tiempo se detendrá. Si se supera, irá hacia atrás. Por lo tanto, se produciría un viaje al pasado. En el libro también se habla de momentos concretos a los que se puede viajar y otros a los que nunca se podrá retroceder. Se especula incluso que ya estemos recibiendo viajeros temporales. Y también habla de los agujeros de gusano y de una posible espiral que dibujaría el universo, según la cual, éste se habría creado a sí mismo. Por lo tanto, Gott apoya la teoría del universo consistente.

Como dicen en ‘Déjà vu’, de Tony Scott, quienes creen en el universo consistente son conservadores, ya que da una especie de vértigo pensar que todo se podría cambiar si existiese la posibilidad de viajar al pasado. A los que creen en el universo mutable y en que todo se podría alterar si se recibiese una visita proveniente del futuro, los calificaban de radicales. Creer en que todo se hizo a sí mismo para mí requiere tanta fe como creer en Dios o en algo parecido. Por lo tanto, es con esa paradoja con lo que a mí me pierden y por lo que yo me adscribo a la teoría de los universos mutables.

La teoría del universo mutable también tiene su paradoja, que se llama “paradoja de la abuela”. Es algo muy similar a lo que ocurre en ‘Regreso al futuro’. Si yo viajo en el tiempo y mato a mi abuela, ya no puedo nacer. Pero si no nazco, tampoco puedo viajar en el tiempo y no puedo matar a mi abuela. Por lo tanto, sí que nacería. Etc… No saldríamos jamás de este círculo vicioso. Estas paradojas, quizá lo que demuestran es que el viaje en el tiempo nunca podrá existir. O, al menos, el viaje al pasado.

1 de diciembre de 2006

Cualquiera que trabaje mucho es millonario.


Me hace gracia que en las películas presentan a la gente que trabaja más de diez o doce horas al día y que no tiene vacaciones o fines de semana, como unos adictos al curro, materialistas y que sólo desean dinero. Nunca como gente que no puede hacer otra cosa. Según los casos que yo conozco, la realidad es que para llegar a fin de mes o para no perder o defraudar a quienes te encargan trabajos, no tienes más remedio que trabajar todas esas horas. Y sin hacerte un puñetero millonario como los de las películas.
No veo que lo que tiene esta gente sea un problema tan grave. Y tampoco lo veo como algo reprobable. Si lo quieren dejar o frenar el ritmo, siempre pueden hacerlo, pues seguirá sobrándoles el dinero. Y si disfrutan con el trabajo, maravilloso. Porque, además, sus trabajos suelen ser interesantes y satisfactorios.
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