El elitista cultural tiene que pensar que existen parcelas exclusivas para él y su reducido grupo de semejantes. La actividad lectora está o ha estado tan poco extendida entre la población que se podía considerar por entero propiedad de la elite intelectual –a diferencia de otras áreas, como el cine, donde el hecho de verlo no significa nada, sino que hay que crear una barrera para dividir el tipo de películas o de salas—. Pero esto se estropea cuando llegan los best-sellers y un público mucho más extenso de lo esperable, devora libros de más de 400 páginas en los vagones del metro.
Que a algunas personas no les gusten o, más bien, no les motiven estos libros es algo que puedo comprender. Que resalten los defectos que encierran cuando viene a cuento hacer un análisis sobre ellos me parece, no sólo comprensible, sino incluso interesante como tema de debate. Pero lo que no me cabe en la cabeza es ese odio visceral y esa manera de hablar tan despectiva que se dirige a los libros de Dan Brown, Stieg Larsson o similares. Si a ti no te interesa, muy bien, no lo leas o no consideres entre lo mejor que has leído, pero ¿por qué te tiene que molestar que los demás lo estén leyendo?
No me creo que los intelectuales se preocupen de lo que ellos consideran "la masa" y sientan pena porque ésta se está perdiendo el gran placer que les supondría leer a Nabokov o a Proust. Si una gran cantidad de la población descubriese a estos autores, ellos tendrían que encontrar a otros aún más oscuros para seguir teniendo esa sensación de pertenencia a una elite. Así que no me vengan con que, si se meten con los best-sellers es porque les hiere que la mayoría de la población se estimule tan poco intelectualmente. Mentira. Es lo que dirán y es el argumento que sacarán como excusa para comenzar a presumir, pero es falso.
Si los pertenecientes a ese grupo reducido se quejan de lo iletrada que es la población en general porque no suele leer nada, ¿no debería parecerles bien que leyese, aunque sea un best-seller? Podría ser vista como una buena forma de empezar para luego leer cosas mejores o, como mínimo, se tendría que considerar mejor que la abstinencia lectora total. El problema puede estar en que, si admitiesen que esa gran cantidad de la población ha dado un paso muy grande porque ahora sí lee, ya no serían tan poquitos los que se pueden considerar intelectuales y eso, de nuevo, les haría daño en su orgullo de minoría superior.
El caso es seguir siendo elitistas hasta la muerte y, por mucho que lo de abajo cambie como ellos van proclamando que debería cambiar, seguir buscándole los defectos a eso que ha variado para que permanezca intacto su statu quo de intelectual.
Por supuesto, hay otro motivo más para esta actitud tan recalcitrante: es mucho más fácil decir "Qué malo es Los hombres que no amaban a las mujeres" que "Qué bueno es…" y aquí rellenen ustedes la línea de puntos con lo más elevado que se les ocurra. La consideración de cultureta te la llevas también y, entre otros parecidos, quedas igual de bien. Pero para realizar la primera afirmación no necesitas más esfuerzo que el de haberte leído este best-seller. Para realizar la segunda tendrías que haberte leído, en efecto, uno de esos libros que sólo la elite lee. Por lo tanto, otra cosa que se puede detectar en quienes despotrican de estos libros con demasiada vehemencia es su falsa intelectualidad. ¿Qué te has leído tú mientras la población se leía El código Da Vinci? Probablemente nada.
Y luego, además de esto, habría que llegar a otra cuestión: si esos libros gustan y enganchan tanto, por algo será. Quizá su estilo literario no es precioso, seguro que no redescubren el lenguaje, es posible que no te vayan a cambiar la vida… pero algo habrá que haga que no se puedan dejar de leer. Está claro que no todo depende de la promoción que se haya hecho de sus ediciones. Esa capacidad de atrapar al lector que se desprecia tantísimo probablemente será algo muy difícil de conseguir porque, no me digan que otros escritores podrían insuflársela a sus obras pero simplemente prescinden de ella a propósito. Venga hombre. Quizá es aún más difícil de lograr que ese preciosismo en el hallazgo de cada adjetivo. Y, por ello, ¿no habrá también algo de envidia para quienes no son sólo lectores, sino también autores? ¿No habrá algo de placer culpable para los lectores que han disfrutado devorando esas obras, pero tienen miedo a reconocerlo?
Si estos libros entran en otra categoría porque son más fáciles de leer y exigen menos del lector, quienes leen cosas más difíciles no deberían ver amenazada su categoría de intelectuales minoritarios. Pero un ataque tan frontal y desproporcionado demuestra que sí sienten esta amenaza.
Yo fui una elitista juvenil (aclaración publicada el 6 de junio): en algunos comentarios se aprecia que hay un par de personas que no han comprendido bien mi posicionamiento en este artículo, pues han pensado que reivindicaba respeto como lectora de bestsellers. No lo aclaro porque me moleste que me clasifiquen ahí, sino para que no se malinterprete el sentido del post. Mi posicionamiento es el contrario, el de alguien que ha ejercido el elitismo cultural e intelectual cuando tenía la edad en la que eso era normal. Con la madurez, me he dado cuenta de que sentirse por encima de los demás por causa de los libros que leemos y que los demás leen o dejan de leer no es sino una forma de superar complejos que no se diferencia, por ejemplo, del clasismo.
60 comentarios:
100% en el clavo.
El elitista no quiere realmente aprhender TODA la obra de arte en todos sus aspectos, sino sólo en aquellos que SÓLO puedan percibir él y su círculo de escogidos.
Así, Velázquez sería bueno no tanto por ese apabulle técnico perceptible por toda la "masa", sino por rebuscamientos conceptuales sólo accesibles a los que se han leído volúmenes desaforados(y masturbatorios) sobre la obra de Don Diego.
La realidad es que, Las Meninas, por ejemplo, se presta a análisis (laudatorios) en todas sus dimensiones. Y que tan mal hace el que obvia su maestría técnica perceptible por todos como el que considera que "ir más allá" es sólo para snobs. Unos son unos cretinos elitistas y los otros unos acomplejados.
En literatura, todo es más patente y manifiesto: obviar factores sobre la construcción, el generar intriga, la dosificación de la nformación, la empatía con el personaje... Sólo lo puede hacer un cretino.
Así que cada uno se la machaque como quiera, pero, por favor, que no nos impongan unos cánones que se basan sólo en ver UNA PARTE de la obra: "la que a mi me interesa porque sólo yo sé apreciar".
Muy acertada tu reflexión.
Me cuento entre el elevado porcentaje de la población que lee, devora, libros, pero de categoría cuestionable, pues la mayoría entrarían en la categoría de "best-sellers" y eso parece que no es cultura.
Quizá.
Pero me gustan, me entretienen y divierten y de este modo cumplen el cometido para el que los he comprado.
No necesito ni quiero más.
Y allá las élites y sus preferencias. Cada uno en su sitio (y yo prefiero el mío, sencillo y sin ínfulas)
Un abrazo
es un tema polémico :) en ocasiones se disfraza de elitismo algo que no lo es: a mí me pasó con Perdidos. Al principio, era una serie que apenas veía nadie, y era genial encontrar a otro fan y poder hablar de "nuestra serie". Luego, cualquiera había visto más episodios que yo, y para mí, la serie perdió esa parte de magia que tenía antes. Pero por otro lado, me paso el día haciendo proselitismo, prestando libros, discos o pelis, tratando de evangelizar a quien quiera escucharme.
Gracias por los comentarios.
Por supuesto, no quiero decir que estos libros no tengan fallos ni que señalar estos defectos esté mal. Un buen análisis de lo que sea siempre me parece positivo.
A lo que me refiero es a ese desprecio exagerado que despliegan algunos, que llega casi al cabreo. Eso es lo que me cuesta entender.
Hmmm... yo en una ocasión he llegado al cabreo, aunque creo que no es el caso que comentas aquí: fui incapaz de convencer a una chica de que hay mundo más allá de Dragonlance, que hay fantasía mucho mejor que los libros que sacan cada semana como churros, pero ella se negaba a leer ninguna otra cosa hasta haberse leído TODOS los libros de Dragonlance...
No, claro, no es el caso. Eso que comentas ya es cerrazón de mente y friquismo exagerado. Ahí entiendo que te cabreases. Yo lo que digo es que alguien lea un best-seller porque algo más allá de eso no le atrape o le cueste o porque simplemente no haya oído hablar de ello, que puede ser muchas veces el motivo. Pero si le aseguras que hay algo mejor y se niega, será que ha hecho una promesa. Jajaja.
También es distinto recomendarle a alguien algo que tú piensas que le va a gustar porque conoces a esa persona (no algo que lo recomiendas porque te ha gustado a ti, ignorando los gustos del/de la otro/a) y que pase de ti. Eso sí puede ser motivo de cabreo o molestia.
Pero de lo que yo hablaba es de quien despotrica del libro en general, sin dirigirse a nadie en concreto para recomendarle algo mejor. Simplemente dicen cosas muy despectivas porque es lo que hay que decir, porque quedaría mal reconocer que te ha enganchado.
Realmente cuando decimos "bestsellers" todos sabemos a que tipos de libros nos referimos, aunque algunos vendan menos que otros teóricamente más culturetas. Dudo que muchos de esas docenas de imitadores del Código DaVinci (personalmente, a mí me daría vergüenza escribir un libro titulado "La Clave Galileo", "El Código Gaudí" o algo así) hayan vendido más que "La Carretera" de MacCarthy o "A sangre fría" de Capote o "El guardián en el centeno", que además de ser buenos libros fueron (y son) grandes éxitos editoriales. Sin embargo nos entendemos, curioso.
Dejando de lado esa reflexión un tanto petarda, he de reconocer que no soy muy dado a leer los llamados "best sellers". Alguno sí lei, e igual que critico sus pobrezas también soy capaz de reconocer sus méritos y, ante todo, les agradezco que me hayan hecho pasar una serie de buenos ratos (si no es así, los habría cerrado).
Respecto a los análisis del cultureta, pues no está mal que algún estudioso de un libro o autor te dé pistas para entenderlo mejor, datos que puedes no conocer sobre él y la obra, su contexto y cosas así, que pueden resultar muy interesantes o aclaratorios. La cosa se pone fea cuando en lugar de hablar del libro y su autor se ponen a hablar de si mismos: o sea, a citar un montón de otros autores y usar palabros endemoniados, para que veas cuanto saben, o a decir que les ha gustado con perífrasis de lo más enrevesaso... y que sólo están indicando que, realmente, no tienen nada interesante que decir sobre ese libro.
Aquí os dejo abrir un e-libro muy útil para que lo miréis, se llama El Gran Juego, de C. Martín Pérez.
http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html
http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_GRAN_JUEGO.pdf
Se trata de un libro de estrategia, ya sea política, militar o de marketing, pues inclusive en la actualidad se dice que emplea en las carreras de empresariales o derecho.
Con lo que veas se puede practicar mucho sobre estrategias, autocontrol, PNL, lenguaje verbal y corporal, liderazgo, seducción, manipulación, persuasión y lucha por el poder.
Saludos.
Vaya, un post muy interesante porque yo soy de las que no lee Bestseller. Pero porque me sienta elitista, sino porque creo que solo he podido con uno de ellos en toda mi vida. Quizás el hecho de que sean libros tan "gordos" y tan de moda me echa para atrás (una idiotez ya lo sé), o quizás sea que yo siempre he sido un poco "rara" para la lectura.
Ya me lo decía mi hermano.
Sin embargo, me encanta que todo el mundo lea y me gusta ver que se leen Bestsellers con los que yo no puedo, pero no considero que sean menos literatura que otros, aunque no sean todos brillantes. Hay que leer y para gustos: los colores.
Y ya que estamos hablando de libros (de qué otra cosa sino) voy a hacer mi particular recomendación, aunque ya dijo Ciorán que recomendar libros era meterse donde no te llamaban...
Firmín, de Sam Savage me parece genial. Llevo haciendo campaña de esta obra desde que la conozco, pero prometo que no me llevo nada a cambio :)
Perdón, errata tipográfica: "pero no porque me sienta elitista"...
Un estudio sesudo está muy bien. Yo me refería a quienes sienten la necesidad de despotricar con una frase destructiva y sin que venga a cuento. Me refiero a algo muy concreto, pero no lo quiero decir por si la persona lee esta entrada o los comentarios.
En parte estoy de acuerdo contigo y en parte no. Tú imagínate lo que estás diciendo trasplantado, por ejemplo, al mundo del cine. Todo el mundo ha visto Torrente y se ha reído y ha hecho una gran taquilla. Algo tiene, evidentemente, pero a ti, como aficionada al cine, ¿no te molestaría que eso lo calificaran como obra maestra?, ¿o que lo nominaran para, yo qué sé, el León de Oro de Berlín?
Vamos a la música. Camela, por ejemplo, o las Ketchup han triunfado y han vendido y han gustado. Imagínate que eres asidua de la música, ¿no te molestaría que eso te lo anunciaran en la tele y saliera todo el mundo babeando sobre el buen momento de la música española? ¿Dirías que criticar eso es practicar el "elitismo" o ir de exquisito"?
A ti te gusta la tele, y seguramente Manolo y Benito ha tenido más espectadores que Anatomía de Grey, House, Perdidos y demás juntas. Ahora imagínate que alguien llega a una reunión de aficionados a las teleseries y suelta Manolo y Benito como serie de referencia. ¿No le mirarían, por lo menos, raro los demás aficionados? ¿Serían por eso elitistas? ¿Dirías que se están dando ínfulas?
No sé, yo creo que a la gente que le gusta leer no le importa lo que lean los demás, allá penas, cada uno sabrá lo que hace. Pero lo que es difícil de tragar (y yo creo que no es cuestión de ser elitista) es que te presenten "El código Da Vinci" como un acontecimiento cultural, que a Hary Potter le den el Príncipe de Asturias, u oír decir en la piscina, al de la toalla de al lado, que el mejor libro de la historia es "El alquimista" de Coelho.
Lo que pasa, yo creo, es que hoy por hoy la literatura es el campo artístico donde todo está más mezclado, revoltijado y hasta caótico, donde menos criterios existen, donde hay más indefinición y, seguramente también, más intereses comerciales interesados en que no se critique ni se opine con rigor. En que se diga "para gustos, colores", "lo bueno es lo que a uno le gusta": pero ya ves arriba cómo todo eso, aplicado a las demás artes, constituye un auténtico disparate. ¿Por qué en literatura, sin embargo, sí se aplica?
¿Y no será más bien al revés?, ¿no serán los aficionados al codigo Da Vinci los que vienen atropellando para que se les dé la primacía lectora, y todo el mundo se asombre a su paso, y si no lo haces eres un snob? Míralo desde este otro punto de vista: igual, tal vez, puede ser al revés. De nuevo imagínate, yo qué sé, el festival de Sundance: mil tíos diciendo que, por esas cosas de la vida, lo mejor del cine es Esteso y Pajares, y si alguno, por eso, les denomina horteras ya es un exquisito, un repelente y un elitista.
Igual es al revés
En lo que estoy de acuerdo es que yo creo que hay best-sellers de mérito, currados y con fondo, y otros de ocasión. El hecho de que sea muy vendido no significa necesariamente que sea malo.
Ah, y tampoco creo que haya gente que se cabree demasiado porque uno lea un libro que a él le parece detestable. A él, como decían más arriba, como si se la machaca.
Perdona el rollo
En una navegación errática he encontrado un clarísimo ejemplo de lo que quieres decir en este post:
http://manstar.wordpress.com/2007/09/26/ruler-of-the-blogosphere-yo-sali-en-el-fotogramas/
Un señor quejándose de lo vulgares que son los demás, en comparación con él. No tiene desperdicio el texto
Miguel:
Jajaja. Qué gracia porque siempre que alguien se mete con Torrente reacciono igual que con los que menciono en este post. Lo de meterse con Torrente se hace porque es lo que hay que decir, no porque de verdad a nadie le haya parecido mala. Me parece fatal ese simplismo a la hora de criticar algo. Una película mala será la que intente ser Torrente y no tenga gracia. Pero Torrente es muy graciosa, está bien hecha dentro de lo que intenta ser, triunfó y tuvo la primera campaña promocional correcta de la historia del cine español. Torrente es lo que se debería hacer más en el cine en España.
Jamás me verás meterme con una película que, dentro de sus pretensiones, consiga lo que busca. Nunca en mi vida. Va en contra totalmente de mi política. Sí que encontrarás lo contrario: pelis pretenciosas que no han quedado muy allá a las que pongo verdes.
Con respecto a Camela o a lo que sea, por mucho que a mí no me guste y que yo no lo escuche, yo nunca dirigiré las frases de desprecio que dirige la gente a El código Da Vinci o a Los hombres que… Las dirigiría a música infame. Pero es que a la altura de esa música infame no están estos dos libros que hemos mencionado, están los libros infames, que son millones de veces peores que estos dos.
Muy bueno, Padawan.
El Principe de Asturias no se lo dieron a Harry Potter (por ahora no se lo dan a personajes de ficción, lo cual es una gran injusticia, lo sé) sino a la Rowling, y fue el de la Concordia, nada que ver son sus méritos literarios. Y hasta me pareció bonito que un premio de ese tipo se diese al mundo de la literatura. Teniendo en cuenta que a Kissinger le dieron el Nobel de la Paz, pues por lo menos no erraron tanto. Y la saga de Potter, con sus peros, no está nada mal dentro de la literatura juvenil. He de reconocer que me los he leido todos y me han encantado, qué leches... si hasta era el libro más solicitado en Guantánamo. ¿No resulta extraordinario pensar en esos curtidos presos haciendo turnos para disfrutar de lo mismo que leen millones de críos en todo el mundo?
Casi me pareció peor que le dieran el de las letras a Auster, que dentro de la literatura americana es de segunda fila. Y eso que es muy bueno, pero no tiene el nivel de muchos otros, pero, claro, es más guapo y mediático (¿os imaginais a Pynchon mandando otro humorista a pintar la mona delante de los príncipes...? Sería genial). Sin embargo de eso nadie dijo nada, porque Auster mola mazo, y la Rowling es la bruja rica a la que mola quemar en la hoguera...
Y comparto lo de que un producto se ha de valorar en función de sus pretensiones...
Totalmente de acuerdo con tu post, aunque lo que más me molesta no son los elitistas que por defecto critican todo aquello que tenga éxito popular, sino los que además critican a 'la masa' por tener 'un gusto tan malo'. Si no te gusta, estás en tu derecho, pero no me llames idiota porque me guste algo que a ti no.
Saludos.
Justo, justo. Tú sí que has entendido bien a lo que me refería, Mninha.
Saludos.
Uy, que me expresé un poco mal y el anterior comentario me quedó un tanto macarra...
No digo que Auster no se mereciese el premio ni que estuviese mal el que se lo diesen, o que se le deba aplaudir por ese galardón y su calidad como escritor...
Lo que pasa es que como fueron casi seguidos lo de "vamos a poner verde a una y por las nubes al otro", cuando ambos son personajes tremendamente mediáticos, me enojó esa actitud de "qué mierda Harry Potter", "qué guay Auster", cuando en el fondo ambas elecciones siguen criterios similares, personajes muy relevantes y conocidos a nivel mundial, para dar empaque al premio.
No me he leído lo de Larssen, no pudo opinar, pero, ¿podrias decirme un libro más infame, millones de veces peor (o aunque sólo sea cientos de veces peor) que El código Da Vinci?
Libros de Dragonlacen, de Reinos Olvidados, las franquicias literarias de videojuegos, etc...
Ah! Y la inmensa producción literaria de César Vidal! Escribe más rápido de lo que puedes leerlo
Pues a mí los dos libros de Larsson me gustaron. El primero mucho. El segundo bastante menos, pero entretiene también.
Con la saga Harry Potter también me lo he pasado bien y lo admito sin ningún tipo de complejos.
Ninguno de ellos es Cumbres Borrascosas o Solaris o ni Novelas ejemplares, pero los considero literatura igualmente.
Creo que hay muchos libros merecedores de ocupar un sitio en cualquier estantería, sean súper ventas o no.
Eso sí, el código da Vinci es infame. Una redacción de octavo de EGB con más agujeros en la trama que ojú. No creo que sea una postura elitista: es un hecho objetivo ^_^
Pero Padawan, tío, ¿cómo dices eso? a alguien le gustarán esos libros. Eres un elitista.
Lo cierto es que mi pregunta tenía trampa, porque partiendo de esta idea(lo siento mucho) tan simplista y posmoderna de que en el arte no se pueden establecer categorías y lo que importa es que a ti te guste, pues en realidad no se podría criticar nada. Todo estaría muy bien porque a alguien le gustará.
Voy a tratar de explicarme: A mí no me gustan los "elitistas", los que van de selectos, los que hablan por boca de ganso y se afilian a la opinión que parece como más culta y glamurosa, y alaban libros sin haberlos leído. Pero todavía me gustan menos los que sin tener criterio, ni un gusto formado, ni idea sobre dónde pueden estar los méritos artísticos, ni una posible maestría, despreciando lo que ignoran y basándose sólo en si les entretiene o no (esa gente para quien es lo mismo el Codigo Da Vinci que Vida y destino -lo que importa es que la gente lea-, Carl Sagan que Iker Jiménez -hay que leer-, Friends que Física y Quimica, Serrat que Los del Rio, los Rolling Stones que la Oreja de Van Gogh la brandada de bacalao que la chistorra, Beethoven que Luis Cobos, o Diarra que Iniesta... vamos, lo que de toda la vida se han denominado unos horteras) se pretendan exquisitos y cultivados. Yo soy un hortera, lo reconozco, a bastante honra, sé que tengo gustos vulgares. Pero lo peor, ya digo, son los horteras que no lo reconocen y quieren que se les trate de refinados y excelentes lectores. Pues lo siento, pero las dos cosas no pueden ser. Es como tener tres chalets y decir que eres de izquierdas. Pues no. Si eres un hortera pues eres un hortera, coño
No estoy diciendo que a las personas que leen sólo bestsellers se les considere eruditos o gente culta (creo que no hay nada de eso en el post, que mira que es largo). Estoy diciendo que, si cada persona lee lo que puede o lo que le gusta, no hay por qué arremeter con auténtica rabia contra ese hecho. Esas personas que leen bestsellers no creo (habría que preguntarlo en una encuesta) que se las den de exquisitos ni de nada. Simplemente lo hacen porque les gusta. Y me parece mejor actitud la de coger un libro porque te gusta y te apetece que la de cogerlo porque así luego puedas dártela de algo o determinar qué tipo de persona eres.
Y con respecto a la pregunta y ya que mezclabas tú mismo el cine: ¿algo muchísimo peor que El código Da Vinci?: La película de El código Da Vinci. Y, a pesar de eso, nunca dije sobre quienes la habían disfrutado las cosas que dicen algunos sobre quienes leen algún libro de este tipo o mejor todavía que ambos.
Insisto en que me refería a un comentario muy concreto, muy estúpido. Y probablemente tú te lo estás tomando por otro lado, creyendo que me refiero a cualquiera que simplemente diga con argumentos ponderados cuáles son los defectos de estos libros. Eso está en el post (yo ya escribo pensando en todo lo que se me puede contestar), así que no te lo tomes por ahí: "Que resalten los defectos que encierran cuando viene a cuento hacer un análisis sobre ellos me parece, no sólo comprensible, sino incluso interesante como tema de debate".
La conversación sobre este tema es bastante recurrente entre mi novia y yo, y siempre llegamos a la conclusión a la que tú misma has llegado en el post. Que estamos de acuerdo, vaya.
En mi opinión, hay momentos para cada cosa. Hay veces que lo que me entra es un libro para pasar el rato, que me entretenga, y cojo un best seller. En otros momentos lo que me apetece es leer sobre algún tema en concreto, y busco algún ensayo sobre lo que en ese momento me interese. También es verdad que soy un culo de mal asiento en cuanto a lo que tiene que ver con la cultura, voy por rachas.
Me temo que la gente se toma en muchas ocasiones todo muy en serio, y cualquier cosa tiene que tener una trascendencia que cambie el planeta y la vida de cada cual. Yo, hay momentos que solo quiero reírme o pasar el tiempo. Y con esto no quiero decir que no sea analizable y/o se le pueda encontrar miga a cualquier asunto, pero creo que hay veces que el afán de ensalzamiento propio hace que le busquemos tres pies al gato.
En la música pasa también mucho. ¿Por qué demonios tengo que escuchar composiciones de Beethoven y música contemporánea? Muchas veces, con un disco de Sodom, soy feliz. Y disfruto con Zappa igual, ojo.
Exacto, Nmtec. Además, ya lo has dicho: en absoluto quiero decir que esas cosas no sean analizables, ni siquiera que sean buenas. Pero que no tiene sentido arremeter contra ellas sin que venga a cuento sólo para que los demás lo oigan.
¡Buenísimo, buenísimo, buenísimo post! De acuerdo en un 150 % con todo lo que dices
Ehhh...si se me diera eso de escribir, me gustaria escribir un best-seller jajaja!
A parte de eso, para los gustos los colores.
Pues tanto que dicen del bestseller de la Biblia, y yo no veo a nadie leyéndola en el metro.
Podría decir más, pero tengo que mojar las madalenas de Dan.
Salud
Muchas gracias.
Jajaja. Muy bueno lo de la Biblia. Hay libros que se venden mucho y que luego no se leen.
Eso también tendrían que dar un dato sobre lo que gusta y no gusta al público. Por ejemplo, los premios Planeta y otras cosas que tienen mogollón de publicidad se venden a destajo, pero no verás a nadie leyéndoselos o hablando de ellos. Los que de verdad gustan funcionan más por boca oreja, lo cual es un signo de que su venta se debe realmente al éxtio, no a campañas publicitarias.
Este blog ha dado el paso que le faltaba... Ya le puedes cambiar el título a "Elogio de la banalidad".
La primera de Torrente estaba bien, pero las otras dos son una puta mierda pinchada en un palo. Y eso ya lo han acabado admitiendo hasta los fans de Torrente.
Confiesa... Lo que pasa es que a ti te ha gustado esa mierda que escribe Dan Brown y atacar eso es atacarte a ti.
A ver si mañana te olvidas el móvil en casa y ya tienes tema para otro post.
Como diría un amigo mío: "Qué vinagres"...
El clasismo se sabe que está mal, pero el elitismo intelectual o cultural todavía está bien visto. Mi opinión es que, al final, son iguales. Y lo digo porque yo, cuando era muy joven, lo practicaba, pero me he dado cuenta de su absurdo.
Cuando estaba en la carrera y me estaba leyendo el Ulises en inglés, me cagaba en mi amiga que me había recomendado La casa de los espíritus (por recomendármelo sí que era lógico que me cagase en ella) y la ponía verde por petarda. Pues hoy en día me he dado cuenta de que es una actitud igual de reprobable que la de quien desprecia a los demás porque tienen menos dinero o saben comportarse peor en actos sociales de clase alta.
Incluso he llegado a la conclusión de que no es necesariamente más inteligente la persona que lee cosas más elevadas. La otra puede ser más inteligente de otra manera.
Al final, la actitud es la misma: partimos de un complejo y, para superarlo, necesitamos sentirnos superiores o sentir que alguien es inferior basándonos en lo que sea. Y lo que sea da igual que sea el dinero que tenemos, los libros que leemos o las películas que vemos. Es una actitud negativa que ni siquiera a quien la practica le va a satisfacer del todo.
Completamente de acuerdo en que ese tipo de elitismo despreciativo o de mirar por encima del hombro a los que se lo pasan bien con "esas cosas", es nauseabundo. Un clasismo de la peor especie.
Y con lo cotilla y curiosó que soy, con lo de "Insisto en que me refería a un comentario muy concreto, muy estúpido", me has creado un suspense que ni el Hitchcock... pero entiendo que no lo digas, jeje... que nunca se sabe quien puede estar mirando.
Y, Dios mío, Silvino es de los que se masturba con hiel... qué agresividad...
Siempre he creído que el ser humano tiende agruparse y que, además, desea trascender de cualquier modo, llamar la atención, al menos, por lo que sea.
Las élites son un reflejo de esto, no solo las literarias, cinéfilas, artísticas (quien no recuerda la imagen del poeta con boina y pipa hablando en un lenguaje oscuro tantas veces parodiado), son el fiel reflejo, digo, de la necesidad que tenemos de ser especiales por algo.
Clubes de fanáticos (deportivos, de artistas o músicos, etc.), grupos neonazis, tantos ejemplos tenemos, de personas que alcanzan su autoestima creyendo que sostienen una verdad inalcanzable porque, no lo dudemos, La Jungla de Cristal es mejor que Rambo o ¿Cómo me vas a comparar al cine americano con ese aburrido cine sueco?
¿Acaso muchos restaurantes no pierden su categoría cuando se popularizan? ¿Cuantos sitios de vacaciones, playas, casinos, perdieron su toque mágico de exclusivos cuando gracias a la promoción turística empezaron a ser visitados por otros que no son nosotros?
Si no logramops coordinar bien con una pelota en nuestras manos o pies, si tenemos dos pies izquierdos para bailar, si cantamos como Asuranceturix con anginas, si cuando contamos un chiste los demás nos miran con cara de "El regreso de los muertos vivientes" (Genial paradoja la de este título) ¿Qué nos queda?
Inventarnos una región inconquistable, al menos por un tiempo, leer libros que otros no leerían por el riesgo subyacente de quedarse dormidos, comunicarnos con palabras ajenas a todo el que no sea un no-iniciado y alejarnos como de la peste cuando uno de nuestros autores o títulos preferidos corre el riesgo de "ser leídos por los legos".
Es la forma de protegerse la autoestima, de seguir siendo "especial" a los ojos del otro, de ser un "entendido" en algo, respetado por algo, al menos a nuestros ojos.
¿Qué Frank Zappa se ha hecho popular? Pues escuchemos los viejos discos de Jacko Pastorius, en vinilo si es posible, es más de entendidos. ¿Todo el mundo está leyendo a Freud? Nosotros somos lacanianos ¿Que Artaud se ha transformado en un superventas? Pasémonos a Leopoldo María Panero.
Ser especiales como otra forma de hallar la popularidad, de ser ese amigo que entiende, o de poder decir que somos parte de un grupo, con nuestros códigos, nuestro metalenguaje, nuestros ritos...
Todos hacemos eso, en mayor o menor medida, todos somos partes de una élite, hasta los blogueros, o los que dejamos comentarios demasiado extendidos como si creyésemos que tenemos algo para decir que roce, al menos, la calidad de cierto.
Un abrazo.
Sí, es cierto que todos nos reconocemos y nos gusta saber que hay gente similar a nosotros y sentir que pertenecemos a algo. Pero ya la cuestión está en el grado de desprecio con el que se habla de los demás.
Elperejil: la verdad es que el comentario no era para tanto y, después de crear tanto misterio sobre él os va a sonar flojo y hasta a lo mejor me parece simpático. Lo puso una persona que no sé quién es en un comentario del facebook de un amigo nuestro y decía algo parecido a esto, hablando de Los hombres que no amaban a las mujeres: "los whoppers también son fáciles de comer y..." no me acuerdo de más. Es verdad que no es para tanto como comentario en sí, pero el aire con el que lo decía sí me pareció exagerado, sobre todo porque no venía a cuento en absoluto hablar de estos libros, lo metió ahí porque sí. Y, aunque me dé igual lo que piense Silvino, para que se vea que no es que me ofendiese personalmente, indicaré que yo esos libros no me los he leído.
Bueno, tras la campaña en que Burguer King se mofa de Chiquito, un whopper ya no es cosa a tomarse en broma... y supongo que el contexto y tono en que iba el mensaje tendría quizá más peso que su propio contenido.
Aunque sabiendo de otros blogs en los que colaboras y los aires que se dan algunos por allí, jeje, la cosa podría aplicarse en mucho lados...
COmo bien dices se pueden tener gustos muy particulares y hacer análisis muy profundos e interesantes sobre ellos sin necesidad de ponerse a uno mismo en un pedestal o a los demás en un foso...
... e igualmente se pueden sacar conclusiones muy interesantes a partir de productos de consumo popular que le gustan a la mayoría.
Cierto, el grado de desprecio es importante pero ¿Acaso los hinchas del Barça no muestran un grado similar de desprecio por los hinchas del Real Madrid? (Que fáciles son los ejemplos deportivos ¿no?) Tengo un amigo que es profesor de letras y el suele, y solía, decirme "pero claro, vos no has leído a tal o a cual". A través de mi las experiencias que he vivido con él te diría que ese desprecio es solo una pose, no podés sentirte más sin un menos, se necesita al menos un peor para que pueda existir un mejor o al menos así lo creo.
Ese "desprecio" es la forma de, primero, demarcar los límites del grupo, segundo, la manera de reafirmar la autoestima, una vieja manera de comportarnos que tenemos los humanos.
Y no quiero extenderme más por lo que, entonces, me despido.
Un abrazo.
Tienes razón, Sergio, en que es necesario rechazar al otro para sentirse bien en lo propio.
Elperejil: el comentario en sí no era nada, pero sí la poca pertinencia. De ahí viene la palabra "impertinente" que al final ha acabado significando lo que decimos aquí.
Jajaja. Ahora me voy a dedicar a reproducir cada cosa impertinente y despreciativa que se comente por ahí. Aquí va uno: "Es una envidia que tengas tanto saque y que seas capaz de disfrutar con tan poco... Yo por debajo de "el ala oeste" no le veo la gracia a casi nada..."
Aquí está la frase tal cual (no creo en nada, pero rezaría por que su autor no sea lector de este blog): "Los libros se leen muy bien, es cierto, pero también se come bien un whopper."
Y es verdad que, después de que el Burriquín la haya cagado así con Chiquito, ahora el insulto es aún mayor, jajajajajaja.
No creo que el desprecio sea fundamental para la autoafirmación (a mí me llega con una vanidad descomunal) o fijar los límites del grupo. Por ejemplo, por seguir con el mundo deportivo, los del Compos no despreciaban a nadie... bueno, quizá a sí mismos, jeje...
Aún así, supongo que habrá niveles de "desprecio" o antagonismos/enfrentamiento o como se le quiera llamar, desde los más festivos e incluso simpátivos, hasta los que resultan desagradables y hostiles, que me figuro que se de los que se critican en este post.
Navajaenelojo, la frase esa que citas (la del "ala oeste") es genial, menuda bordería... en tan poco espacio consigue adular, insultar, darse autobombo y hacer una referencia culta... qué fénómeno el tío, sólo le faltó citar a Hans Magnus Eszenberger.
La gente no para de quejarse, pero yo estoy contigo en que prefiero que la gente lea libros a que no los lea. Es como cuando la gente empezó a demonizar a J.K. Rowling, pero a ver, no queríamos que los niños leyesen?
La gente está acostumbrada a creerse muy importante por leer y les molesta que otros lean, así que tienen que crear esa élite de la que hablas.
También es verdad que la gente debería ir a las librerías o a las bibliotecas a buscar un libro nuevo, no sólo el que le ponen en todos los escaparates del fnac, como quien tiene muchos libros con encuadernación bonita porque queda bien para decorar.
Como ni tengo ni quiero identidad blogger ni de google, te dejo aquí el comentario que iba a hacer para tu otro blog. No porque mi comentario sea la bomba, sino porque me gustaría saber cómo se os ocurriría traducir el anuncio del link:
El pagafantas, ¿tendrá un walk-in fridge, o un walking fridge?
Siga el link para entenderlo
http://www.youtube.com/watch?v=xk5JNs7KO30
He trasladado allí este comentario y también he cambiado la configuración para que cualquiera pueda comentar.
Ciertamente, también estoy de acuerdo con Miguel Baquero.
Ah, yo me dormí con El código da vinci y el libro no lo leería ni harta de vino.
A ver, que parece que no me he explicado bien. A mí me pareció malísima la película y no sólo eso: escribí una crítica diciendo lo mala que me había parecido y detallando los motivos por los que yo pensaba que era mala. ¿Vale?
Pero eso es una cosa.
Y lo que yo critico en el post no es eso.
Lo que yo critico en el post es la gente que, sin que venga a cuento, critica lo mayoritario sólo por eso, porque es mayoritario. Y lo critica con muchísima vehemencia y muchísimo desprecio. E incluso desprecia a la gente a la que le gusta eso mayoritario. Cuando llegan a tales niveles, entonces lo hacen sólo para despreciar a los demás y sentirse mejor.
Hay un señor que escribe sobre TV en un blog que pertenece a un periódico muy importante (no digo nombres para que no se encuentre por Google) que es un ejemplo perfecto de este comportamiento. Aquí una frase suya que acabo de leer: "me sorprende que una serie tan buena sea la más vista en todo el mundo."
Continúa: "Es bastante extraño (y también conmovedor) que el mundo entero escoja a esta serie como la más exitosa, porque el mundo, por lo general, no escoge mayoritariamente lo mejor. Nunca."
Y más: "Pongamos por caso el mejor disco del año (una cagada), la mejor película del año (un sorete), el libro más vendido del año (una bosta). ¡Todo lo que aparece como 'más vendido' es una mierda gigante! Y también todo lo que aparece como 'más votado'. Sin ir más lejos..."
Pero no se vayan todavía: "Y es que las mayorías están muy sobrevaloradas".
Aún hay más: "Si compusiéramos un estereotipo humano basado en el consumo mayoritario que hacemos de la cultura, seríamos una raza compuesta por millones de especímenes de quince años que va por la calle dando grititos, junto a sus madres premenopaúsicas". Además de engreído y misógino, es que no sabe que con las medias siempre pasa eso.
Cómo puede darme tanto repelús alguien que está diciendo cosas con las que estoy del todo de acuerdo.
¡Jajajajaja! me ha encantado tu entrada, y me he leído todos los comentarios, toditos. Realmente, has explicado todo muy bien en la entrada original y se entiende perfectamente por dónde va la crítica.
El Casciari (siento ponerte en evidencia, ¡que lo lea!) da repelús porque el pobretico se subió a la parra, algo triste, porque el chancho escribe muy bien y sabe hacer reír.
Pero a lo tuyo: yo lo que no entiendo ahora ni entendí en la época de El Código... es por qué generan tanta crítica y tanta atención estos productos. Son buenos en cierta medida, y con cantidad de defectos, claro que sí, pero ¿a qué viene rasgarse las vestiduras por un puñetero libro? ¿Es tan importante? Ahí es donde yo sentía vergüenza ajena, en contemplar a tanta gente perdiendo el tiempo haciendo críticas sesudas de... un libro que es fabuloso para pasar un rato y nada más.
Vale, ahí ha salido la elitista que hay en mí y que todos llevamos dentro. Creo que durante la mayor parte de mi vida adulta he realizado un esfuerzo consciente para suprimir este elitismo (que es una trampa en la que resulta fácil caer para alguien que estudia humanidades y se pasa miles de horas rodeada de aspirantes a literatos fetén) y gracias a ello he podido disfrutar y entender cosas que de otro modo habría evitado.
Y ahí está para mí el gran error: limitarse. Creo que repudiar "lo que le gusta a todo el mundo" por principio es otra forma absurda de limitación del potencial humano, ¡y hay tantas ya!
Lo mismo con respecto al pobrecito Harry Potter con el que tanto se meten... es buena literatura juvenil (o al menos, suficiente), y creo que en ningún momento pretendió ser nada distinto.
Quizá el que no sabe apreciar un whopper de vez en cuando, tampoco pueda disfrutar al 100% de las castañuelas con caldo de shiitake y hoja de ostra.
Un poner.
Jaja. Muy bueno, Cayetana. Me alegro de que se me haya entendido tan bien.
Saludos.
Estoy totalmente en desacuerdo, no he leído tods loscomentario porque son muchos pero os cuento: habláis de la élite pero no estáis habland de la élite.
Primero: los que somos de la élite no hablamos de los libros malos normalmente, pasamos de ellos a no ser que salga el tema, pero pasamos del tema, luego están los sabiondos, los que siempre andan opinando sin leer nada, y es de esos de los que estáis hablano.
Segundo: los de la élite leemos todo, bueno y malo: de Safo a la Dragolance, de Edgar Allan Poe a Juan Eugenio de Hartzenbush, pretendemos disfrutar de todos.
Tercero: la "Mass-culture", como decía una amiga, tiene un peligro muy peligroso, y es que al llegar a toda la masa informe de la base cultural es muy fácil que haya influencia en ella muy perniciosa como pasa con Dan Brawn, la gente se cree lo que sale ahí, y los intereses internacionales que hay detrás del libro (o de algunos de ellos) es muy grande y está muy bien dirigida.
Hay cosas que merecen mucho más la pena, y no tiene por qué ser algo elitista, pero sí de calidad, o al menos se puede buscar algo de calidad.
Este post se refiere a algunos elitistas: en concreto, a aquellos que SÍ se ponen a hablar de las obras malas sin venir a cuento. Si tú no eres uno/a de los que hacen eso, entonces, no estamos hablando de ti, estamos hablando de otras personas.
Soy consciente de que de mí no habláis, yo sólo quería defender los elitistas que lo son de verdad, los honrados, pues para ser elitista hace falta dos cosas:
-ser consciente de ello, aunque se suspenda una asignatura, aunque aún no se haya leído el libro o no hayas visto la peli que crees necesario para serlo.
- por otro lado es necesario no sentirse por encima de nadie, es importante respetar pues yo creo que hay muchas personas que no son elitistas pero que pueden serlo (mi novia, y creo que es consciente pero bueno pero está en el límite y no quiere dar el paso final) y luego hay gente que no lo va a ser en la vida y ningúna de estas personas, las que pueden y las que jamás lo serán se merecen el mismo respeto, en la mundo somos millones de personas, todas distintas, y ninguna mejor que otra, somos todos iguales en dignidad pues somos portadores de valores universales que no deberían ser pisoteados, pero como individuos sí somos distintos, y en estas diferencias se encuentra el elitismo, y al ser algo contingente que desaparece con nosotros (en la muerte o en nuestra decisión de dejar de ser, lo cual nunca pasa, pues el que es lo es, aunque no ejerza) deberíamos respetarnos.
Por toda la parrafada anterior aquí rompo por los elitistas que se sorprenden de que un libro bueno sea muy leído (simil con algo de una serie que he leído en otro comentario) pero que no menosprecia a los que lo leen sin ser elitistas. La Cultura, el Arte es un producto humano para la Humanidad, el que cada uno llegue a la esencia de la obra es algo bonito pero contingente y nunca pretexto para el menosprecio.
Viva la Elite
Viva la Humanidad
Hay que ver lo que se encuentra uno en estas veladas absurdas a horas intempestivas. Una entrada de hace unos meses ya, pero es que has tocado un tema que a mi, personalmente, me toca MUCHÍSIMO la moral.
Si soy sincero, creo que el elitismo en general es algo negativo, ya que, quieras que no, provoca uno de los peores males endémicos que puede llegar a tener la mente humana: estrechez de miras.
Es cierto que el ignorante también es estrecho de miras, pero la diferencia radica en el elitista se siente orgulloso de ella. E incluso resulta más grave ya que, debido a su intelecto supuestamente superior, debería de ser capaz de darse cuenta de ello y corregirlo. Pero no lo hace. Y eso única y exclusivamente porque es algo que le rebajaría el ego.
Ruy afirma que para ser un elitista "benigno" hace falta dos cosas: ser consciente de que se es elitista, pero aun así no sentirse superior a los demás.
Pues bien, esos dos puntos son totalmente opuestos. Saberse perteneciente a una élite significa, precisamente, saberse perteneciente a un grupo superior. ¿Cómo vas a saberte perteneciente a un grupo superior sin sentirte superior? O una cosa o la otra. Si hay un elitista que no se siente superior a los demás es porque, en el fondo, no es un elitista. Como mucho, será un "primus inter paris".
No hay más que buscar la explicación a una pregunta que hace navaja durante el post: "Si estas obras se venden tanto, será por algo, ¿no?".
La respuesta de los elitistas a esta pregunta es siempre la misma: "Por que la gente es gilipollas perdida."
Bueno, en realdiad se suele usar eufemismos, pero en el fondo, la idea es esa.
Una respuesta que, aunque tentadora (se me habrá escapado a mí más de una vez... y más de dos), en el fondo siempre me ha dado arcadas: es vacía, facilona, estéril y no explica nada. Mucho menos resuelve nada.
Más de la mitad de las personas que conozco que han leído y disfrutado de "Harry Potter" han sido gente con estudios universitarios. ¡Pero les ha gustado "Harry Potter"! Deben de ser idiotas.
(Continuo el post anterior)
Y cuando por fin llegó el tan esperado momento, nació la infame división entre los dos tipos de jugadores: los "hardcore" y los "casual".
El tema tiene tela, pero básicamente la diferencia está en que los "hardcore" son los que a priori juegan más a menudo, siguen el mundillo con mayor devoción y juegan a juegos de mayor profundidad, tanto jugable como de guión. Los "casual" por su parte son los que juegan más ocasionalmente, no se informan demasiado y juegan a títulos más bien sencillos.
Como os podréis imaginar, no pasó mucho tiempo antes de que ambos términos acabaran perdiendo su acepción neutra original para convertirse en terminología de elitismo redomado.
Los que juegan a los "Mass Effect", "Braid" o "BioShock" actuales (es decir, los "hardcore") miran con desprecio a aquellos que sólo juegan al "Guitar Hero", "Wii Sports" o "Wii Fit".
Y no empecemos sobre la actitud de dicho colectivo hacia la Wii. Para ellos dicha consolita se ha convertido en el quinto jinete del apocalipsis, montado por la versión videojueguil de Michael Bay (el "asesino" del cine). Justo la consola que más ha conseguido que aquel anhelo de años pretéritos de convivencia jugona se convierta en realidad. Tócate las narices (por no decir otra parte del cuerpo).
Hay mucho más que rascar en este mundillo sobre este tema, como imagino también lo habrá en todos los ambientes culturales. Pero al final creo que dichas discusiones y actitudes acaban siendo ser ceros a la izquierda.
¿Cuantas obras clásicas de cualquier medio conocido fueron consideradas en su época como sucedáneos sólo aptos para que los asnos que conformaban la masa idiotizada dejaran de rebuznar? Pues eso.
Por esa razón (y por muchas otras), que defendamos aquello que nos parece más digno de elogio y critiquemos aquello que no lo es algo perfectamente comprensible, e incluso necesario. Pero que ello nos lleve luego a que nuestra bilis rezuma por la boca en forma espuma ya es algo totalmente estúpido.
Si tan intelectualmente superiores son los elitistas, deberían poder darse cuenta de que su intelecto debería usarse para cosas más productivas.
Pero en todo esto hay algo que todavía no se ha mencionado. Algo mucho peor que ya me pone de los nervios, porque es una de las formas de hipocresía más repugnantes que existen.
Que después todos esos elitistas, cuando se les recrimina su actitud, dejan por ahí el comentario de: "Yo respeto mucho a los que leen/escuchan/ven/juegan ese tipo de productos".
¿Se puede ser más falso?
No hace falta más que esperar a la siguiente publicación de listas de ventas del medio en cuestión para verles rasgarse las vestiduras y darse cuenta de que ese supuesto "respeto" es una gran y asquerosa mentira. Una burda pose para ser políticamente correcto.
Cuando una persona de verdad critica a alguien o algo que se respeta, lo hace de manera constructiva, o como mínimo con un poco de gracia. Nunca lo hace con comentarios incendiarios ni acudiendo a razonamientos supuestamente elocuentes que en el fondo son eufemismos de la frase "la gente es tonta".
En fin, podría seguir y seguir, pero creo que ya se me ha ido la cabeza bastante, especialmente para las horas que son.
En definitiva, que la gente me perdone, ya que seguramente habrá algún punto que no haya explicado con la suficiente claridad o con las formas adecuadas (no son horas...) pero este tema me puede: creo firmemente que el elitismo es una debilidad del ser humano, y una de las más dañinas.
El día en que nos demos cuenta de que a la única persona a la que debemos aspirar superar es a nosotros mismos y a nadie más, entonces habremos dado un paso de gigante para hacer un mundo más feliz.
(Perdonad el post anterior... me equivoqué del punto en el que corté el texto... >_< He aquí el cacho que falta)
Y por cierto, aprovecho para hablar de otro ambiente cultural recientemente reconocido (¡Que ya era hora, leñe!): los videojuegos. En este campo también se ha dado el mismo fenómeno.
Los aficionados a este arte recién nacido hemos tenido que soportar durante tres décadas la discriminación social y la etiqueta de "afición para niños y marginados sociales".
Durante aquellos tiempos en los que teníamos que soportar las noticias demagógicas de los telediarios que echaban la culpa a los videojuegos del asesinato perpetrado por un adolescente, los que disfrutábamos de estas obras digitales soñábamos con que algún día la gente de fuera de nuestro mundillo cogería un mando y disfrutaría de los videojuegos con nosotros.
(Perdón por la confusión. :P Es lo que tiene que en los blogs no se puedan editar los comentarios)
He encontrado este post después de meter en Google la siguiente frase: "Cuántos libros hay que vender para que se considere best-seller". Tenía ante mí un estudio breve de la novela histórica en el siglo XIX y cómo los seguidores de Walter Scott vendieron en poco tiempo hasta 100.000 ejemplares (quería ver si eso sería suficiente hoy en día para ser un best-seller, cateta de mí!). Justamente en el libro con el que estaba se debatía la calidad de los "imitadores" de Walter Scott, que eran Best-Sellers de su tiempo. Incluso en aquel momento se hacía apología desde diversos sectores de la función “entretenimiento” de la literatura, frente a la función “instrucción”.
Ahora quisiera poner mi pequeña y poco pretenciosa aportación al debate. Creo que el Best-Seller, per se, tiene dos facetas que tienen que ver con la intencionalidad del autor: autores que escriben libros que luego se convierten en Best-Sellers (Tolkien, incluso J.K. Rowling) y autores que fabrican productos para el mercado (he visto por ahí que Carmen Alcayde ha escrito un libro: me basta como ejemplo). Este último tipo es completamente impermeable a la crítica literaria y es que, desde su propia concepción como producto para el mercado cultural, su producto no es literatura o, al menos, no es arte, o lo que el ancho mundo entiende por tales. Ahora bien, criticar uno de esos productos desde una perspectiva literaria no es infructuoso, puesto que, por una parte, el que lo lee y le gusta probablemente vuelva a adquirir la próxima publicación del autor, y, por otra parte, el estudioso con perspectiva crítica real y fundada, no obtendrá posiblemente más que estadísticas como la que mencionaba al comienzo del post para un posible trabajo de investigación. No es una cuestión de desprecio, sino de objetividad en la evaluación de lo que se lee (no veo yo a mi profesor de historia del teatro analizando de manera pormenorizada Cinco Mujeres. com después de Madre Coraje de Bertolt Brecht).
Llego aquí al punto del desprecio de la élite y el denominado “cultureta”.
PARTE 2
Durante mi carrera en Humanidades tenía un espécimen de esos en mi clase –ahora hacemos juntos el doctorado y parece que poco a poco se va reformando-. Os imaginaréis que, más o menos, los mortales que allí estábamos teníamos cierto interés en la cultura y sus manifestaciones habituales. El amigo, no obstante, era el “apostillador”, el que, hablase quien hablase sobre lo que fuese, hacía su crítica –destructiva, casi siempre- en la que citaba autores poco o nada conocidos (me pregunté muchas veces si existían). Claro, ante semejante biblioteca de la pedantería andante, siempre me sentí un poco acomplejada porque no acababa de entender las Metamorfosis de Kafka y, más aún, por ir a ver los partidos del Getafe al campo con mi chico y, una vez, ir a una carrera de camiones (!).
Pienso que, como habéis apuntado muy certeramente, hay una vez más, diversos tipos de intelectual: está el grupo en el que creo incluirme, los que intentamos leer y disfrutar de la lectura, adquirir conocimientos o tener momentos “estéticos”. En este grupo hay un sentimiento contradictorio, que mezcla la idea del respeto por lo que hagan/lean los demás con la idea latente –que escondemos para no herir sensibilidades – de que algunas cosas son “caca”. Sin embargo, nos mezclamos con el mundo porque si todos quisieran ser intelectuales, a fin de cuentas, sería un planeta aburrido. Creo que la mayor parte de los estudiosos, ya sea del ámbito de la literatura, el arte o la historia, entrarían en este grupo. Yo estudio historia y, por poner un ejemplo, las publicaciones de César Vidal me parecen bosta, pero la divulgación histórica en revistas como National Geographic más que acertada e instructiva, y carente de la retórica académica que espanta -miradme como escribo, ya os habréis dormido la mitad ;P.
Luego está el grupo del elitista recalcitrante: es tan difícil conversar con él que hay que esquivarlo. En su vocabulario la palabra best-seller no entra (mon Dieu), como la palabra croqueta de jamón no entra en el vocabulario de Ferrán Adrià (inciso: ved la imitación en youtube hecha por los chicos de Muchachada Nui).
Hay un tercer grupo, los filisteos del XIX, los diletantes, que se hacen los que han leído mucho pero en realidad, sólo se autoetiquetan. Generalmente conforman el séquito del elitista recalcitrante a quien, entre otras cosas, le gusta sentirse mimado, querido… tener fans, ya que es un narcisista incorregible.
El elitista y sus semejantes son los verdaderamente (1) maleducados por lo general y (2) peligrosos para la cultura, los que hacen que a los que somos un poco ilustrados la otra cara de la sociedad (habéis hablado de masa, a mí no me gusta ese término) nos vea como bichos raros y nos pregunten ¿para qué sirve lo que haces? Recuerdo que una vez le preguntaba (con educación y una carga fuerte de ironía disimulada) al “amigo”: ¿para qué estudias Humanidades si no te gusta nada de la humanidad (el fútbol, una noche de fiesta y desmadre al son del raegetton o el último capítulo de la temporada de 7 vidas) y la consideras, como Platón al pueblo llano, masa concupiscible? Incompatibilidades o esquizofrenias de esa gente…
Por último, sólo me quedan dos cosas. La primera pedir perdón por mi post tan largo (no tengo la habilidad suficiente para enrollarme menos) y la segunda, citar una canción buenísima de Ignacio Copani, un cantautor argentino con unas letras geniales y cargadas de ironía, que se llama los cultos y (buscadla en spotify, seguro que os gusta, es superirónica).
Publicar un comentario en la entrada