2 de julio de 2009

El orgullo paterno

Un padre no suele sentirse orgulloso de lo que ha logrado su hijo/a, sino de sí mismo por por haberle enseñado a hacerlo.

Es una conclusión que saco de la experiencia, ya que mi padre -quizá otros no son así- sólo está orgulloso de mí si hago algo que a él se le da bien. Si realizo una cosa que él ignora, puede sentir incluso una ligera rabia.

Con las madres es diferente… ellas lo que quieren es presumir ante sus amigas o parientes de que su hijo/a es mejor que los de las demás. Es broma, las madres puede que sientan un orgullo menos egoísta.

CONCLUSIÓN:

Dejemos de sufrir para intentar que estén orgullosos de nosotros. Lo único que conseguiríamos sería dorarles el ego.

Hagamos lo que de verdad nos guste hacer y lo que nos enorgullezca a nosotros mismos. Seremos más felices y conseguiremos antes lo que nos hemos propuesto.

7 comentarios:

Camarada Bakunin dijo...

Ah, pues no, mi padre incluso ¡me pide ayuda! para hacer cosas que aprendí gracias a él. Pero es un tío raro, ojo.

Y reordene usted las palabras de la primera frase. Que no se entiende, sólo se adivina.

La navaja en el ojo dijo...

IIIIgggg, sí, ya la reescribí y me seguía sonando mal siempre. La cuestión está en si lo pongo de forma personalizada o en 3ª persona. Voy a darle una vueltecilla.

En cosas que aprendiste gracias a él, puede ser. Pero cuando es algo lo que no tiene nada que ver con él y, a pesar de eso, sabes... ¿qué siente?

La navaja en el ojo dijo...

Puede que lo de mi padre sea otra cosa: quizá es competitividad con mi madre. Si hago algo que he heredado o aprendido de mi madre (cualquier cosa que requiera habilidad manual), le da rabia. Él quiere que me parezca a él y, si en algo me diferencio, le jode.

Sergio G. Rabadá dijo...

No concuerdo exactamente con tu post ya que he visto a innumerables padres orgullosos de cosas que hace su hijo que él jamás le ha enseñado pero admito que ciertos padres entran en competencia con sus hijos, tanto ellos como ellas.

Muchas madres compiten con sus hijas en muchas cosas, desde la cocina hasta el aspecto externo, muchas madres se sienten orgullosas de sus hijas hagan lo que estas hagan, muchas madres se sienten orgullosas de sus hijas solo si estas consiguen cumplir el sueño imposible de sus madres.

Igualito, igualito, que con los padres.

Y pensar que decimos ser animales que razonan.

Un abrazo.

La navaja en el ojo dijo...

Gracias, Sergio.

Hay de todo, por supuesto. Pero es que no se pueden hacer máximas sin generalizar, jeje.

La gente no quiere hijos, quiere clones que nazcan en otra época y vuelvan a tener las oportunidades que ellos desperdiciaron y que escuchen la sabiduría que ellos han adquirido a lo largo de los años. Y, tras esa presión, los hijos tienen que salir más o menos enteros y con una personalidad propia. No me extraña que a todo el mundo le cueste tanto abandonar el nido.

Miguel Baquero dijo...

No es lo mismo, creo yo, como se comortaban antes los padres (nuestros padres que como nos comportamos ahora. En nuestros padres había un deseo compulsivo por presumir de hijo hacia el exterior, de enseñarlo a las vecinas, a los amigos, a los parientes. Mira dónde ha llegado el mío y el tuyo no. Se montaban auténticas competiciones.

Hoy quiero creer que los padres buscan más la satisfacción interna, no tanto presumir. Y sobre si lo que quieren los padres es que sus hijos se les parezcan, siempre es difícil generalizar, pero, como dices, sin generalizar no se pueden hacer máximas. Yo creo, sinceramente, que sí, que en gran manera quieren que en ellos se cumplan los sueños que no pudieron realizar. Pero, aunque suene feo, no creo que sea malo, siempre y cuando no les fuercen demasiado y contra natura. no sé si me he explicado

La navaja en el ojo dijo...

Sí, sí, te explicas perfectamente. Es verdad que no tiene por qué ser malo, siempre que no se creen frustraciones ni se exija demasiado ni se envíe al/a la hijo/a por un camino que no es el que querría tomar.

De todas formas, aunque el post suene muy negativo, la conclusión que yo quería dar era de catarsis. Yo, en mi juventud, viví muy preocupada por hacer todo aquello que me habían inculcado en mi casa, por conseguir que estuviesen orgullosos de mí… Y seguí los pasos de mi padre mucho… demasiado. Y eso no trae satisfacciones. Con el tiempo, pero con mucho tiempo, me he ido liberando de todo eso. Muy poco a poco, ya digo, porque la influencia fue gigantesca. Y aún no me he liberado del todo. Pero cada vez que llego a una conclusión como la que inicia el post, me siento más liberada y me viene muy bien.

Por eso lo quise poner, para que las otras personas que estén igual de preocupadas por que sus mayores piensen bien de ellos se liberen un poco.

Lo de que los padres de hoy en día ya no lo hacen… no sé, yo creo que depende de la persona, no de la época. Yo tengo un tío que tendrá cuarenta y pico años y tiene un hijo de diez u once. Pues bien, este señor se ha pasado toda la infancia del niño llevándolo a lo que él no pudo hacer cuando era pequeño: lo apuntó a competiciones de coches, pero el niño no era bueno en ello, al menos no tan bueno como para convertirse en Fernando Alonso. Y eso tiene que crearle al niño frustraciones, además de que le quita el tiempo de hacer lo que de verdad le guste, que no sabemos lo que es. Claro, no todos los padres hacen eso que hizo mi tío, que sería el extremo, pero los hay con cualquier edad.