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13 de junio de 2006

El vestido más feo del mundo

¿Qué se puede hacer si se tiene en la tienda el vestido más feo del mundo? Pensaréis que la solución es ponerlo barato, en un rincón, de forma que no desprestigie el establecimiento y que se venda lo antes posible, gracias a su irrisorio precio. Pero estaremos de acuerdo en que, ni por dos euros compraríamos el adefesio verde de la foto. Debido a que la imagen está tomada con el móvil, el diseño y la textura no se aprecian bien, pero os aseguro que son más horrorosos aún de lo que parecen. Y en cuanto a favorecer… por favor, este vestido no le puede sentar bien a nadie. Rebuscando en el baúl de la abuela a lo mejor encontraríamos algo similar, pero ni locas saldríamos a la calle con ello puesto. Entonces, ¿qué hace la dueña de la tienda en la que se ha encontrado semejante ejemplar? Nada más y nada menos que exhibirlo en su escaparate, en la parte central y más visible. Y, ni corta ni perezosa, le endosa a la prenda una etiqueta con el escandaloso precio de 615 €. Pues es la mejor estrategia comercial. Algo que por dos euros en una tienda de ropa vieja no compraría nadie, ni lo escogería de un baúl sin que le costara nada, por esa cantidad de dinero puede que sí se venda. Increíble, pero cierto. El modelo y el precio los he visto con mis propios ojos y no estoy exagerando. Están en un local cuyo nombre prefiero no desvelar, sobre todo porque no me enteré, ya que estos sitios modernos y de diseño hacen que todo sea tan críptico que nos quedamos como si nada.

Y toda esta tontería me sirve para hablar un poco de la falacia de la ropa cara y de todo lo caro en general. Muchas veces algo tiene más posibilidades de venderse, según estudios de mercado, si tiene un precio exagerado antes que uno normal. La gente confía más en lo que le cuesta un gran pellizco del sueldo. Piensa que va a ser de mejor calidad, más duradero. Así ocurre con los cosméticos y la alimentación. Y muchas veces no es verdad que la calidad sea mayor, pues hasta son las mismas fábricas quienes hacen unas marcas y otras. En la ropa entran más factores, como la moda. Si algo que no nos habríamos puesto ni de coña el año pasado porque nos sonaba ridículo, se pone de moda, allá vamos a gastarnos cientos de euros para tener uno. Absurdo.

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