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15 de agosto de 2006

Malas traducciones en el cine

Visite Switch Off And Let's Go, un blog entero dedicado a las traducciones para el audiovisual y los cómics y las dificultades que entraña, así como los errores que se suelen cometer.

Aunque el doblaje en España no se hace del todo mal, en cuanto a interpretación, elección de voces y entonación se refiere, sí que existe un gran problema en las traducciones de los guiones. La gramática rara vez se refleja correctamente, la elección de las palabras suele ser poco acertada. En algún momento, quizá hable de estas frases y palabras que no se traducen bien. Pero ahora me quedaré con títulos de películas y con expresiones tan repetidas que ya se han hecho tan famosas como los propios títuos.

Un ejemplo más que flagrante es el título de la genial película
‘¿Qué me pasa, doctor?’. Como habréis observado, en este film de Bodganovich no aparece ningún doctor y a nadie le ocurre nada. El título original es ‘What’s up, doc?’ (1972), es decir, la frase habitual de Bugs Bunny, el conejito de la Warner. Se titula así porque en un momento de la película, en la tele del avión se ven dibujos animados de Bugs Bunny y eso hace tomar una decisión a uno de los protagonistas. Además de que es una frase que suele entonar, de forma burlona, Barbra Streisand. La frase de marras, en los doblajes de los dibujos animados, se tradujo con un bonito juego de palabras como: “¿Qué hay de nuevo, viejo?”. Muy buena traducción. Bien, pues ése debería haber sido el título español de la película. Y, si ese título no gustaba o sonaba muy alejado del estilo del film, se podría haber buscado otro totalmente distinto, pero que tuviera que ver con la cinta. El que se le puso no sólo no reproduce la intención de quien dio título en el original a la película, sino que además, no tiene nada que ver con su contenido.

‘Cosas que diría con sólo mirarla’ fue una película de 2000 de Rodrigo García, con Glenn Close, Cameron Díaz y Calista Flockhart. El título original de este largometraje es 'Things You Can Tell Just by Looking at Her’. Aquí la mala traducción ya no es una de esas decisiones absurdas de los ejecutivos de las distribuidoras, sino una demostración clarísima de que quien la hizo no sabe inglés. “Things you can tell” significa cosas que notas. Si alguien, por ejemplo, te dice que está cansado, le contestas: “I can tell”, que significa: “se te nota” o “ya lo había notado”. La traducción sería algo así como: “Cosas que se notan sólo con mirarla” o “Cosas que notas/percibes nada más verla”… Si estas frases no suenan mucho a título de película, que lo entiendo, se podría buscar otra más adecuada. Pero lo que se utilizó, obviamente no era una frase que sonara bien para dar título a un film, lo que se utilizó era simplemente una traducción mal hecha.

La película de Jean-Luc Godard ‘Yo te saludo, María’ en el original se titula
'Je vous salue, Marie' (1985), lo cual es el inicio del 'Ave María', la oración que comienza con “Dios te salve, María”. De nuevo, lo de saludar a María no tiene nada que ver ni con la intención del título francés ni con la película. Si no querían traducirla con el verso de la oración para no atraer más polémica de la que ya hubo, lo comprendo. Pero la frase traducida literalmente sin más indagación que ésa no es una buena adaptación en absoluto. Podrían haber buscado cualquier otra expresión.

La expresión ‘Hidden Agenda’ en inglés significa algo como tener segundas intenciones, unas intenciones ocultas y, generalmente, aviesas. La película
‘Hidden Agenda’ (1990), de Ken Loach, se tradujo aquí con el torpísimo y absurdo título de ‘Agenda oculta’. En el film, nadie tenía una agenda, lo que ocurría era que el gobierno había dado una falsa información sobre un atentado, con la intención — secreta y traicionera — de templar los ánimos. La única posibilidad es que, como en tantos términos políticos y económicos, se haya adoptado el anglicismo y haya gente que lo utilice en español traducido literalmente, pero incluso de ser así, sería incorrecto. Similar es el caso de ‘Cortina rasgada’ (‘Torn curtain’, 1966) de Alfred Hitchcock, que en realidad se refería al telón de acero.

‘Homicidio’, de David Mamet, viene de
‘Homicide’ (1991), lo cual no significa “homicidio”, sino “departamento de homicidios”. A lo mejor el título original tenía la intención de causar la confusión que sufre el propio protagonista de la película y utilizar dos sentidos de “homicide”, el de “departamento de homicidios” y el de “homicidio”. Sin embargo, aparte de que la traducción se habría quedado sólo con uno de los dos sentidos y encima con el secundario; no creo que sea así, porque “homicidio” en inglés se dice “manslaughter”. En otro film posterior y mucho peor de calidad, sin embargo, la persona que hizo la traducción sí tenía más calidad y supo que quería decir eso: 'Hollywood Homicide' (2003), de Ron Shelton sí se tradujo como debía ser: ‘Hollywood, departamento de homicidios’.

Existe una frase que no es un título, pero que se ha quedado tan marcada en el inconsciente colectivo que probablemente nadie aceptará que se diga que está mal traducida. Se trata del perínclito “Teléfono, mi casa” de ‘E. T.’. Obviamente, lo que decía el bichejo en el original no era “teléfono”, sino “llamar”. “Phone”, además de un sustantivo, es el infinitivo del verbo “telefonear”. “Phone home” está bien dicho en inglés, no le faltan palabras entremedias, a lo mejor al principio un “I want to…” o “I need to…”, pero como abreviación no tiene defectos gramaticales. Sin embargo, ese “teléfono mi casa” era tan incorrecto que nos hacía muchísima gracia y quizá esto le benefició al alienígena para que nos cayera más simpático. “Llamar a casa” debería ser lo que se hubiera dicho en la traducción. A veces estas malas traducciones suenan mejor que una correcta o, por lo menos, nos hemos hecho a ellas.


Esto no ocurre sólo con el cine. En literatura también hay títulos o frases que se han traducido mal. Dentro de la obra maestra que es la novela ‘1984’, de George Orwell, se tradujo al Big Brother como Gran Hermano. Y de ahí salieron mil cosas con esa expresión. Bien, aunque reconozco que suena muchísimo mejor y que ya estamos tan acostumbrados que otra cosa parecería ridícula, el verdadero sentido de “big brother” es “hermano mayor” y no “gran hermano”. Al decir “gran hermano”, claro, parece que hablamos de algo más monstruoso y aterrador, como la novela pretende, por lo que no está mal, además de que la diferencia es muy sutil. Pero simplemente quería comentar que no es el verdadero significado de lo que escribió Orwell.
Como habréis podido observar, no me refiero a esas decisiones que toman las distribuidoras, por las cuales titulan al film con algo que no es una traducción directa del nombre original. Sino a las malas traducciones que se deben a que la persona que hizo la traducción o bien no dominaba perfectamente el idioma o bien no conocía todo lo necesario la cultura del país de origen del film.

Con las decisiones de cambiar los títulos que toman las distribuidoras, muchas veces, estoy de acuerdo, por ejemplo ‘Rear Window’ (ventana trasera) está mucho mejor como ‘La ventana indiscreta’. Estoy de acuerdo porque respetar la intención del autor original en una traducción no siempre pasa por ir a lo literal. Lo que en un país tiene sentido para todo el público, en otro puede no significar nada. Y respetar la intención del autor consiste en buscar el equivalente que haga el mismo efecto en los espectadores — lectores o receptores del medio que sea — de donde se presenta la versión traducida. En muchos otros casos, como el flagrante ‘Rosemary’s Baby’ traducido por ‘La semilla del diablo’ estoy muy en desacuerdo, especialmente porque te está desvelando cosas de la película.

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