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7 de noviembre de 2006

¿Las tradiciones? Las que a mí me gusten

Esto llega muy tarde, pues debería haber sido publicado el 1 de noviembre o el 31 de octubre, pero entonces no tuve tiempo o ganas de ponerme a escribir. Ahora tampoco tengo tiempo, pero tengo más ganas de hacer esto que el verdadero trabajo que me reclama desde otra ventanita del ordenador. La cosa es que se suele debatir mucho si en España se deberían celebrar cosas como Halloween o Papá Noel, cosas que no pertenecen a nuestra tradición.

Lo primero que hay que decir es que no tenemos que celebrar nada ni comportarnos de ninguna forma simplemente porque nos arrastre una moda o porque veamos en los centros comerciales, grandes almacenes y demás lugares que se pueden enriquecer, reclamos que nos animen a llevarlo a cabo. Bien, hasta ahí de acuerdo.

Pero una vez superado eso de que nos dejemos llevar por lo que hacen los demás, diría que si nos gusta celebrar algún tipo de fiesta, aunque no haya existido aquí desde hace años, pues que está muy bien que lo hagamos.

En el caso concreto de Halloween, a mí me parece una fiesta más divertida que casi cualquier otra. Y también el día de los muertos. Lo conozco porque lo he vivido en una ocasión en EE. UU., en casa de una mejicana. Me parece exagerado que se copie tal cual sólo por el hecho de que sale en las películas y en las series de televisión y que los niños vayan de casa en casa pidiendo “Truco o trato” (frase que está mal traducida, pues debería ser “truco o invitación”, pero eso en todo caso, sería tema para un artículo diferente). Sin embargo, puede ser bonito que, si a alguien le apetece, se disfrace de brujita o de esqueleto.

El argumento para decir que en España no tenemos por qué celebrar estas cosas es que no forma parte de nuestra tradición. Por un lado, a mí la tradición, por principio, ya me repatea un poco. Creo que no hay ninguna o casi ninguna beneficiosa, más bien al contrario. Así que, si nos pusiésemos a analizar, quizá lo que habría que hacer es acabar con todas. Por otro lado, ¿qué hace que algo tradicional sea más nuestro que una cosa que es tradición en otro sitio? Simplemente el que lo hayamos repetido desde nuestra infancia. ¿Y qué? Eso no significa que nos guste más o que nos identifiquemos más con ello.

Si éste es el motivo, yo no podría celebrar ninguna fiesta ni tomarme ningún día libre pues ni creo en los santos ni en las celebraciones patrióticas ni en ninguna otra de las cosas que se festejan aquí. No sería plan que cada uno tomásemos como día libre lo que más nos gustase, en mi caso, por ejemplo, el día que nació Bono el de U2, pero sería lo único que se acercaría a eso que reivindican algunos de “tradiciones suyas”. Si no han sido impuestas de forma postiza y reciente por los grandes almacenes, lo fueron en otra época por otras personas igual de poco recomendables. O acabamos con todas o tomamos lo que más nos guste de cada una.

Sin creer en nada, decido decantarme por los Huesitos de Santo el 1 de noviembre, por salir de fiesta en Nochevieja, por recibir y entregar regalos en Reyes (y ahora también el 25 de diciembre), por disfrazarme, si alguien más se anima, en Carnaval. Todo ello, no por creencia, sino por costumbre o por diversión. Incluso por no hacerle un feo a los demás.

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