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4 de enero de 2007

La curiosidad es una de las mejores características que tenemos los seres humanos


"Mientras huían, la mujer de Lot se paró para curiosear y quedo convertida en una estatua de sal".

Existe una curiosidad malsana o algo que podríamos llamar ganas de cotillear. Pero también existe una curiosidad maravillosa, gracias a la cual hemos adquirido casi todo el conocimiento que tenemos. Lo que pasa es que, siempre que se dice que alguien es curioso, se suele hablar de la curiosidad negativa y la otra se da por hecha.

Si no fuese por la curiosidad nadie leería un libro, salvo que le obligasen y aún así, la labor le resultaría prácticamente imposible.

Si no fuese por la curiosidad, los seres humanos apenas haríamos el esfuerzo de conocernos unos a otros.

Si no fuese por la curiosidad, nadie trataría de aprender nada a lo que le hayan forzado a aprender.

Si no fuese por la curiosidad, ninguna persona habría visto jamás una película o un documental, jamás habría escuchado un disco, asistido a un concierto…

Si no fuese por la curiosidad, ahora mismo tú no estarías leyendo esto. Tampoco yo lo habría escrito.

Si no fuese por la curiosidad, apenas sabríamos hablar. El lenguaje sería rudimentario y serviría para un intercambio básico de conceptos imprescindibles para la supervivencia.

Si no fuese por la curiosidad, probablemente no se habrían inventado los alfabetos, quizá no habría siquiera arte.

En conclusión, aquello por lo que Dios condenó a Sara era una de las mejores cualidades que ella podría tener.