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12 de marzo de 2007

Onomatopeyas de otros idiomas

Habíamos hablado de lo peliagudo que es decidir cuál sería una transcripción universal de los idiomas con otro alfabeto. Se trataba de transcribir palabras que deben quedarse tal cual, sin traducción, como, por ejemplo, los nombres propios. Pero surge otro grupo de palabras que no se suele traducir, en todo caso se busca el equivalente, pero que sí creo que se debería adaptar a la grafía propia del país donde se emplea, en lugar de copiar la de un idioma que nos domina más de lo necesario.

Hablo de las onomatopeyas, palabras que, por definición, se escriben como suenan. Y aquí llega la diferencia, ese "como suenan" no se entiende igual en unos idiomas y en otros. Lo que en un idioma tiene que ser transcrito con una grafía, en otro se hará con una completamente diferente para decir lo mismo. Por ejemplo, el canto del gallo, en nuestro idioma es “quiquiriquí”, mientras que en francés es “cocoricó” y en inglés, “coocadoodledoo”. En francés, incluso, han incorporado la palabra en un sentido parecido al que le daríamos nosotros a la onomatopeya "cacarear". “Un p’tit peu de cocoricó, fait pas mal”: “Un poco de cacareo no viene mal”.

Al igual que dijimos que hemos empezado a adoptar las transcripciones de otros países para nombres de lugares o personas o para palabras de idiomas con otros alfabetos, también estamos aceptando las onomatopeyas extranjeras. Y considero que no tiene ningún sentido y que no se tendría que hacer así.

No voy a decir que la culpable es Internet, pero todo está muy relacionado. Y, en concreto, la palabra de la que voy a hablar, sí que está relacionada con la navegación por la red: "clic".

Escribiendo en español o en castellano, se utiliza el click anglosajón, con su “k” al final. ¿Para qué? Se trata de una onomatopeya y se tiene que escribir como se pronuncia. Aunque haya muchas personas que conviertan en “z” la pronunciación final de sílabas que acaban en “c” o en “d”, lo correcto es pronunciar las primeras exactamente igual que si llevasen su “k” al final o que si llevasen sólo la “k”, sin ninguna “c”. Y las otras con el sonido "d" como si la "d" estuviese al inicio de la sílaba. Así que no necesitamos reiterar el fonema añadiendo la "k". En español, es suficiente con un “clic”.

He ilustrado este artículo con el cartel de la película Click, pero en este caso sé que, más que nada, lo han dejado así por mantener la consistencia con el original para pósters y merchandising, sino del uso en general. Mi queja no va hacia esta película, sino hacia el uso en Internet.

Al igual que con esta onomatopeya, ocurre con otras. En ocasiones, la colonización lingüística es inevitable porque las palabras tecnológicas no suelen existir en nuestro idioma, pero no siempre hay que aceptarla. En el caso de las onomatopeyas, es decir, de las palabras icónicas que representan el sonido tal como es, no haría falta jamás.