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20 de marzo de 2007

Repaso a lo visto en el X Festival de Cine de Málaga, espejo del futuro cine español

Al igual que el año pasado, he vistiado el Festival de Cine Español de Málaga. Además de pasar unos días por tierras andaluzas, he podido ver dos documentales y varias películas de ficción. Los docus fueron ‘Goodbye, America’ y ‘La silla de Fernando’. Curiosamente, ambos consistían en la presencia ante la cámara de un actor de avanzada edad, Al Lewis y Fernando Fernán Gómez, respectivamente, que contaba sus implicaciones en movimientos políticos o sus ideas sobre la política y la sociedad

En cuanto a las películas de ficción, el balance que se obtiene de esta X edición no es demasiado optimista, aunque tampoco de un completo pesimismo. Sin que faltasen cintas que se pueden llamar buenas, tampoco se ha visto ninguna especialmente maravillosa u original.

Cierto es que estas características podrían darse en las que no vi, como ‘Concursante’, ‘Arritmia’, ‘El menor de los males’, ‘Yo’, u otras de las presentadas que no se llevaron ningún premio ni mención, pero sería más normal que esto se encontrase entre las ganadoras.

Efectivamente, ‘Bajo las estrellas’, que fue la gran triunfadora, con cuatro premios, es la que más me gustó. El guión, que está basado en ‘El trompetista del Utopía’, de Fernando Aramburu Irigoyen, no cuenta algo excesivamente original, pero precisamente por ese motivo es aún mayor el mérito que tiene Félix Viscarret de habernos acercado una historia que parece diferente. Esto se debe al tono desenfadado y no siempre dramático que ha elegido el cineasta. Gracias al actor Alberto San Juan, se consigue también esta posición entre las risas y las lágrimas que alejan al film de esos otros tan falsamente dramáticos y exagerados que se suelen hacer en nuestro país. El final de la cinta demuestra cómo es posible conseguir un happy ending sin caer en lo ñoño o en lo convencional, gracias a una aparente frialdad muy bien contada desde el guión.

‘Ladrones’ es la historia de un joven que sale de un centro de acogida y debe comenzar su vida. Se emplea como peluquero, pero lo que se le da realmente bien es el robo de carteras. Se queda prendado de una chica y trata de que ella le ayude, mientras busca a una madre a la que no ha visto en años. Esta cinta comienza muy bien y llama la atención por su cuidada y original fotografía y por un tratamiento tan adecuado de su realización. Sin embargo, la historia se agota en seguida y el final se convierte en algo forzado, aleccionador y que se trata de manera demasiado dramática, cayendo en un tono grave que no había tenido hasta entonces la película. A pesar de que el final sea un tanto molesto, la sensación general sobre esta película es muy positiva y, especialmente el trabajo de su director, Jaime Marques, llama la atención. Así que será interesante seguir pendiente de su carrera.

Con ‘Hotel Tívoli’, Antón Reixa apuesta por una trama de historias cortas que tienen como hilo conductor un mechero cortesía de un hotel. Con un enorme despliegue actoral, Reixa demuestra una gran capacidad narrativa, imaginación y buena mano para el guión, pero el film se queda muy pobre en cuanto a su aspecto estético y a su dirección. En concreto son los efectos de postproducción lo que más estropea una idea nada desechable de comienzo. Como cualquier film compuesto de varios retazos, presenta sus momentos altos, como podría ser la intervención de Nancho Novo, y los bajos, que en este caso, al igual que ocurría con ‘Corrupción en Miami’, vendrían coronados por el monólogo de Luis Tosar. Como conclusión curiosa, se podría extraer de ‘Hotel Tívoli’ que los gallegos están en el mundo entero.

Álvaro Díaz Lorenzo, el director de ‘Café solo o con ellas’, no pretendía otra cosa que hacer reír y lo ha conseguido. Su cinta se acerca más a una serie televisiva que a un film, pero al menos no se hace pesada. En su realización, vestuario y localizaciones se puede detectar una gran pobreza, pero si logramos ignorar estos temas, se puede disfrutar. Comienza con un humor sorprendentemente bueno, en gran parte gracias a Terele Pávez, y se va desinflando, como le ocurre a casi todas las comedias, cuando se quiere meter con calzador la cuestión de las relaciones sentimentales. En el terreno romántico no funciona en absoluto, pero como comedia es un buen producto para pasar el rato.

‘Pudor’ supone el debut detrás de la cámara del actor Tristán Ulloa y de su hermano, David. La película está basada en una novela del joven escritor peruano Santiago Roncagliolo. Se trata de la vida cotidiana de una familia cuyos miembros tienen todos desgracias y problemas. En esta cinta sí que ocurriría el problema mencionado más arriba del exceso de dramatismo y gravedad en el tono. El film trata de contar demasiados problemas en un mismo núcleo familiar y esto hace que la fuerza que podría tener cada uno se diluya. Precisamente es por el lado de los personajes por donde más falla esta película que ha intentado centrarse únicamente en este aspecto: no se produce empatía y los caracteres no muestran ninguna evolución. El personaje de la madre, Elvira Mínguez, que es quien ha ganado la Biznaga a la mejor actriz, es el que menos identificación causa y, en mi opinión, Mínguez no es nada adecuada para el papel. Lo que les ocurre a la adolescente y al niño quizá es lo más interesante del film, aunque precisamente no lo más original porque lo de que el pequeño, en ocasiones, vea muertos, me suena de algo. Se estrenará el 13 de abril. Para entonces, trataré de explicar mejor estas palabras en una crítica más completa y detallada.

‘Tuya siempre’, de Miguel Lombardero, podría parecer mucho más de lo que es, gracias a las intervenciones de Jose Coronado y Nancho Novo, así como por la presencia de la actractiva actriz Flora Martínez. El ambiente de locales de jazz y la apariencia de cine negro también podrían hacer que en el trailer o en fragmentos el film pareciese interesante. Sin embargo, un montaje que se hace sumamente tedioso da la impresión de que la película no tiene nada que contar. El film presenta personajes y situaciones manidos y sin interés, junto con una nula variedad de escenarios. José Luis Alcaine demuestra que la Alta Definición es un terreno que se le escapa y nos regala una fotografía sumamente pobre.

‘Manolín’ es un experimento, una “ida de olla”. Con una cámara casera digital, Manuel Valencia grabó momentos de su existencia para montarlos como un cortometraje, pero con una duración de más de una hora. Ni siquiera nos encontramos ante lo que cabría esperar: una panda de descerebrados que se drogan y se divierten ante la cámara, lo cual podría resultar entretenido o hasta gracioso. El montaje desenfrenado y epiléptico en el que ningún plano dura más de 20 frames haca casi imposible el visionado por más de unos minutos de esta cinta que contentará a los conocidos de su autor y que quizá dé que hablar, pero que no pasará de lograr eso.

En este enlace se puede leer lo que opinaron los propios premiados durante la rueda de prensa posterior a la entrega de las Biznagas.

Aquí puede verse el balance del mismo Festival, pero en su entrega anterior. Aquel año creo que la cosecha fue algo mejor, ya que había films como ‘Un franco, 14 pesetas’ o ‘Cuento de Navidad’, la tv-movie de Paco Plaza de las ‘Películas para no dormir’, que me dejaron una buena sensación. A lo largo del 2006, además, se presentaron otros buenos films españoles, como ‘Volver’ y ‘La noche de los girasoles’. Por lo tanto, el hecho de que nada de lo visto en Málaga haya sido excepcional no tiene por qué desanimar con respecto a la posible calidad del cine español para 2007.