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1 de abril de 2007

Soy un perdedor… I’m a loser, baby. So why don’t you kill me?

Éste es el estribillo de la canción más famosa de Beck, canción que a mí me encantaba porque siempre me hace mucha gracia la mezcla de idiomas.

La palabra “loser” en inglés se utiliza muchísimo en el habla coloquial. Y más concretamente en la juvenil.

No voy a negar que la traducción literal de “loser” sea “perdedor”. Por supuesto que lo es.

Y tampoco se puede obviar que, después de escuchar tantas veces en los doblajes “perdedor” utilizado de forma coloquial incluso en ámbitos juveniles o infantiles, ya esté comenzando a sonarnos normal. Esto es un fenómeno que ocurrirá en casi todas las cosas que señalemos en este blog y, por ello, en un principio parecerá que lo que estamos reivindicando no tiene sentido.

Sin embargo, “perdedor” no sería la traducción equivalente para la mayoría de las situaciones en las que lo emplean en EE. UU. En nuestro idioma, “perdedor” se emplea, sí, pero en contextos mucho más adultos e incluso en un registro más cuidado. Se solía llamar “perdedor” o “perdedora” a aquella persona que estuviese completamente acabada, que no tuviese apenas redención posible y a quien todo en la vida le fuese mal. Algo así como un “fracasado” o alguien “acabado”.

Habrá veces en las que “loser” se emplee con esta intención. Pero serán muy pocas.

En las películas que estamos acostumbrados a ver, los chavales y chavalas utilizan “loser” como un insulto de lo más común y coloquial y se lo llaman a todos los que no son populares ni guays. Incluso existe una seña, que consiste en ponerse sobre la frente los dedos índice y pulgar formando una L. En estos contextos, es obvio que lo que quieren decir no es “perdedor” tal cual.

El equivalente más exacto para “loser” en estos casos, sería “pringao”.

Por un lado, se trata de algo más adecuado al habla juvenil y coloquial. Por otro, responde más al sentido que quieren darle ellos cuando lo emplean. Casi siempre se refieren a los niños empollones, gafotas, torpes y… bueno, eso, “pringados”. Es que la palabra es perfecta para el caso (sobre otras palabras para definir “empollón”, “friqui”, etc… visiten este enlace).

Por lo tanto, cambiar “loser” por “perdedor” no se puede decir que sea hacer una traducción incorrecta, pero sí inadecuada y no sólo por elevar el registro de coloquial a culto, como ocurre en muchos doblajes, sino porque se le da un sentido diferente al intencionado por los hablantes.

Para que la traducción fuese perfecta, en los casos en los que los actores hagan el gesto de la L con los dos dedos sobre la frente, la palabra española, no sólo debería ser equivalente en cuanto a contenido y a registro, sino que también debería empezar también por "L". Para ello se me ocurren dos opciones: "lerdo/a" o "lila". ¿Qué otro sinónimo que empiece por "L" os viene a la mente?