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5 de mayo de 2007

Los doblajes de famosos estropean las películas de animación

No podía durar mucho lo de hablar bien de otros, así que aquí llega el reverso del post anterior sobre lo buenos que son, en general, los dobladores españoles.

Nunca he estado de acuerdo con el concepto del intrusismo laboral, por lo menos no en algunas profesiones. No diré que no me tranquiliza que un cirujano o un arquitecto tengan el título antes de operar o construir un edificio — incluso si esto no garantiza nada —, pero hay otras cosas en las que los estudios universitarios o la experiencia de muchos años no significan nada. Muchas personas se enrolan en una carrera sin demasiada vocación y cuando salen de ella no están tampoco mucho mejor preparados de lo que entraron. Y sí hay otros que, por haber tenido ilusión desde antes y haberse dedicado de forma autodidacta, o por pura afición y habilidad natural pueden hacerlo muchísimo mejor. Así que no estoy a favor de enarbolar esta idea para evitar que algunas personas entren en algunas profesiones.

Pero en el caso de los doblajes de películas de dibujos animados que se hacen últimamente con famosos, debo decir que estoy completamente en contra. No es cuestión del intrusismo, no es que les quiten el trabajo a los profesionales que llevan toda la vida haciendo esto. La cuestión es que lo hacen muy mal.

El doblaje no es una cosa que se llegue y se sepa hacer. Es difícil. No consiste únicamente en que las palabras encajen en el movimiento de boca del actor o dibujo animado porque eso, en último caso, siempre lo puede ajustar el técnico de sonido. Es que, además, lo que oímos como un doblaje normal, tiene un tono muy concreto que hay que pillar, con mucha práctica, con experiencia, con trabajo. Si las frases acaban “abajo” en cuanto a su tono, suenan muy mal, como muertas, como tristonas. Eso y muchas más cosas así. No se puede menospreciar algo que es necesario aprenderlo y pensar que cualquiera lo puede hacer. Y menos hacerlo con el único objetivo de darle una campaña de promoción equivocada a la película. Que la anuncien con sus verdaderos valores, que son muchos y que la doblen personas que lo vayan a hacer bien.

Lo importante es que la película resulte bien, resulte visible y que se pueda disfrutar. La cuestión es estar a la altura del original y no estropear la obra que, con esfuerzo, cuidado, ilusión y dinero han hecho otros. Y con la manía de introducir nombres famosos se están estropeando estas películas. En el idioma original, los nombres de los dobladores también son famosos, pero porque son actores. Y los actores de otros países saben doblar y doblarse —probablemente porque han estudiado o practicado de la misma forma en la que lo hacen aquí los dobladores—, cosa que no sabe hacer casi ningún actor de cine, teatro o televisión de España.

La culpa no la tienen estas personas a las que se les pide que presten la voz. La culpa es de la distribuidora y de quien haya tenido la idea que se ha convertido en moda, de poner famosos a cualquier precio. Está bien que hagan un cameo, una frase suelta de un personaje poco importante, como chiste. Pero que no les den protagonistas, por favor.

Por hablar de casos concretos, la película ‘Madagascar’ que no era el no va más, pero estaba bastante bien, se estropeaba del todo con el protagonismo de Paco León haciendo en concreto de ese personaje: el león. Que me perdone este actor y humorista, que, por otro lado, en todas sus demás facetas me parece que lo hace de maravilla y en contra de quien no tengo nada, pero la voz no le pegaba y la interpretación estaba por los suelos. Y no era por el personaje, ‘Valiant’ le quedó igual de mal. Elena Anaya y Carlos Jean convertían a ‘Arthur y los Minimoys’ en casi insoportable. Esther Arroyo en ‘Los increíbles’ también chirriaba como las ruedas de una carreta. No vi ‘El espantatiburones’, pero casi seguro que Fernado Tejero quedaba como dice el título: espantoso. Y eso que me encanta como actor y no me pierdo un capítulo de su serie.

No digo que todos los famosos lo hagan mal. Ni mucho menos. Florentino Fernández es un magnífico doblador, pero es que ya venía ejercitado de sus espacios de ‘El informal’. Santiago Segura no queda mal del todo, salvo porque se nota mucho que es a él a quien estás oyendo. Josema, de Martes y 13 en ‘Aladino’ estaba muy bien. Y podría seguir con esta lista. Pero es que, hasta hace muy pocos años, se procuraba que, aunque los personajes fueran celebridades, el doblaje quedara bien. Y ahora se ha perdido el interés por que quede mínimamente pasable. Por lo tanto, no digo que esté en contra de que los nombres sean famosos y ya está. Sino de que lo sean y no sepan doblar. Simplemente.

Y lo peor es que la distribuidora se vuelca tanto en esta forma de promoción que ya se olvida de cualquiera de los verdaderos valores de las películas. Es difícil encontrar copias en versión original en las salas y hasta las canciones son suprimidas.