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3 de mayo de 2007

Los doblajes en España


Suscribiendo la frase de Jalop sobre que no parezca que en este blog sólo hablamos mal de los demás, haré una pequeña entrada favorable.

A pesar de que no suelo elegir ver productos audiovisuales doblados, estoy de acuerdo con que exista el doblaje -aunque creo que debería estar más extendida la opción de v. o.- y añadiría que, por un lado, España es uno de los sitios donde mejor se dobla y, por otro lado, en España una de las cosas que mejor se hacen es doblar.

Hablo principalmente de la interpretación de los actores. Si dejamos de lado la traducción y la adaptación -que tratamos en el resto de los artículos- y las mezclas de sonido, la parte interpretativa y el encaje en boca se podría decir que salen muy bien. O al menos en general, pues siempre habrá doblajes para películas directas a vídeo o para programas que sólo se emiten de madrugada, que se harán sin el más mínimo cuidado.

Si se fijan en algún doblaje de países vecinos como Italia, Francia, etc… verán –aunque no sepan el idioma— que las voces son menos adecuadas que aquí para los actores, que la sincronía labial es inferior que la de nuestros doblajes y que la interpretación de dobladores y dobladoras es menos sentida, casi leída.

Ahora tocaría comparar el doblaje que se hace en España con las películas que se ruedan en España o los programas de televisión que se graban. Esta parte resultará más polémica, pero me atrevo a afirmar que el doblaje está muy por encima de estas otras creaciones, al menos en cuanto a la interpretación y sincronía, que sería, digamos, su faceta más artística.

A pesar de todo, soy consciente de que por culpa del doblaje se pierden muchos matices y de que escuchar la voz original del actor o de la actriz, aunque sea más fea, es preferible. Pero siempre defenderé la labor de los dobladores de nuestro país o al menos reivindicaré que la peor consecuencia de ver algo doblado no son estas pérdidas de matices interpretativos, sino lo que se suele perder –a veces no por errores, sino inevitablemente— a causa de las traducciones y de las mezclas de sonido.