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7 de junio de 2007

Another Gay Movie: no es sólo otra película gay

Mañana, 8 de junio, se estrena Another Gay Movie, que aquí se ha traducido con un título que significa justo lo contrario: No es sólo otra película gay. Estos títulos ya se han utilizado en parodias anteriores, como No es otra estúpida película americana, poniéndoselo demasiado fácil a los críticos. Pero no es por ahí por donde quería yo ir, ni siquiera por comentar lo tópico que resulta llamar gay a una película, que daría mucho que hablar, pero que se alejaría excesivamente del tema central de este blog.

En realidad quería aprovechar la coyuntura para comentar algo que desde hace bastante tiempo me incomoda. En esta sociedad en la que vivimos, el machismo impera de tal manera que hasta para ser homosexual las mujeres lo tienen peor que los hombres. No entraré ahora en cuestiones sociales, pues tampoco es de lo que trata este blog, pero sí me quedaré con las meramente lingüísticas o referentes a las traducciones.

Cuando nos llega un anglicismo, nos molesta, salvo que ya lleve enclavado en nuestro lenguaje unos años, ni siquiera muchos, pues entonces lo tomamos como lo más correcto del mundo, sin siquiera plantearnos de dónde viene, si era necesaria su adopción, o si lo empleamos con corrección. En concreto me refiero a la palabra “gay”. Se acepta y se usa como parte del castellano, mientras otros préstamos, que tienen peores sustitutivos aquí, se rechazan, como puedan ser “blog”, “cásting”, etc…

Y aún así, tampoco es a eso a lo que voy, sino al absurdo de haber tomado la palabra “gay” como equivalente a “hombre homosexual” y a haber excluido del término a las mujeres homosexuales. En inglés, "gay" se emplea con la misma frecuencia para hombres que para mujeres. Véase, si no, este ejemplo:
¿Por qué aquí se excluye a las mujeres? No tiene el más mínimo sentido. Para más inri, no son las personas que acostumbran a discriminar quienes han apartado a las féminas de esta denominación, sino que han sido ellas mismas. Así se han fundado las plataformas de “gays y lesbianas” y todo lo similar.

Esto se debe nada más y nada menos que al machismo y la prueba está en que muchísima gente es capaz incluso de decir “homosexuales y lesbianas”, como si el ser homosexual, es decir, el tener preferencia por el mismo sexo fuese exclusivo de los hombres. ¿O es que acaso han creído que el “homo” venía de “hombre” y no de “mismo”? ¿Entonces, qué significa “heterosexual”?

Veamos, si no, qué otro sentido podría tener esto. Antes que nada debo decir que estamos hablando de un préstamo lingüístico, adoptado a través de traducciones. Aunque parezca que lo estoy diciendo únicamente para justificar la inclusión del artículo en este blog, demostraré que tengo una razón para la aclaración. Se trata del hecho de que el término lo hemos adoptado del inglés y en inglés, “gay” se aplica por igual a hombres y a mujeres. Así que, si vamos a tomar un préstamo, tomémoslo del todo.

Si nos atenemos a la etimología, cierto es que podría ser más adecuado para los hombres homosexuales que para las mujeres, pero nos daremos cuenta en seguida de que esto es muy incorrecto. “Gay” — en francés, “gai”— significa “alegre”, así que, por muy educado que nos suene ahora, es un término tan despectivo como decir “rarito” o “amanerado”. Bien, por definición, sería más aplicable a los homosexuales hombres que a las mujeres, pero si nos ponemos así de puristas, ni siquiera valdría para definir a todos los hombres a los que les gustan los hombres, pues no todos son “alegres”. Y perdón, sé que suena incorrecto, pero precisamente por ahí es por donde quiero ir. Poniéndonos etimológicos, aunque incorrectos, ese término “alegre” sería adecuado para las “locas” o los que tienen “pluma”. Si para las lesbianas no es válido, tampoco lo es para muchos hombres homos.

Quizá cuando en el habla inglesa se adoptó “gay” para las mujeres era cuando se tomó una decisión equivocada. Puede ser. Pero si en español estamos adoptando un préstamo lingüístico, ¿de qué vamos corrigiéndoselo? Además, no creo que este análisis etimológico sea lo que haya llevado a las lesbianas de habla hispana a salirse por su propio pie del término “gay”, sino, como ya decía, a esa especie de concepción de que todo les pertenece a los hombres y de que las mujeres somos algo menor y que llega detrás a todo. Por ello, para muchas personas, existe la sensación de que, si se dice sólo “gays”, el término se refiere únicamente a hombres y parece que existiese la necesidad de añadir “y lesbianas”. Podría ocurrir justo lo contrario, que el decir nada más que “gay” o nada más que “homosexual” en la mente de los lectores y oyentes significase sólo “mujer homosexual”, pero ¿por qué será que jamás se da por hecho que algo genérico o neutro se refiere sólo a mujeres y casi siempre da por hecho que se refiere exclusivamente a hombres?

Bien es cierto que para definir a una mujer homosexual contamos con el educado y políticamente correcto término de “lesbiana” y que en realidad no existe un término que se refiera únicamente a los hombres que entienden y que no suene insultante. Ésta puede ser otra razón por la que se ha tratado de adjudicar lo de “gay” sólo a ellos. Pero no es una solución.

Sea como sea, el caso es que todo parece pensado o hecho para los hombres y nada para las mujeres. Cuando se dice “Eso es gay”, se refieren probablemente una foto, una idea que puede gustar a aquellos/as a quienes nos gustan los hombres, como por ejemplo, la imagen de un señor desnudo (véase, si no, el comentario nº 6 de esta entrada). ¿Por qué va a ser gay? A lo mejor es completamente hetero si es una mujer quien lo está mirando. Las mujeres no entramos en la ecuación para ninguna cuestión. Y el lenguaje es una de las que peor nos tratan.