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4 de julio de 2007

E. T. en realidad decía “llamar a casa”

Existe una frase que no es un título, pero que se ha quedado tan marcada en el inconsciente colectivo que probablemente nadie aceptará que se diga que está mal traducida. Como ya mencionamos, a veces estas malas traducciones suenan mejor que una correcta o, por lo menos, nos hemos hecho a ellas.

Se trata del conocido “Teléfono, mi casa” de ‘E. T.’, traducción absurda que se realizó de “Phone home” y que, no sólo se aceptó, sino que se convirtió en una de las frases — si se puede calificar así— más repetidas durante una larga época. Obviamente, lo que decía el bichejo en el original no era “teléfono”, sino “llamar”. Llamar… a casa, claro.

“Phone”, además de un sustantivo, es el infinitivo del verbo “telefonear”. “Phone home” está bien dicho en inglés, no le faltan palabras entremedias, a lo mejor al principio un “I want to…” o “I need to…”, pero como abreviación no tiene defectos gramaticales.

“Llamar a casa” debería ser lo que se hubiera dicho en la traducción. Sin embargo, ese “teléfono, mi casa” era tan incorrecto que nos hacía muchísima gracia y quizá esto le benefició al muñeco paticorto para que nos cayera más simpático.

Es posible que los adultos llegasen a adivinar que en “teléfono mi casa” se escondía la intención de hacer una llamada a sus semejantes, pero para los que éramos pequeños entonces y para el público infantil en general, que es a quien va dirigida esta película, eran dos cosas separadas: por un lado, el alienígena señalaba el teléfono y, por otro, su casa.

No sólo eso. También esta frase me sirve para hablar de otra de esas diferencias que existen entre nuestro idioma y el inglés. Para ellos, el “hogar”, es decir “home”, no sólo se refiere a cuatro paredes y un techo, sino, casi siempre, a su patria. Es muy habitual que una persona que esté en el extranjero exprese su intención de volver a su país diciendo “I’m going back home”. La traducción correcta no sería “me vuelvo a casa”, ni siquiera “a mi país”. Lo que más coloquialmente diríamos aquí es “me vuelvo a…” y el nombre del país, cosa que ellos no mencionarían. En casi todos los doblajes esto se traduce de forma comprensible, con una opción o con otra, aunque hay veces en las que se comete el despiste.

Por lo tanto, lo que decía el extraterrestre ella “llamar a mi planeta”. Lo reconozco: es muchísimo más feo que “teléfono, mi casa”. Sin embargo, si muchas personas rechazan los doblajes creativos que se inventan cosas aunque éstas sean más simpáticas, ¿por qué habríamos de aceptar esta traducción, que ni siquiera está hecha a propósito? Podríamos conservarla como una curiosidad graciosa, pero siempre que admitamos entonces otro tipo de licencias y también siempre sabiendo que no reproducía, ni mucho menos, el significado de la frase original.