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23 de julio de 2007

Los desconocidos pueden ser personas de lo más comunes y corrientes

De nuevo nos encontramos antes uno de esos pares de palabras que son tan parecidas que es difícil reivindicar que se trata de dos cosas diferentes y que, por lo tanto, al utilizar una para indicar la otra, no se está hablando con completa propiedad. Me refiero a extraño y desconocido. Se trata de un false friend difícil de detectar.

Más o menos el significado es el mismo. Pero cuando en inglés se dice stranger, en realidad quiere decir desconocido. La frase que suelen decir las madres, “don’t talk to strangers”, aquí nos la decían así “no hables con desconocidos”, pues ésta es la palabra que verdaderamente se refiere a persona a la que no conocemos. Los desconocidos pueden ser personas de lo más comunes y corrientes, no tienen por qué ser raros o extraños.

Además de extravagante o singular el DRAE también nos da la acepción de ajeno o extranjero, pero nunca de desconocido.

Los ejemplos son muchísimos: Extraños en un tren por Strangers on a train, Seduciendo a un extraño viene de Perfect stranger, Never Talk to Strangers (1995) se tradujo por Nunca hables con extraños. Hay muchísimos ejemplos más. Como ya dije al inaugurar este blog, pongo ejemplos de títulos porque son las frases de las películas que más pueden escucharse en nuestro país en versión original, pero estoy segura de que muchas de dentro de los diálogos también caerán en este “falso amigo”.

También como en otras ocasiones, aquí hay otra circunstancia por la que será difícil admitir que son traducciones inexactas: cualquier título de los mencionados queda más bonito con la palabra “extraños” que con “desconocidos”.

Se llega ya incluso a utilizar como si fuese de nuestro propio vocabulario para ponerla sin ser traducción directa de “strangers”: Joy Ride (2001) Nunca juegues con extraños.

Hay veces en las que la traducción es correcta, cuando nos referimos a raros: Strange Days (1995), Días extraños.