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25 de enero de 2008

'La carretera', de Cormac McCarthy

La acción de la novela de Cormac McCarthy 'La carretera' se centra en un padre y un hijo del que sabemos que es pequeño, pero desconocemos su edad exacta. Cuando comienza el libro ya se encuentran caminando, en la carretera, tratando de emigrar hacia el sur, a tierras más cálidas. La situación se presenta ya estable e inevitable: se encuentran en un mundo más o menos post-apocalíptico, pero no conocemos las causas de la muerte de gran parte de la humanidad ni de la huida de las zonas civilizadas por parte de los supervivientes. No son los únicos seres humanos, pero evitan el contacto con los demás, huyen de ellos, ya que sospechan que para sobrevivir practican el canibalismo. No se mencionan los nombres de los personajes y podemos adivinar que el niño no ha conocido el mundo actual, pero sobre el padre desconocemos qué hacía antes del cataclismo, no se tienen referencias sobre qué tipo de persona era, si tenía humor, si era cariñoso, si le gustaba la música… Únicamente en unas pocas ocasiones, el protagonista añora a la madre de su hijo y se ven los últimos días de esta mujer que tomó una decisión diferente a aquella por la que él ha optado.

El narrador de la novela de McCarthy no es omnisciente, nunca habla de los sentimientos de ninguno de los dos protagonistas, nunca penetra en sus mentes, sólo los observa. Se limita a describir las acciones. Tampoco los diálogos, que se limitan a las necesidades más básicas –"tengo miedo, papá". "Tengo frío, papá". "Lo sé"— nos hacen ver cómo se sienten los peregrinos. Y no hace falta. Los lectores lo comprendemos perfectamente. Podemos imaginar cómo piensan sólo con la situación tan precaria en la que están. Es una novela psicológica y muy intensa, que tiene el mérito de hacerte comprender una situación y unos sentimientos complejos sin decirte ni una sola palabra sobre ellos. Posee la enorme virtud de lograr una fortísima identificación con los protagonistas sin haber realizado un retrato de sus personalidades.

Aunque la historia consista en dos personas que se dirigen a un lugar, en realidad, la trama del libro no va a ningún sitio. Más que una progresión en la que queramos saber cuál es el desenlace final, se trata de una acumulación que finalmente concluye por desgaste. El autor ha escogido un fragmento en el tiempo igual a los anteriores y a los siguientes, no ha elegido contar los momentos en los que suceden determinadas cosas. Si dejamos aparte las últimas páginas que cambian demasiado el tono del argumento y que incluso contradicen lo que se venía declarando hasta ese momento, el final es algo que podría haber ocurrido en cualquier otra ocasión y que sirve para cerrar solo porque en algún momento habría que finalizar, pero se podría seguir narrando la historia sin acabar jamás. Debido a lo que te has involucrado con los personajes y con la situación, cuando llegan estos momentos de riesgo, se pasa verdaderamente mal, la tensión está muy bien conseguida.

Aunque tiene muchos puntos en común con 'Soy leyenda', de Richard Matheson, las diferencias principales son que aquí hay más de una persona y que, en lugar de encerrarse en su casa y aprovisionarse, los protagonistas están en continuo movimiento migratorio y tratan de alimentarse buscando latas de conservas en despensas abandonadas.