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11 de enero de 2008

La cuestión de las propinas en otros países



Esta discusión en España tiene muy poco sentido, pero en otros países, por ejemplo, Estados Unidos, sí es frecuente que se hable del tema, como podéis comprobar en el fragmento de Reservoir Dogs. Ya que, cuando viví allí no tenía blog para expresar mis opiniones, lo pongo ahora.

Se suele argumentar que es importante dar una propina de un 10 ó 15% del monto de la cuenta porque, si no la das, los camareros (allí se llaman meseros) no recibirán dinero. Entonces, se considera solidario dar estas desmesuradas propinas y egoísta e insolidario no darlas o "propinar" (en inglés sí funciona como verbo con el sentido que viene bien aquí) menos de lo requerido.

Aunque mi conclusión es más que obvia, el caso es que en ninguna de las discusiones se pensaba, quizá porque son un país tan capitalista que el perjuicio de la empresa no se plantea nunca o la culpa de la empresa no se supone jamás.

En realidad, lo que ocurre gracias a que se den esas tremendas propinas no es que así los camareros reciben el pago por su trabajo. Los camareros deberían tener un sueldo que viniese de la empresa y la empresa debería, como se hace con cualquier empleado en otro tipo de empresas, llevar al gasto estos sueldos y asumirlos dentro de lo que no hay más remedio que pagar. Pero, gracias a estas propinas, la empresa se está ahorrando el sueldo de los empleados, lo que probablemente será el gasto mayor de todos los que tengan, o uno de los mayores, pues también el alquiler de los locales será elevado.

Si al menos, gracias a que los restaurantes se ahorran una cantidad de dinero tan enorme porque apenas pagan nada a sus empleados, la comida fuese más barata, entonces también se podría comprender: una cosa por la otra. No lo pagas en un lado, pero lo pagas en otro. Sin embargo, no es así, los restaurantes son tirando a caros para el nivel de vida que hay allí.

En conclusión, el camarero sale igual de remunerado de las dos formas, la empresa sale beneficiada enormemente con la costumbre de las superpropinas. ¿Y quién sale perdiendo? El comensal. Si le sumas este porcentaje, te das cuenta de que salir a cenar es casi un lujo.

El tener que pagar el servicio aparte sería como si nos cobrasen alquiler por la silla en la que nos sentamos, por el trozo de mesa que usemos, por la parte de local en la que nos situemos, por el uso de los cubiertos y la lavandería de nuestra servilleta y mantel, por el aire acondicionado o calefacción que haya en el lugar, etc… todo eso se cobra, por supuesto, pero se incluye en el precio de la comida, pues por algo en un restaurante no se paga lo mismo que si se comprasen las materias primas en el supermercado.

También demuestra el exacerbado capitalismo de esta práctica el hecho de que se plantea como modo de motivación. ¿Cómo hacemos que nuestros empleados sean amables y eficientes? No motivándolos con un trato bueno o dándoles cursillos como los que aquí se dan en Vips o en El Corte Inglés. No. Se hace en plan merienda de negros: no tienes más remedio que currar bien y "besar el culo" (que es lo que dicen los americanos) a la gente porque, si no, no te llevarás un duro por tu trabajo. Y, poniéndome ahora en el otro lado, también puede hacer que se cree la sensación de que no existe la necesidad de ser profesional y cumplir bien con el trabajo, de que si se hace es solamente por dinero.

Así que eso que ellos consideran solidario, en realidad es una práctica económica agresiva. Quienes deseen ser solidarios con los camareros, en lugar de reivindicar esa costumbre, se debería forzar a que los restaurantes hiciesen contratos con verdaderos sueldos a sus camareros. Así la propina sería sólo un pequeño extra que significaría la satisfacción con el servicio.

Por si acaso, añado que, hasta que esto se llegue a plantear y mientras los camareros sigan sin recibir buenos sueldos, obviamente, hay que dar esas propinas. No es que haya utilizado todo este argumento para ser una rácana cuando pasé allí un año. Pero si todos se pusiesen de acuerdo, ya sería otra cosa.