¿Sobre qué tema quieres leer? Tenemos (casi) de todo

Todavía hay más temas... busca aquí el que te interesa

31 de marzo de 2008

¿Por qué pitan? O ¿a quién pitan?


Cuando hay un atasco, todos los conductores y conductoras que se ven atrapados en él echan rauda mano de un instrumento con el que están convencidos de que van a disipar la congestión: el claxon.

Está muy claro, cualquier ley de la física lo puede explicar: si hay un camión de basura haciendo su trabajo tres o cuatro coches por delante y nosotros, desesperados, pitamos, las bolsas caerán más rápidamente a la trituradora y el vehículo avanzará antes. Si en un cruce los coches se quedan inmovilizados en las dos direcciones y no hay hueco para más, el darle a la bocina despejará rápidamente la calzada. Si se produce un embotellamiento, presionando el claxon, seguro que milagrosamente logramos que aparezca un carril desierto para nosotros.

Ya no es cuestión de aludir a la educación de los usuarios: los peatones y personas que habiten en todos los edificios que rodean al atasco se quedarán ensordecidos durante un tiempo; es que simplemente no le veo el sentido a su acto. ¿Qué quieren? ¿Expresar rabia? Den un puñetazo en el salpicadero, tendrá el mismo efecto en el atasco. ¿Demostrar que, en la misma situación, habrían sido más rápidos? Pidan trabajo de basureros. ¿Hacerse notar? Salgan desnudos a la calle.

Podría comprender tocar el pito en otras ocasiones, incluso aunque también impliquen mala educación. Por ejemplo, cuando alguien no arranca en cuanto el semáforo se pone verde, cuando montan pasajeros lentos en un taxi o turismo, cuando alguien necesita más maniobras de las debidas para aparcar… en todas estas situaciones me parece incorrecto incordiar con la bocina, pero al menos veo una lógica en meter prisa. Pero pitar en los atascos es que lo encuentro tan carente de fundamento que me sorprende mucho.