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26 de abril de 2008

¿En qué consiste ser autodidacta?

Lo primero que sorprenderá es que el masculino de esta palabra es "autodidacto", aunque nadie lo utiliza y el final en "–a" también es válido.

Pero no quería ir por ahí, sino por el concepto en sí. Soy una persona que ha estudiado muchísimo. No soy de ésas que tienen varias carreras pues, en cuanto terminé la primera, tenía tantas ganas de independizarme que me puse a trabajar lo antes que pude. Pero sí he compaginado los estudios reglados habituales con los de muchísimas más cosas: cursos de idiomas, talleres de creación de mil tipos… enseñanzas técnicas diversas… Y después completé la licenciatura con un máster en EE. UU. becado por la Fundación Fulbright.

Y a pesar de todo, se podría considerar que soy autodidacta en las cosas sobre las que más he necesitado tener conocimientos en mi vida. Por ejemplo, en la materia del guión cinematográfico del que, precisamente, soy profesora. Aunque estudié Imagen y Sonido, en esa carrera no había ninguna asignatura sobre el guión, sí sobre cosas parecidas y lo más parecido fue un taller en el que el profesor contaba batallitas, pero jamás habló de algo que se pudiese considerar temario sobre la escritura cinematográfica.

Pero no sé si se podría decir que soy autodidacta porque primero habría que ver qué quiere decir esto. La gente presume de ser autodidacta en cosas, pero, ¿lo es de verdad? Veamos. ¿A qué se suele llamar ser autodidacta? ¿A que no te haya enseñado ninguna otra persona física presente en tu formación? Pero aprender a través de un libro y más en concreto de un manual diseñado para enseñar a sus lectores esa materia, por qué va a ser más "auto" que lo otro. La persona que escribió el libro no ha estado ahí presente para explicarte nada, pero te lo ha explicado por escrito, incluso puede que te haya sugerido ejercicios.

¿Se llamaría autodidacta a quien haya sabido obtener los conocimientos de los libros, pero no de manuales? Probablemente tampoco. La diferencia con haber leído esos volúmenes dentro de una enseñanza sería que nadie nos los haya recomendado. En algún sitio se habrá hecho la investigación para saber cuáles son los interesantes, aunque sea porque en la biblioteca o librería a la que nos hayamos acercado ya se ha producido una criba y sólo tienen algunos títulos.

Y así podría seguir. Pero también decir lo contrario. ¿Qué nos enseñan los profesores? ¿Somos autodidactas aunque estemos asistiendo a una clase donde se imparte lo que aprendemos? Posiblemente sí y la prueba está que con los mismo métodos y con los mismos tutores, algunos alumnos aprenden y otros no. El interés que se pone, la capacidad de abstraer lo enseñado a casos prácticos y útiles en nuestra propia vida… quizá todo eso es autodidactismo, quizá en esos momentos nos estamos enseñando, aunque un profesor o una profesora nos acabe de decir la frase que estamos aprendiendo.

Supongo que dependerá de las cosas. Es probable que los idiomas sean algo que sí se haya aprendido en las clases. Por lo menos yo, aunque luego haya podido perfeccionar el dominio viviendo en países donde se hablaban. Pero lo cierto es que era una de las pocas cosas que, mientras las estudiaba, sentía que aprendía. Sentía que progresaba. Eso, y algo tan mecánico y que requiere práctica como conducir o hacer deporte. Quizá es que los idiomas tengan el mismo proceso de aprendizaje que estos actos físicos mecánicos.

Cuando se trataba de algo que dependía de la memoria y no de practicar hasta hacerlo bien, entonces recuerdo que lo aprendía para el día siguiente y luego se me olvidaba todo, o sea, que era como si no lo hubiese aprendido. Y, sí, era un profesor o profesora quien nos había dado el material que nos empollábamos, pero no nos había hecho aprenderlo a través de ningún método (por ejemplo, hacernos utilizarlo en trabajos prácticos). Así que incluso las pocas horas que eso permanecía en mi cerebro, podría considerar que lo había aprendido de forma autodidacta, como si lo hubiese encontrado en un libro.

Las materias que no son de memoria pura, pero tampoco de práctica, sino más conceptuales (como la de guión, que imparto ahora), tendrían un proceso aún más distinto. Por mucho que se les diga a los alumnos que tal cosa tiene tal efecto y que tal otra el contrario, no lo comprobarán por sí mismos hasta que les ocurra. Y ahí estarán siendo autodidactas.

Quizá esta palabra no tiene demasiado sentido. A las personas que presumen de saber muchísimo sin haber ido a la Universidad no les quitaría en absoluto el enorme mérito que tienen. Pero les diría, únicamente, que también tiene mérito quien sabe mucho tras haber acudido. No sólo por lo dicho hasta ahora, sino porque en ocasiones lo que hay que hacer es luchar contra lo que te enseñan y ser capaz de sacar conclusiones propias, lo cual es una demostración de que de verdad se sabe. Es probable que lo mejor que te puedan enseñar en una Universidad es a aprender por ti mismo/a.

No menosprecio las academias, los colegios o las Universidades como instituciones en sí (aunque, si me pusiese, sí criticaría algunos planes de estudios), pero lo que digo es que hay que poner casi tanto de parte de uno/a mismo/a cuando se acude a un lugar para aprender como cuando se investiga por cuenta propia.