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26 de mayo de 2008

El caso de la mujer asesinadita, de Miguel Mihura y Álvaro de la Iglesia

La obra de teatro de Miguel Mihura y Álvaro de la Iglesia se representa actualmente en Madrid con dirección de Amelia Ochandiano. La protagonista, en el personaje que da título a la pieza, es Isabel Ordaz y junto a ella están en el elenco Lola Baldrich, Ismael Martínez, Mamen Godoy, Sandra Ferrús, Cipriano Lodosa y Francesc Albiol.

Estrenada por primera vez en 1946, El caso de la mujer asesinadita es una obra que se adelanta a su tiempo al introducir elementos de ciencia ficción que hacen pensar en los viajes en el tiempo y al dar vueltas al argumento sin que puedas, en ningún momento, imaginarte qué pasará a continuación o cómo acabará, eso que en nuestros días ocurre tanto con las tramas cinematográficas. La obra está construida con un tremendo ritmo y no hay escena en la que no ocurra algún nuevo acontecimiento que cambie el devenir de la historia.

Y es que, además de entretenida, es una comedia de lo más divertida que derrocha humor frase tras frase, escena tras escena, y con algunos puntos realmente sublimes, como nos podemos esperar de Mihura. Del libreto también se puede elogiar el retrato de unos personajes llenos de carisma y encanto. Tanto que la trama personal también engancha a nivel emotivo y funciona con su romanticismo creíble y nada trasnochado.

Los actores resultan de lo más adecuados. En el caso de Ordaz, parecería que el papel estuviese escrito para ella. Y es que seguro que otras actrices habrían representado bien a Mercedes, pero pocas habrían conferido al personaje esa gracia y esa inocencia despreocupada que le aporta. Una actriz que hasta hace poco no tenía un gran reconocimiento, pero que gracias a dar con su punto, probablemente haciendo de sí misma, en la serie "Aquí no hay quien viva", ha resurgido demostrando que en papeles adecuados puede ser una enorme intérprete.

Mamen Godoy, Sandra Ferrús, en los papeles de la cocinera y la doncella, respectivamente, están muy graciosas y acompañan perfectamente a su señora. Ismael Martínez es el siguiente, posiblemente, en cuanto a la capacidad cómica. Interpretando en el inicio a un piel roja y más adelante a un norteamericano sin acento, logra un Norton de gran carisma. Me encuentro aquí de nuevo con Lola Baldrich, a quien consideraba algo desaparecida de las pantallas, y me sorprendo al verla en un registro en el que no la había contemplado, quizá por contar ya más edad, pero en el que está muy acertada. Quedarían Cipriano Lodosa, como el jardinero, que está en su lugar, pero tampoco destaca especialmente, y Francesc Albiol, un actor correcto y que también aporta humor, pero que, sin embargo, desentona en cuanto a su apariencia con el resto.

En definitiva, una obra deliciosa que hará pasar un rato divertido, entretenido e inolvidable.