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12 de junio de 2008

¿Y ahora cómo me hago yo la guay?


De un tiempo a esta parte, la mayor afición que tenemos Vicisitud y yo –sí, es triste, ya son muchos años de matrimonio— es bajarnos series de Internet… y verlas, claro. Aunque ese claro quizá sobre porque también bajamos cientos de pelis y no las vemos. Últimamente también le damos mucho al Guitar Hero, como habréis comprobado por mi cambio de avatar, pero eso seguro que será más pasajero. Pues decía que vemos muchísimas series, siempre bajando los capítulos de Internet justo el día después de que sean emitidos en su país de origen.

Y, claro, hasta hace bien poco, cuando alguien hablaba con nosotros de una serie, siempre le decíamos eso de "Es que yo voy al ritmo al que se emite en EE. UU./Inglaterra". "Ah, de ése ya ni me acuerdo, lo vi hace tanto tiempo…". "Es que no comento nada porque te desvelaría cosas…", etc…

Pero ahora, como en las cadenas españolas están emitiendo las series con un retraso de nada más que una semana, ya no podemos hacernos los guays. ¡La gente va a nuestra altura! ¡Oh, por dios! ¡Incluso esa gente que lo ve… doblado! ¡Puajjjj!

No, ahora ya en serio. Este post es para felicitar a las cadenas televisivas que han hecho ese enorme esfuerzo por traer las series justo después de que se emitan en sus países. En realidad, lo que debería llevar más tiempo que es traducir, ajustar, doblar y mezclar una serie al final era lo que menos llevaba de un proceso de muchos meses o quizá incluso años que ya era el habitual. Ese tiempo supongo que se iba en negociaciones, en decisiones, en un montón de tonterías innecesarias. Y por fin se ha visto que lo que mejor puede beneficiar a sus índices de audiencia es no dejar pasar ese tiempo, sino eliminarlo.

Con las películas pasa exactamente lo mismo. Salvo eventos muy poco habituales que ya deciden las grandes distribuidoras del país de origen que tendrán un estreno mundial, lo normal es que pasen muchos meses si se trata de una película con tirón. Y que pasen incluso varios años si es un estreno de poco fuste.

Como ya he comentado en otras ocasiones, en un mundo como el de hoy en el que la mayoría de los aficionados al cine y a la televisión tienen acceso a Internet y se enteran de lo que está ocurriendo al otro lado de los océanos o mares, el dejar pasar este tiempo y hacer esperar a quienes tienen interés, lo que consigue es provocar la piratería.

El cine, aunque aún se considere un arte superior, va a la zaga de la televisión y, si de momento algunas cadenas de TV se han dado cuenta de lo crucial que es la rapidez, en las distribuidoras cinematográficas aún falta que se dé ese paso. Pero es un cambio que necesitan hacer. Deben adaptarse a esta nueva manera de acercarnos a las novedades. Ahora ya no puedes estrenar aquí una serie que lleve cinco años en su país y sorprender con ella, como se hacía durante nuestra infancia y nuestra juventud. Si la estrenas así, seguro que quien quería verla ya la ha visto entera y, quien no la ha visto, poco interés tendrá. A todo el mundo los tiempos nos piden que nos renovemos y nos adaptemos en nuestros trabajos y es normal que nos cueste un esfuerzo y quizá una inversión. Pero hay que hacerlo. Tratar de negarse y tratar de frenar esos cambios es inútil.