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15 de octubre de 2008

Cómo conocí a vuestra puta madre

Llevo mucho tiempo pensando hacer este post y siempre lo dejo porque, bueno, pues parece que no es necesario. Pero ya no puedo contenerme más (todo ello trata sobre los dos últimos capítulos emitidos en EE. UU. Si no los habéis visto, mejor no sigáis leyendo. Eso sí: volved aquí cuando los veáis).

La sitcom normetamericana "Cómo conocí a vuestra madre" ("How I Met Your Mother") me pareció bien desde un principio, pero nunca me volvió loca. Encontraba otras comedias más graciosas u originales. Y lo bueno que tenía ésta, claramente, era un personaje secundario, Barney Stinson, interpretado por el grandísimo Neil Patrick Harris.

Con todos los demás personajes me parecía que se hacía un esfuerzo demasiado grande. Robin, esa guapísima presentadora que, además de estar tan bien físicamente, en teoría es inteligente, enrollada y con una mentalidad con respecto a las relaciones amorosas que, según estas series, sólo la tendría un hombre… es tan perfecta que no nos la hemos creído jamás. Porque el teórico defecto de que es canadiense, pues aquí en España no lo vemos como tal… tendrían que haber puesto en los subtítulos que era portuguesa.

A Marshall sí me lo creo, pero a Jason Segel le ocurre aquí como en otras comedias en las que ha aparecido: 'Freaks and Geeks' y 'Undeclared': que al hacer de tonto tan extremo no puede estar más que de complemento. Sólo en la película que él escribió y dirigió Paso de ti (Forgettin Sarah Marshall), su personaje era algo más empático.

Su mujer, Lily, Alyson Hannigan, siempre hace el papel de chica friqui. En ella no queda del todo forzado, más o menos "she pulls it off" (frase que viene de un capítulo en el que Ted llevaba botas de vaquero rojas). Sin embargo, un día de repente dejó de ser así, la convirtieron en la típica mujer a la que le obsesiona comprar y el personaje se les desdibujó.

El más forzado de toda la serie es claramente el protagonista: Ted Mosby. No he visto nunca un personaje con el que se intenten tanto las cosas. El guión y el actor hacen el esfuerzo de que parezca alguien sensible y comprensivo con las chicas, pero al mismo tiempo peterpanesco para sentirse cerca de su amigo Marshall. Se trata de que quede como alguien culto e inteligente y es difícil creérselo. Se tiene el empeño incluso de que lo veamos atractivo cuando, sin llegar a ser feísimo, es de lo menos erótico que te puedes encontrar. Y, lo peor de todo y lo menos logrado: hay un tremendo tesón para que parezca que tiene carisma, personalidad. Pero, pese a su parecido físico al carismático John Cusack, Josh Radnor es la cosa más anodina que te puedas echar a la cara.

Ya ha habido otras comedias en las que el protagonista era el personaje con menos fuste y que servía únicamente de catalizador, como por ejemplo Topher Grace en 'Aquellos maravillosos años '70', así que no nos importaba. Pero para que tolerásemos esto era necesario que el único buen personaje de la serie, Barney, tuviese la cancha suficiente.

Así fue mi opinión al inicio de la serie y sin grandes cambios fue evolucionando e incluso mejorando en algún aspecto. Pero todo se estropeo en la temporada justo anterior el día en el que Ted decidió cabrearse con Barney porque él ya había cambiado y su gambitero amigo le hacía comportarse como un gamberro inmaduro. Ted censuró de una forma cruel y moralista el comportamiento del legen… esperad… dario Stinson y la serie le apoyaba. No era un arrebato de un personaje por el que luego se fuese a arrepentir. Era la forma de pensar de los creadores de la sitcom.

A partir de ese día, "Cómo conocí a vuestra madre" no ha sido lo mismo. La sombra de los valores tradicionales (que cantaba Battiato) ha estado sobrevolando. Se introdujo al personaje de Stella, una señora que parece la madre de Ted y que tiene una hija de un anterior matrimonio, para que el protagonista continuase en su arduo camino hacia la madurez. Es un personaje que representa lo que "hay que hacer". Con ella todo lo que ha pasado ha sido negativo.

Entonces llega el momento en el que ya no he podido callarme. Tras el capítulo de la semana pasada (SPOILERS: si no lo habéis visto, no sigáis leyendo), en el que Ted se convencía de irse a vivir a Nueva Jersey por leerle un cuento a la hija ajena (y, no, no te daban bolsas para vomitar con la descarga), debatíamos mucho si valía la pena seguir dándole a la serie oportunidades. Claro, el veredicto era que sí porque mientras siguiese saliendo Barney, algo bueno habría para ver en cada capítulo. Pero los guionistas tuvieron a bien rematarnos con la puntilla.

En el capítulo de esta semana (SPOILERS, por supuesto, pero ya lo habríais notado, ¿no?) durante todo el metraje nos comienzan a dar la sensación de que la serie en realidad no iba por ese camino, de que nos estábamos equivocando, de que la habíamos juzgado mal, de que en realidad no apoyaba esos cambios vitales tan alienantes… Todo el capítulo para, al final, dar un giro y acogerse a esas ideas rancias y estúpidas.

El problema no es que envíe estos mensajes, como lo hace cualquier otra serie. Lo que no comprendo bien del capítulo de ayer es que el 90% de la emisión fuese lo que nos ha gustado siempre ver: chistes, Barney en acción ligando con la treta de fingir que viaja en el tiempo (genial), los demás despotricando sobre sus posibles vidas futuras, etc… Y que al final lo que quisiesen expresar fuese lo contrario. ¿Acaso ellos saben que lo divertido es lo otro y por eso tienen que engañar? ¿Tienen una doble moral que les impide saber lo que quieren? ¿No se ponen de acuerdo entre varias cabezas pensantes? No lo entiendo.

Justo cuando estaba pensando que tenía que tragarme todas mis palabras y admitir que había juzgado mal a la serie, que había sido demasiado dura, pum, toma choque. Como expresé cuando debatíamos si valía la pena seguir viéndola o no: una serie que esté pasando por un momento bajo de calidad (como le ha ocurrido a "Perdidos", "Héroes", etc…) se puede recuperar. Pero cuando el problema no es de calidad, sino de mentalidad, entonces es difícil que se salga de ese bache.

Se suele decir que en "Friends" los personajes son pijos y que la serie transmite los valores tradicionales. No lo voy a negar, sí que mandaba estos mensajes, pero al menos aquellos seis amigos tenían 5 ó 10 años más que los de "Cómo conocí a vuestra madre" y seguían con ganas de divertirse, no pensaban que tenerse los unos a los otros como amigos fuese signo de inmadurez. Tardaron hasta el final de la serie para tomar las decisiones que se toman ahora aquí. E incluso con una psicópata de las bodas como Mónica, la serie no transmitía tanto eso, pues no estaba del todo a favor de ella. La comparación no es que me guste mucho, pero desde que salió "Cómo conocí a vuestra madre" se viene diciendo que es la nueva "Friends", aunque nunca he estado de acuerdo porque en aquella todos los personajes tenían algún interés, no estaba todo lo bueno en uno solo.

Mira que yo tengo unos cuantos años más que los personajes de "Cómo conocí a vuestra madre". Y soy una persona que acepta la edad que tiene. Nunca me he quitado años, nunca he ocultado la cifra (en el perfil del avatar lo veréis), no hago esa tontería de llamar "chavala" a la gente de mi edad (igual que me parece ridículo que mi madre llame "chica" a la de la suya)… Creo que no me he quedado en una Wendy. Pero el aceptar que se es mayor y el madurar no tiene por qué significar irse a vivir a un suburbio con la hija de otra persona, dejar de pasárselo bien, dejar de hacer las cosas que te gustan… Es algo muy de las películas norteamericanas: no saben distinguir entre dejar de ser un irresponsable que no sabe lo que quiere y que no asume la más mínima consecuencia de la edad adulta, con joderse la vida del todo. No saben diferenciar entre ser un peterpan y ser alguien que sepa estar feliz y que no se amarga. Y, peor aún: como los protagonistas suelen ser hombres, ese final de la vida divertida siempre está encarnado y representado en una mujer, en este caso, Stella. Como si las mujeres nunca hubiesen querido divertirse o siempre hubiesen estado deseando tener una vida tradicional.