¿Sobre qué tema quieres leer? Tenemos (casi) de todo

Todavía hay más temas... busca aquí el que te interesa

21 de marzo de 2009

Qué es ser "un mierda"

NOTA: Lo que viene a continuación no es más que una opinión. Las palabras coloquiales no suelen tener definiciones en los diccionarios, así que cada persona asociamos una acepción diferente con ellas. Esta entrada no está escrita con intención de ofender ni de insultar, sino únicamente de ilustrar lo que significa para mí ser una o un mierda.

Muchas veces he dicho que me gustaba la serie "Un paso adelante" como placer culpable. Sin embargo, no es verdad que todo fuese sentir vergüenza ajena y reírse de, en lugar de con, lo que ocurría. En el apartado de los personajes, algunos de ellos estaban retratados mejor que en series o películas de mucha más categoría y aceptación crítica. Tenía algunos hallazgos que no he encontrado en ningún otro lugar.

En este caso, para explicar lo que me ocupa, quiero quedarme con uno de ellos: el de Lola, a quien interpretaba Beatriz Luengo. Es muy posible que la gran profundidad de su dibujo como personaje no fuese completamente intencionada, sino que surgiese de las modificaciones que se les iban haciendo a la trama según avanzaba la serie y de la aportación de la actriz. El retrato del que hablo depende de tantas sutilezas que me extrañaría que estuviese planteado con esa intención desde un principio.

En mi opinión, Lola era el ejemplo perfecto de mierda. Estas personas, en apariencia, son buenas y desvalidas y, gracias a algún mecanismo extraño, consiguen que todos los que los rodean sientan compasión por ellos como si ellos fuesen siempre las víctimas de todo, como si todo lo que ocurre siempre se tuviese que ver desde el punto de vista de ellos.

Imagino que lo que trataron de hacer los guionistas en la "biblia" de la serie fue poner a una chica simpática y muy buena persona, que compensase sus falta de belleza física y su procedencia humilde con un gran corazón; es decir, que probablemente habrían intentado crear a la típica protagonista que, anteponiendo su personalidad a su exterior, logra la empatía de todo el mundo. Y así era como se percibía a Lola en los primeros capítulos que cada uno viese de la serie. Porque así es como se percibe en la vida real a los mierdas cuando se los conoce.

Según ibas viendo más "Un paso adelante", te ibas dando cuenta de que Lola no era tan buena como parecía, que no era una gran amiga en absoluto, que no estaba tan desvalida como nos había hecho creer… era alguien egoísta, centrada sólo en sí misma y a la que poco le iban a importar los problemas de los demás porque siempre estaría muy concentrada en los suyos, fuesen reales o imaginarios... o reales en cuanto a su existencia, pero desproporcionados en cuanto a su importancia.

Te dabas cuenta igualmente de que todo lo anterior era un mecanismo muy hábil y bien construido para conseguir lo que deseaba en todo momento y, a pesar de ello, seguir quedando como la perdedora a la que todo el mundo debe mirar con ternura. Es decir: el mierda logra pisotear a los demás, pero sin ganarse el odio que suelen obtener los trepas o ganadores menos disimulados.

Estas personas siempre están diciendo "es que yo soy tan bueno/a". Recuerdo que, cuando ya había visto unos cuantos capítulos de "Un paso adelante", caí en cómo era la tal Lola y me recordó a una antigua amiga, compañera de la facultad. Esta persona siempre tenía esa frase en la boca "es que yo soy tan buena…" y lo que venía a continuación solía ser una indicación de que todos se aprovechan de ella o algo similar. Como se enseña en las clases de guión, lo que alguien dice nunca es la realidad y la realidad siempre nos la callamos o la expresamos con acciones o subtexto. Así, tal cual, ocurre con esta gente: "dime de qué presumes y te diré de qué careces". Probablemente quienes se las diesen de duras o de bordes eran mejores personas que ésta que siempre hacía alarde de su bondad.

Lola, después de surgir como la más buenecita de todos, acababa siendo la peor persona de toda la serie y eso que los demás se las traían. Los personajes tan bien creados al final consiguen cabrearte tanto como una persona a la que conoces de verdad y, en casos así, yo me sorprendo insultando a la pantalla con verdadera rabia.

Además, los mierdas, al cabo del tiempo, se suelen revelar como pesados y con muy poco que aportar en una relación de camaradería, es decir, con poco interés humano. Suelen ser gente gris y que nunca destacará. Aquí se me ocurre otro de los grandes mierdas de la producción televisiva: Wilson, el amigo de House, interpretado por Robert Sean Leonard. Es alguien que va de buena persona, que cuestiona la mala actitud de los demás, pero que lo que necesita es sentirse bien consigo mismo, es decir, que todo lo bueno que hace, lo hace por egoísmo. Y por sí mismo no vale para nada, es la encarnación perfecta del "sidekick", o sea, del acompañante o secundario.

Para conseguir que los demás les compadezcamos, los mierdas siempre tienen que estar, lógicamente, autocompadeciéndose*. Por ese motivo, llegan a ser picotos. Y esto también se hace aburrido al cabo de un tiempo: tener un amigo o amiga que se queje por absolutamente todo, cansa. Lo único que se podría decir, como consuelo, es que estos mierdas no son felices. Se han convencido a sí mismos, igual que a los que les rodean, de esa falta de fortaleza física y de que son las víctimas de todo, así que se torturan y se impiden disfrutar de las cosas.

* Cuando digo que alguien se autocompadece no me refiero a esas personas que tienen tanto sentido del humor como para poder reírse de sí mismas. Esto me parece muy valioso y creo que poder llegar a ese extremo es la mejor demostración de que de verdad se tiene humor.

Lewis Hamilton es un ejemplo de mierda porque se las da siempre de buena persona y porque siempre está intentando que los demás vean las injusticias que le han ocurrido. Habría que decir aquí que, cuando una injusticia es real y está al alcance de todos –en Formula 1 todo el público conoce las decisiones y puntuaciones — no hace falta señalarla, pues ya se reconocerá. Si la indicas con excesiva insistencia, es probable que sea porque no en realidad no era para tanto.

Hemos intentado buscar más ejemplos para ilustrar mejor lo que es, según mi forma de verlo, ser un mierda. En la serie "Mujeres desesperadas" dudábamos entre el personaje de Teri Hatcher y el del marido de Lynette. Se podría decir que cada uno de ellos, a su manera, tiene su mierdosidad.