¿Sobre qué tema quieres leer? Tenemos (casi) de todo

Todavía hay más temas... busca aquí el que te interesa

13 de abril de 2009

El holandés volador

La leyenda del buque fantasma apodado "El holandés errante" ("De Vliegende Hollander") podría proceder de la ópera de Richard Wagner (1841) o de The Flying Dutchman on Tappan Sea, de Washington Irving (1855). También se dice que sus orígenes podrían estar en obra de teatro The Flying Dutchman (1826), del dramaturgo inglés Edward Fitzball, y en la novela The Phantom Ship, de Frederick Marryat, más tarde adaptada al holandés como Het Vliegend Schip (El buque volador) por el clérigo de esa nacionalidad A.H.C. Römer.

En los demás idiomas, el adjetivo que se utiliza es "volador" ("flying", "vliegende", "vliegend"…). Se explica que lo que veían los marineros era probablemente un espejismo: una imagen refractada que hacía aparecer el barco en el aire y de ahí que se calificase como "volador". En español, la traducción de estas obras se llamó El holandés errante. Me parece una elección de palabras muy bella. Sin embargo, no refleja la sensación de verlo surcar los aires que tenían los marineros.

Además, los numerosos juegos de palabras que se hacen hoy en día con esa expresión son imposibles en castellano. Si bien es alguien que sale despedido y sufre un vuelo accidental o una persona tan rápida que parece que volase, aquí lo único que queda es traducir como "el holandés volador" y perder la referencia a la ópera y al barco fantasma o traducir como "errante" y perder el sentido de la expresión.