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10 de julio de 2009

Quisiera ser civilizado como los animales

La canción buenrollista de Roberto Carlos era de admirar por la manera en la que escondía su insulto: nos estaba llamando "burros" de manera muy elegante.

Sin embargo, a partir de la cancioncita, se extendió una idea errónea sobre el comportamiento animal. Nos creemos que sólo hacen daño cuando es necesario y que únicamente los carnívoros matan para comer, que todo responde a necesidades de supervivencia, pero no es cierto. Sé que no estoy descubriendo nada nuevo y que no soy la única que alguna vez ve un documental de La 2 ¿o sí?. Pero es que este tipo de cosas, por evidentes que parezcan, en ocasiones es necesario decirlas porque el discurso new age llega a unos extremos de tontería demasiado grandes.

No digo, por supuesto, que no haya prácticas o costumbres entre los homo sapiens sapiens reprobables, crueles, terribles y que ojalá se pudiesen erradicar. Esta entrada lo último que intenta es excusar lo que hacemos los humanos o minimizar el horror de nuestros actos. Lo que quiero decir es que no todo es culpa de la civilización o de lo que ésta nos ha aportado. De hecho, la cultura ha servido mucho más para aplacar este tipo de comportamientos o para considerarlos fuera de la norma y tolerarlos mucho menos… algunos incluso condenarlos.

Lo único que se podría decir para excusar a las bestias es que ellas no saben lo que hacen (uy, qué jesucristiano me ha quedado eso) y que nosotros somos perfectamente conscientes de nuestros actos y de sus consecuencias. Por lo tanto, sentimientos como la crueldad, el egoísmo, la ambición, etc… se podrían considerar únicamente humanos. Pero precisamente aquí está la cuestión: es ese grado de civilización que se critica lo que ha hecho que lleguemos a ser conscientes de lo que hacemos y a que tengamos la opción de no cometerlo.

Vamos que lo que quiero decir es que es muy necesario criticar el comportamiento humano, pero que precisamente comparándolo con los animales no es la mejor manera. Como insulto, puede tener gracia, pero no nos lo creamos, hombre.

Aquí van algunos ejemplos (las fotos serán de animales monos en actitudes cariñosas, para compensar):



Se solía utilizar este símil para hablar de las guerras. Soy la primera en declararse pacifista hasta el extremo, pero creer que eso es algo sólo humano supone una enorme ignorancia. Los animales se pelean, en ocasiones hasta la muerte, por el territorio. Que me digan en qué se diferencia eso de una guerra.

Podríamos considerar excepciones que no hablan sobre la condición animal a aquellos que matan a uno para aprovecharse de su hábitat, como el o a los que devoran tras el coito a su pareja, como la mantis religiosa. Pero no hace falta irse a prácticas tan poco comunes para encontrar barbaridades.

Una costumbre habitual entre algunos animales macho es asesinar a las crías de las hembras para poder incluir así a éstas en su manada y aparearse con ellas.

Muchos machos abandonan a su pareja una vez la han inseminado. Cuando la hembra pare, ella tiene que proteger a la cría o crías y, al mismo tiempo, buscar el alimento. Por eso es tan común que las crías mueran a manos de otros animales en los primeros días o meses. Mientras tanto, el macho está haciendo el vago por ahí. No todos los animales hacen esto, pero los que apechugan como los pingüinos son la minoría.

El canibalismo no es práctica extraña. Cuando llegan a determinadas circunstancias, comerse a sus crías es algo normal.

No sé si se podrá llamar crueldad a lo siguiente, porque quizá esos animales no saben lo que están haciendo sufrir a una presa, pero el caso es que varios depredadores al mismo tiempo pueden ir mordiendo trozos de carne de un animal herido sin que éste antes haya muerto completamente.

Los animales carroñeros, como buitres, hienas, etc… a veces le arrebatan la presa a quien acaba de hacer un esfuerzo que casi lo mata para cazarla. Si no hacen eso, se aprovechan de los restos. Esto en los seres humanos la verdad es que es habitual, pero a las personas que lo hacen no se las tiene en muy alta estima.
Lo mismo ocurre con los parásitos, por algo hemos tomado estas palabras que a ellos los definen sin connotaciones, como insulto.

El cuco pone sus huevos en el nido de otra ave y cuando nace el polluelo, elimina a las demás crías. Maravilloso. Al lado de esto, lo de los animales que se comen a los huevos de los demás ni lo cuento.

Cuando tienen varias crías y no piensan que todas puedan sobrevivir, sacrifican a alguna de ellas. De todas las prácticas que estoy describiendo, ésta es la única que me parece, digamos, civilizada, ya que ayuda a la evolución darwiniana y responde a una lógica, pues quizá, si se trata de que sobrevivan todas, morirán todas. Pero incluso así, ¿qué persona haría eso?

Hay muchos gestos que interpretamos como simpáticos en los animales, pero que probablemente, si se estudiasen bien, se vería que tienen otros significados.

Esta forma errónea de comprender la vida animal es la misma que esa que suele decir: "ser homosexual es una degeneración porque no hay animales homosexuales".

Pero no, las cosas no son como nos gustaría que fuesen. No se puede estar tan ciego, oiga.