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10 de noviembre de 2009

Las fantasías peliculeras

En una reunión de las que organiza La mosca cojonera se hablaba de las fantasías.

Observé algunas cosas muy curiosas, como que la gente necesita que en sus imaginaciones haya verosimilitud, igual que en cualquier otra ficción. Aunque se supone que somos dueños totales de lo que ocurre y de los personajes que salen en las invenciones, está visto que, para que éstas funcionen, hace falta respetar ciertas normas de la misma forma que en las creaciones ideadas para otros. Me figuro que, además, estas cosas, una vez las arrancamos, se van muy por su lado, querámoslo o no.

Se debatía si lo que nos ponía en marcha en un determinado momento era necesariamente algo que deseábamos o que, simplemente, aceptaríamos en la vida real. Y ahí había un poco gente pa to.

Lo que, sin embargo, me sorprendió que fuese cosa exclusivamente mía era lo de las fantasías en tercera persona. Todos los que hablaron se confesaban incluidos en esos sueños, formando parte en mayor o menor medida en las acciones que tenían lugar en ellos. Conté que para mí bastaba con imaginarme algo como si fuese una película, es decir, abrir más el abanico de situaciones, de escenarios y, por supuesto, quitarme todo tipo de sensación directa. Si los personajes son otros está claro que ni siquiera me planteo si lo realizaría o no.

Cualquiera de las personas presentes se podría poner con películas porno, novelas o fotografías, así que no veo por qué no les iba a erotizar una imaginación sobre personajes ajenos y, no obstante, nadie coincidió en que procediese así. Me pregunto si alguno/a de vosotros sí tiene este tipo de fantasías peliculeras. Y también qué querrá decir.

Creo que está relacionado con que a mí, el acto en sí, para hacerlo, muy bien; pero para imaginarlo, me aporta poco. Entonces, lo que voy imaginando son supuestas situaciones que pudiesen llevar a un momento de esos. Puede estar también relacionado con lo que se dice al principio: si no soy yo, hay más opciones. O quizá es puro pudor y se debe todo a que prefiero involucrarme lo menos posible... ¿Quién sabe?