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15 de noviembre de 2009

Yo que tú no lo haría, forastero

A raíz de la entrada anterior, discutíamos en los comentarios sobre esas palabras que utilizamos en nuestras conversaciones normales porque las hemos escuchado en el cine. Podría parecer que se trata de un lenguaje muy de película, ya que al cine le achacamos una artificialidad, pero nos damos cuenta de que más bien se debe a que son palabras que sólo podrían proceder de una traducción y de ahí que no suenen nada naturales, incluso aunque estén correctamente trasladadas.

Uno de los ejemplos que ponía Marías es "stranger", que significa "desconocido" y no "extraño", como ya había indicado en un artículo muy antiguo. Pero hay una palabra que suena más que ninguna a cine o a doblaje y que también viene de ahí: "forastero". ¿Qué película del Oeste que se preciase no tenía este vocablo?

Eso que nos ha sonado siempre tan de película resulta que nos sonaba así a nosotros, los españoles, porque se trataba de un uso novedoso para una palabra que sí se manejaba. En los pueblos se decía que alguien recién llegado era un forastero, pero jamás se habría dirigido nadie a él espetándole esa palabra, como ocurría en el famosísimo "yo que tú no lo haría, forastero". Sin embargo, para los angloparlantes, "stranger" era de o más normal y probablemente esta frase nunca trascendió las películas. Así ocurre que se construyen citas míticas por motivos que no estaban en el original, como ya explicaba Elperejil.

Me voy de aquí a la traducción del título de la novela de Robert A. Heinlein Stranger in a Strange Land, conocida en nuestro país como Forastero en tierra extraña. En inglés, la construcción del título existía previamente como expresión y se citaba en el Éxodo. Al traducirla, no sé lo del Éxodo, pero lo que está claro que se ha perdido es la naturalidad de la frase, pues no es algo común en nuestras conversaciones. En inglés posee, además, resonancias poéticas, por aquello de la repetición, que con la traducción también se pierden.

Pero eso sería lo de menos o quizá lo más inevitable. En realidad, lo grave de esta traducción es que se cae en una enorme redundancia. Todos sabemos que, si eres un forastero es porque estás en una tierra extraña, la propia palabra lo dice. Había un personajillo curioso que se quejaba de la poca exactitud científica en Planet 51 porque decía que el astronauta terrícola no llamaría "alienígenas" a los del planeta al cual estaba visitando. Esta persona no había pillado que se trataba de un chiste: como eran verdes, para él todos los bichitos eran alienígenas, mientras que el ser de otro planeta era él. Si no estamos haciendo un chiste, una persona que llega a una tierra desconocida no dirá que todos los habitantes del lugar son forasteros, pues sabe que la etiqueta le corresponde a él o a ella.

En inglés podemos considerar que no hay redundancia porque alguien puede estar en una tierra ajena, pero ser conocido, por lo que su título en lugar de redundar, enfatiza: además de que llegas a un lugar nuevo para ti, no conoces a nadie. Pero en español, la idea de ser desconocido para todos desaparece y la de ser de otro lugar se repite.

No es algo que tenga demasiada importancia. No me estoy llevando las manos a la cabeza porque considere que se trata de una mala traducción ni nada por el estilo. Me apetecía, únicamente, resaltar esta redundancia y hablar sobre esa palabra tan de los doblajes que es "forastero".