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5 de enero de 2010

No te equivoques con el regalo

Seguro que todavía muchos tenéis que ultimar las compras de regalos de Reyes. Y es que lo malo no es gastarse el dinero en los demás, el problema está en saber qué elegir. O bien no tenemos idea de qué cosa le puede gustar a esa persona o, peor aún, no sabemos si ya la tiene. Creo que dar un regalo repetido debe de ser algo más común hoy en día que acertar con algo que guste y que no se tenga ya. De ahí el gran invento de la posibilidad de devolver lo que has recibido.

Esto se ha extendido a una posibilidad más: se puede cambiar el regalo simplemente porque no te convence, incluso si no lo tenías de antes. Con el ticket comprarás algo más de tu agrado, posiblemente sin decírselo a la persona que te lo ha regalado. Para quien regala, esto, en un primer momento, puede ser ofensivo; pero, si ya se establece como costumbre, también puede ser liberador, ya que ahorrará que se busque de manera tan concienzuda y personalizada y podrá valer con haberlo intentado.

Comprarle a alguien una tarjeta de un establecimiento por valor de una cantidad X de dinero puede ser práctico, pero muy poco personal y demuestra que no has querido molestarte siquiera en echar una ojeada, sólo te has acercado a la caja y has efectuado un desembolso. Aquí sí que se cumpliría aquel círculo que describía Sheldon Cooper. Por muy cómodo que fuese para quien compra y muy apetecible para quien recibe, puede quedar feo. Existe, sin embargo, una forma de hacer más o menos lo mismo, pero demostrando que has puesto algo de tu parte: regalar un objeto de un establecimiento donde no ponen problemas para la devolución y donde se pueden elegir muchos otros incluyendo un ticket regalo.



Paso ahora a otro tema para luego ver cómo se unen los dos. Desde hace muchos años, la venta de música en CD ha caído escandalosamente debido a la piratería. Siempre que me comentan esto, yo respondo que es normal —hace tiempo que casi no compro música, mucho antes de la posibilidad de bajármela de Internet—, pero añado que sigue habiendo una posibilidad de ventas de compactos que nunca morirá: el regalo. Los superventas, ya sea en música, en literatura o en cine para consumo casero, se producen gracias a los obsequios —la de ejemplares de El símbolo perdido que he visto pasar por caja durante estos días, acompañados de la petición del ticket regalo— porque, yendo a por algo muy popular, tienes más posibilidades de acertar. La música, por tanto, podría ser una buena opción de regalo y, por supuesto, nadie va a entregar a otra persona una recopilación descargada de la Internet.

Sin embargo, la música acaba de perder esa posibilidad de ventas —casi la única que le quedaba— precisamente por el miedo a la piratería, o sea, a lo que le hacía perder las ventas.


El otro día me dirigía a compararle un regalo a mi hermana. Y pensé en un CD de Pet Shop Boys, grupo del cual era fan de pequeña. No sabía cuál tenía ni cuál le podría haber gustado más. Sin embargo, era un regalo perfecto porque demostraba que habíamos pensado en ella y que conocíamos sus gustos. Si lo tuviese, pensé, ya lo cambiará por otro. Pero, no. No se puede devolver la música, ni siquiera con su plástico aún retractilado y prístino. La música no se cambia ni tan solo por otro CD. Únicamente en caso de defecto de fabricación se devolverá el dinero. Así que, cuando regales un compact disc, más te vale no equivocarte: si la persona agasajada ya lo tiene o no has acertado con sus gustos, no habrá nada que hacer, uno de vosotros dos tendrá que quedárselo. Probablemente tú que, además, deberás comprar otra cosa. Te encontrarás con dos ejemplares repetidos o con un CD que nadie desee escuchar y con la obligación de regalar renovada.

La consecuencia de esto, supongo, será que se compren menos CDs, es decir, que ya ni siquiera se compren para regalar. Por lo menos, es la decisión que tomé yo con el de PSB: si no lo va a poder devolver, no se lo regalo, no vaya a ser que no le guste o ya lo tenga. De nuevo, los intentos de solución son peores que los problemas y, con el tema de la piratería, ya nos hemos encontrado demasiados casos en los que ocurre así.