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13 de marzo de 2010

Los cónyuges no leen los blogs

En el último capítulo de "House", la paciente era una bloguera desquiciada que publicaba las peleas que tenía con su novio y consultaba a sus lectores qué decisión médica tomar con respecto a su vida. Me asustó un poco el capítulo, ya que puedo sentirme cerca de la obsesión que invadía a esta chica por compartirlo todo y no dejar de estar conectada a sus desconocidos amigos ni durante una convalecencia. Afortunadamente, soy capaz de comedirme y cualquier oportunidad de no estar en casa significa la posibilidad de olvidarme de los blogs y no consultar mensajes ni comentarios, gracias a que nunca llevo un portátil conmigo.

La joven paciente del dr. House decía a su pareja que sentía mucho que él no tuviese un blog porque, por ello, no conocía bien sus pensamientos. Hay personas más dadas a exponer sus intimidades en público, ya sea a través de un blog o en conversaciones multitudinarias, y hay quien no se desnuda en absoluto aunque escriba a diario, pero el teórico anonimato del Internet nos da la impresión de que cualquiera se va a atrever a decir lo que no expresaría en otros lugares.

El capítulo de la serie más o menos quería decir que sacarlo todo a la luz no suponía necesariamente una mayor sinceridad, sino otro sentido del pudor. Pero ella sentía con respecto a sus lectores una intimidad y una cercanía que no la unía a su pareja. Sería una ilusión, pues esos lectores, por próximos que parezcan, pueden desaparecer en cualquier momento y no existe un vínculo emocional que los convierta en apoyos incondicionales. El marido sí hará ese papel, aunque en muchas ocasiones se perciba distante.

Esta diferencia de percepción de la persona amada con respecto a estos que leen exacta e inmediatamente lo que en cualquier momento nos apetece soltar puede ser lo que motiva a muchas personas a abrir sus blogs. No tienen por qué ser necesariamente sobre temas personales, simplemente puede tratarse de algo que queremos contarle al mundo y para lo que necesitamos que se nos preste atención. Si en casa nos escuchasen todos esos rollos es bastante probable que no nos hiciese falta escribir el blog. Por lo tanto, no sólo es tan habitual que podría afirmarse como regla el conocer a gente cuyos cónyuges no leen su blog, sino que sería comprensible. Si les interesase todo eso, ya se lo comentaríamos de palabra y no necesitaríamos encontrar otras audiencias.

Otro de los temas que se abordaban en el episodio era si sería más limpio un conocimiento de las personas a través de la red, ya que la apariencia no influiría. Chase, el autraliano pijo, se quedaba destrozado al darse cuenta de que estaba tan bueno —yo no creo que sea para tanto—, que ninguna mujer le tendría en cuenta por su personalidad. Ante eso se planteaba la posibilidad de conocerse a través de unas letras como algo más puro. No estoy de acuerdo en que se pueda conocer bien a la gente por un contacto Internetero, ya sea en blogs, redes sociales, foros o incluso a través del intercambio de larguísimos mensajes de correo electrónico a lo largo de años. Pienso que se puede llegar a hacerse una falsa idea de cómo es esa persona —para bien y para mal— y también, como decíamos más arriba, de la cercanía que te une a ella. Con respecto a esto, escribiría una entrada otro día para decir que aquella frase a la que antes no había dado mucho crédito: «hablando se entiende la gente» hoy en día la tengo que reverenciar, ya que, por muy difícil que sea comprenderse cara a cara en una conversación en vivo y oral, la comunicación por escrito y sin opción de respuesta inmediata pone mucho más difícil el entendimiento, llegando a malentendidos y odios irracionales.