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15 de mayo de 2010

Si nos sirve de consuelo…





Nos quejamos constantemente —los lectores habituales saben a lo que me refiero— de que el idioma inglés nos está invadiendo y de que parece que no hay forma de pararlo.

Pero, aunque eso no solucione nada, puede servirnos de consuelo saber que los anglohablantes también están sufriendo lo mismo por parte del idioma español y no me refiero a nombres de platillos mexicanos, pues en esos casos es normal referirse a las recetas en el idioma de procedencia, sino de palabras introducidas en casi cualquier frase.

Obviamente, no estoy intentando descubrir nada nuevo con esta entrada. Lo que sí quiero hacer es, por un lado, tranquilizarnos a los que nos preocupamos tanto por la influencia del inglés que sufre nuestro idioma. Y, por otro, hacer ver a los que se creen más listos por soltar palabros en inglés, que los angloparlantes también presumen de lo poco que conocen del español.

«Mi casa es su casa»

«Amigo»

«¿Comprende?»

«No problemo»

«Nada»

«Compadre»

«Hasta la vista» y «adiós»

«Vaya con Dios»

«Macho»

Son algunas de las palabras o frases que introducen en sus conversaciones coloquiales con una frecuencia muy alta. Seguro que se os ocurren algunas otras.

También puede servirnos de consuelo que las pronuncian mal, no las conjugan como es debido o en absoluto, no ponen la persona o el género que correspondería… y muchas de ellas han perdido el sentido y se utilizan con otro significado.

Además de eso, existen coincidencias que nos pueden hacer pensar en el idioma español, pero que en realidad no ocurren por un origen hispano de las expresiones, por ejemplo:

«Flying solo» En esta expresión, que significa «volar por tu cuenta», «solo» es un adverbio que procede del latín y que ya forma parte del idioma inglés.

Esto se viene produciendo desde hace mucho tiempo y ya ha sido estudiado y detallado —se pueden encontrar listas de palabras y explicaciones aquí, aquí, aquí o aquí, entre otros lugares. Pero en los últimos años, esta influencia se está notando mucho más, debido a la importancia que va cobrando la comunidad latinoamericana en Estados Unidos.

Es gracioso cómo, también, creen que pueden hacer que las palabras suenen a español añadiéndoles un sufijo, como hacemos nosotros cuando poenemos «-ini» para que algo suene italiano o «-eishon» para que suene inglés. Lo que harán es añadirle una «o» al final, quizá un artículo «el» delante y, a veces, «-ista» como terminación. Por ejemplo, al piloto de Fórmula 1 asturiano Fernado Alonso, lo apodaron «El Bandano» en una revista inglesa, hace unos años, cuando solía llevar cintas en el pelo.