¿Sobre qué tema quieres leer? Tenemos (casi) de todo

Todavía hay más temas... busca aquí el que te interesa

10 de junio de 2010

Destino Chicago

Cuando era tan joven que ahora, para referirme a esa época, lo que me sale es decir «cuando era pequeña», escribí un guión en el que una persona quería irse a Chicago a vivir, movida únicamente por una ambición profesional desmedida y poco saludable. La persona que la amaba, hacía todo lo posible para que no se fuese, hasta inventaba una profecía sobre el vuelo que tenía reservado, diciendo que se estrellaría con seguridad. Como no podría ser de otra manera, el avión acababa por los suelos, con cientos de muertos como consecuencia. O a lo mejor no era así, el caso es que esa persona salvaba la vida de aquella que quería viajar y ésta decidía que ya no merecía la pena mudarse a otro país… más o menos, ya no lo recuerdo.

Un tiempo después, cuando acabé la carrera, conseguí una beca muy bien remunerada que no había que dejar escapar. Era una oportunidad para estudiar un año en EE. UU. A partir de ahí, corría de mi cuenta lograr que me aceptasen en alguna universidad para hacer un postgrado y ya habéis visto en las películas lo difícil que es lograr una admisión. Envié solicitudes a todas las escuelas de cine del país y solamente me cogieron en… Chicago. Vaya casualidad. Aunque el programa no era lo que tenía en mente en un principio, la verdad es que luego me resultó muy interesante el tipo de enseñanza que recibí, no tanto la ciudad, pues jamás me habría quedado a vivir, pero eso ahora es lo de menos.

El caso es que cualquiera que creyese en esas cosas pensaría que mi cuento sobre el vuelo a Chicago era premonitorio y, como trataba sobre premoniciones, coger un avión a la ciudad del viento no sonaba precisamente como la mejor idea del mundo. De alguna forma, además, se reproducían las condiciones románticas en las que aquel personaje y yo abandonábamos nuestro país natal. Aunque no llegué a sentir miedo, hice el viaje con todo aquello en la cabeza y, cuando llegué, no tardé ni unos días en publicar en un periódico estudiantil una especie de crónica-relato sobre esta coincidencia que incluyo a continuación. Ahora ni recordaba que momentos antes de embarcar lo pasé fatal buscando mi visado y estuve a punto de no coger el avión, como aquel personaje de mi corto. Así que las similitudes fueron más de las que tenía en cuenta.