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20 de septiembre de 2010

Series serias: "Rubicon" y "Luther"

Me preparo para lanzarme a la nueva temporada de series — lo único que logra que no me invada la pena porque se acabe el verano—, no sin antes comentar alguna de las estrenadas la temporada anterior. Quería quedarme con las más serias para mejorar mi imagen después de esto.


"Rubicon"


Es una serie cuya mayor característica es que no se sabe bien de qué va. Tiene un tono de intriga, pero no se parece en nada a los habituales thrillers, especialmente porque sus personajes, lejos de ser los clásicos agentes o espías, son simples friquis que, gracias a sus superdesarrollados intelectos, tratan de hallar pistas en forma de patrones o repeticiones que se ocultan en la información. Esa intriga se produce, más que por lo planteado en la propia trama, por el hecho de que aún no sabemos qué se trata de averiguar. Es decir que el modo de enganchar al espectador es no engancharlo. Si sumamos esto a que el ritmo de la serie es lento, parecerá que estoy diciendo que es imposible interesarse por ella. Sin embargo, hay algo —quizá precisamente esos peculiares personajes— que hace que quieras seguir viéndola. Estéticamente está muy bien, pero sin pretenciosidades.

James Badge Dale (en la fotografía de más arriba), una mezcla entre el señor Schuester, de "Glee", y John McEnroe, es el protagonista.


"Luther"

Pocos hombres tienen una presencia tan poderosa como la de Idris Elba, estrella titular de la serie "Luther". Podría decir que él es la serie y que su metro noventa de carisma no necesita más. Pero lo cierto es que hay más, pues no se puede desdeñar la exquisita fotografía con encuadres de estilo «publicitario» y cuidados tonos, que logra un retrato de un Londres inquietante y cercano.

Narrativamente también es sorprendente, ya que en sus únicos seis capítulos —duración habitual de las series británicas— parece que desarrolla un personaje para crear argumentos episódicos, es decir, para que resuelva un caso diferente en cada capítulo. Sin embargo, los últimos darán una sorpresa que romperá esta dinámica de una forma muy novedosa e inesperada. A pesar de su "estética tan esteta", de alguna forma logra un realismo que convierte en duras algunas aproximaciones —como la actuación de un psicópata en el capítulo 4— para redondear así una serie que no se puede ver con indiferencia.

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