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13 de octubre de 2010

Ni una buena…

Esta temporada han arrancado muchas series nuevas. Sin embargo, no ha habido una sola que haya merecido sumarse con honores a la lista de las que veo regularmente. Así, las que ya estaban de antes, incluso aunque lleven siete u ocho temporadas y parezcan agotadas, siguen siendo las mejores (de ésas he hablado en entradas anteriores, por lo que cualquier comentario sobre ellas, mejor que vaya allí, gracias).



"Lone Star"

Si hubiese sido por mí, habría salvado "Lone Star", de la cual vi solo el primer capítulo, que me encantó porque en él transcurrían tantas cosas que podría haber sido una película. Cuando digo «transcurrían», me refiero a que el guión iba presentando giros sin parar y desvelaba información cada pocos minutos —cosa que yo agradecí enormemente, después de otras series cuyos títulos no hace falta mencionar—; no a que sea una serie como "24", de acción trepidante y mucho movimiento. Además, contaba con un gran retrato de personaje, pues el protagonista estaba lleno de contradicciones y podías ver inmediatamente cómo se sentía sin necesidad de que lo expresase.

Tras la emisión del segundo capítulo, fue cancelada. Preferí ni verlo porque no quería volver a engancharme sabiendo que no iba a haber más. Pudo ser, precisamente, esa ausencia de manipulación a la hora de revelar la información lo que supuso su sentencia de muerte. Además, todos los demás estrenos contaban con algún tipo de selling point: o bien tenían un high concept —perdón por tanto palabro en inglés— o bien estaban avalados por nombres importantes: Martin Scorsese, JJ Abrams, o algún intérprete famoso. 

"Lone Star", carente por completo de cualquiera de estos alicientes, sólo podía confiar en su trama y su definición de personaje y eso no son cosas que puedas venderle a alguien a priori, antes de la emisión del capítulo piloto, en promos o artículos de revistas. Estoy segura de que, con las suficientes oportunidades, es decir, si les hubiesen dejado emitir al menos cinco capítulos —hasta hace poco era lo mínimo que se permitía—, el boca-oreja habría funcionado y la serie habría subido.

En otros casos, se puede decir que la audiencia del piloto es representativa de lo que pueden alcanzar y hasta pensar que van a ir bajando, pero con "Lone Star" la tendencia podría haber sido la contraria. Aunque tampoco lo aseguro, ya que también podría ocurrir que, una vez presentados tantos planteamientos, no les quedase nada más para desarrollar y se estancase con todo ya hecho.


"The Event"

Dado que se ha cancelado la única que tenía intención de seguir, la que sobrevive en mi reproductor es una serie que me ha gustado menos y que en algún momento he pensado en abandonar, pero que gana por rendición de la competencia. Es una cosa sórdida, con efectos bastante malos y muchos elementos que os sonarán, pero que va enganchando con el consabido tema de las conspiraciones gubernamentales.

Otras

He hablado ya de lo ridícula que es "Undercovers", así que paso a despellejar a unas cuantas más: "Hawaii 5.0", remake de algo que ya era ridículo y que no parece estar mejor. Sólo vi unos minutos del principio y no me prometía nada. Lo que me extrañó fue leer que ésta había sido la serie que se había mantenido, después de que otro remake, con Dermot Mulroney, no pasase ni las primeras cribas, a pesar de que su pinta era bastante superior.

"Outsourced" es un compendio de insultos políticamente incorrectos, pero al mismo tiempo carentes absolutamente de humor… una serie como de hace cuarenta años, con la misma ingenuidad que tenía "Mind your language", pero sin el cariño hacia los personajes. Estoy de acuerdo con que se sea burro e irrespetuoso cuando con ello se puede hacer reír, pero no te despertaba ni una pobre sonrisilla. Se trata de la adaptación del largometraje homónimo de 2006, de John Jeffcoat, que en España no se llegó a estrenar.

"My generation" me pareció una serie que se las daba demasiado de inteligente. No me gustó su formato de falso reality show y sus personajes no me interesaron en absoluto. Es posible que más allá del primera capítulo, que sólo contenía presentaciones, fuese a algún sitio. Si alguien la ha visto y me confirma que así es, le daré una segunda oportunidad. Pero si mantiene el formato del piloto, sé que no me va a gustar.

Jerry Bruckheimer ha estrenado "The Whole Truth" y "Chase". La primera es de abogados, pero su componente tópico y ñoño es demasiado. Para eso, el productor ya había hecho "Justice" hace años, una serie mucho más fuerte dramáticamente, con personajes mejor retratados y que se clausuró por contener un cinismo que los propios estadounidenses no soportan. De "Chase" lo que me falla es el personaje principal, ya que no me creo a esa actriz que parece que se va a romper en el papel de una macarra. Para ello existe ya la serie perfecta, "In Plain Sight", donde sí han sabido encontrar a la actriz ideal para encarcar a la protagonista.

"Boardwalk Empire" me pareció muy buena y, sobre todo, considero que contaba con un gran despliegue de producción. Sin embargo, no aporta lo que busco en series, sino que serviría más como sustitutiva del visionado de películas. Así que, en lugar de ir viéndola semanalmente, prefiero dejarla para algún momento en el que le pueda dedicar el tiempo que requiere.

De las comedias de 20 minutos, sí me he quedado con algunas. No son para tirar cohetes, pero servirán para esos ratos en los que no se sabe qué ver, pero no vas a estar despierta durante un capítulo largo. Por orden de preferencia, pondría: "Better with you", "Shit, my dad says", "Running Wilde", "Mike and Molly" y "Raising Hope". Si queréis detalles sobre alguna en concreto, no tenéis más que preguntar. Y si conocéis alguna otra que esté bien y no haya puesto en la lista, agradeceré la recomendación.

Quedarían un par de ellas a las que aún no les he dado la oportunidad suficiente como para decidir si me convencen o no. "Detroit 187" no tenía mala pinta, pero otra serie más de policías… Por eso aún no me he animado a ver "The Blue Bloods". "The Defenders", con Jim Belushi, promete. Será la siguiente a la que le eche un ojo.

¿Conclusión?

Ya me temía yo, antes de que empezase la temporada, que la gran revolución de la televisión que vivimos hace casi ya una década, en realidad no era una revolución, sino un momento estelar, una edad de oro corta, muy corta. Coincidieron los estrenos de grandísimas series y, sí, eso es cierto: la mentalidad con respecto a la calidad que se podía ofrecer por TV cambió. Pero nada de eso ha supuesto que a partir de ahora la televisión siempre aporte calidad. Ya no podemos situarla por encima del cine, que tampoco está muy brillante últimamente, ni considerarla el refugio de las buenas y originales ideas.

O quizá sí y lo de ahora es sólo un bache. Habrá que esperar algún año más.