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24 de junio de 2011

'Algo de ruido hace'


Se está hablando en todas partes de una nueva corriente de teatro argentino que tiene como adalid, principalmente, a Claudio Tolcachir, autor de 'La omisión de la familia Coleman', que lo dio a conocer en España. Más adelante, trajo 'Tercer cuerpo' y 'El viento en un violín' y, debido a las pocas funciones que ha ofrecido de cada obra, solo he podido ver la última, que me pareció mágnífica, por ser divertida y profunda al mismo tiempo. El actor principal estaba enfermo, así que el propio Tolcachir tuvo que tomar su lugar y, viéndolo a él sin conocer la interpretación del otro, me cuesta imaginarme que el papel se pudiese hacer mejor.

Dado lo que nos gustó a mí y a quienes venían conmigo a ver esta obra, algunos de los cuales habían tenido la suerte de disfrutar también de las anteriores del autor; acudimos este domingo a ver 'Algo de ruido hace', que está representada por la compañía de Tolcachir, Timbre 4, y de su actor principal, Lautaro Perotti, ese que estaba indispuesto el día que vimos 'El viento en un violín'. Este intérprete es el director de la obra, pero no la ha escrito ni participa en ella. Los actores son Eloy Azorín, Santi Marín y Fernanda Orazi.

Será que los argentinos tienen otra fuerza a la hora de interpretar, será que el texto de Romina Paula no dejaba tan claras sus intenciones como los que escribe Tolcachir, será que la adaptación y la dirección no han sabido sacar el jugo a lo escrito, será que la puesta en escena queda muy pobre —no me refiero al decorado, sino a las acciones y movimientos cotidianos de los actores mientras declaman— o será que todo ello se alía para que 'Algo de ruido hace' no se acerque en resultados y efectividad a 'El viento en un violín' ni probablemente a las anteriores.

En cuanto al tema se parece mucho, pues también trata de dramas familiares que esconden secretos retorcidos, con un toque de análisis psicológico. Pero la emoción que debería transmitir esta obra se queda en las tablas y, a la hora de los aplausos, cuando la actriz principal descubre su rostro casi lleno de lágrimas, los espectadores nos preguntamos qué le ha provocado ese llanto, si nosotros nos hemos quedado indiferentes.

Orazi levanta la obra y aporta la energía que les falta a los intérpretes masculinos, quizá porque sus papeles lo exigen o porque no han sabido ver otra forma de darles fuerza a sus papeles sin dejar de parecer niños quebradizos. 'Algo de ruido hace' no aburre porque es bastante breve, dura aproximadamente 60 minutos, y porque mantiene una cierta curiosidad, una curiosidad por ver qué más nos va a aportar, qué otros elementos van a venir que nos conmuevan como lo hacían los otros textos. Sin embargo, eso nunca llega y el final, aunque claramente cierra la obra argumentalmente, parece precipitado porque cuando lo alcanzamos aún no hemos sentido que haya habido una conclusión o un clímax.

Compruebo en Internet que ha habido otras representaciones con otros actores y me pregunto si el resultado sería superior.