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17 de junio de 2011

Next

No entiendo por qué no había escrito hasta ahora en este blog sobre este programa que tanto me fascina. No es por vergüenza de confesar que estoy enganchada a un reality show, pues, aunque sea el único y conmigo vaya mucho más la ficción, no me avergüenzo de decir lo que me gusta. Supongo que lo que ocurrió es que hacía ya tanto que no escribía en el blog que no lo tenía ni en mente.

El programa "Next" consiste en una cita arreglada. La persona afortunada tiene la posibilidad de salir con cinco candidatos o candidatas, según lo que le guste, que esperan en un autobús. Van apareciendo por orden y la persona que está abajo las observa, examina, interroga o pone a prueba para saber si se queda o no con alguna de ellas. Cuando no le gusta alguien, debe decir «next» (siguiente) y el candidato o candidata se quedará con tantos euros o dólares como minutos haya aguantado. Si le gusta, le ofrecerá elegir entre una segunda cita o el dinero.

Son muy interesantes los comportamientos humanos que se pueden observar. Por ejemplo, podemos tener más claro lo que hasta ahora siempre creíamos que sabíamos: en qué se fijan los hombres y en qué se fijan las mujeres para escoger a sus medias naranjas. Hay algunos que dicen «next» nada más ver al otro u otra bajarse del autobús, hay quienes los eliminan por el motivo más peregrino y ya ha habido más de un chico muy sincero que le ha ofrecido a alguna tetona elegir entre un dólar y él, en cuanto ha visto la mercancía descender del vehículo.

Una de las pruebas de "Next".
Pero estas observaciones, que son las que más evidentemente te puede ofrecer un programa como éste, casi son las menos interesantes. Tenemos, por ejemplo, también el componente de camaradería. Si la persona que está abajo rechaza de forma muy borde a dos o tres candidatos, a veces los demás se solidarizan con ellos y acaban llevándose el dinero y rechazando la segunda cita. Esa frase de los hombres en inglés: «bros before hoes» se cumple bastante y, aunque las mujeres pueden ser menos solidarias, también a veces rechazan a alguno por lo que han comentado sus compañeras.

Otra de las observaciones que me ha parecido curiosa es la de que todos los tópicos se cumplen. En la versión norteamericana suele haber blancos y judíos, pero también muchos negros e hispanos. Si en algún lugar situásemos el cliché de inventarnos un personaje negro que rapea y viste con los pantalones caídos, nos acusarían de racismo con seguridad, igual que si le preguntásemos a un negro que si rapea, solo por serlo. Sin embargo, todos los que han aparecido en el programa son raperos y saben bailar de maravilla, sin excepción. Ellos mismos cumplen unos tópicos que, si alguien se los colocase, les resultarían ofensivos.

El "Next" español

Desde hace un par de días están emitiendo una versión española de "Next". Yo estaba deseando que llegase porque tenía mucha curiosidad por ver cómo eran estas personas en la versión patria —bueno, y porque el otro ya se estaba repitiendo, la verdad—. Pero me ha decepcionado. 

Para empezar, se hace de forma distinta: el montaje es más picado y alternan más entre la cita y lo que pasa en el autobús, con lo que muchas de las cosas que iban fluyendo bien se abandonan a la mitad y eso te corta el rollo de lo que estás viendo. La gente aguanta bastante menos, unos cuatro o cinco minutos, mientras que en EE. UU. estaban más de una hora con frecuencia, pero el montaje te hacía que el tiempo volase.  En total, ves dos conjuntos de citas en lugar de varios y se hace más pesado, aunque ellos hayan estado menos tiempo. Suele ser más habitual que se vayan sin elegir a ninguno, cosa que en la versión original casi nunca ocurría.

Además, los concursantes no resultan igual. No sé si es que los estadounidenses —los anglosajones en general— son muy actores o si ayuda que hablen otro idioma con una voz por encima… el caso es que viendo la versión extranjera parece que se está viendo una serie de ficción, mientras que viendo la española, la sensación de reality es mucho mayor. Por supuesto, en ambas versiones hay cosas que sabes que se las sugieren los guionistas, por ejemplo, preguntar a los compañeros del autobús mientras esperas si tienen tatuajes, piercings… y si esto da pie a que alguien enseñe carne, pues perfecto. O provocar que se hable de la persona que está abajo… Pero en la norteamericana te creías más estos diálogos, mientras que a los españoles les pegan menos, así como las pruebas que imponen los que están eligiendo , que aquí se ven más forzadas y artificiales.

En España la variedad racial es muy diferente a la de allí. De momento, he visto a varias chicas del este de Europa, que hablaban un castellano sin el más mínimo acento y con un total dominio de las expresiones coloquiales, a varios latinoamericanos, entre ellos una brasileña. En cuanto a los lugares de España de los que proceden, hay bastante disparidad.

Puede ser cuestión de acostumbrarse y quizá este "Next" patrio me acabe gustando más que el original, pero de momento, me da mucha más vergüenza ajena, cosa que no digo que tenga por qué estar mal necesariamente.