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15 de octubre de 2012

¿Quién está acabando con la prensa?



Desde hace muchos meses, la vertiente más negativa de los mensajeros apocalípticos nos está diciendo que el Internet está acabando con la prensa, que acabará con ella por completo dentro de poco.

En lugar de entender el Internet –o la pantalla digital, en forma de tablets, lectores, ordenadores, smartphones, etc…– como un soporte más, que podría ser sustitutivo o complementario al papel, se ha entendido como otra cosa distinta, como si por cambiar el formato hubiese de cambiar, no solo el contenido, sino también la forma de elaborarlo y de remunerarlo.

Los que han acabado con la prensa no son los que publican en Internet, toda esa gente que lanza blogs al ciberespacio con sus mensajes, sus artículos o sus opiniones. Tampoco es toda esa gente que opta por leer una noticia de forma gratuita en lugar de bajar hasta el quiosco para comprar un periódico. Los que están acabando con la prensa son aquellos que han decidido que eso que está sustituyendo a sus publicaciones no se va a remunerar igual que lo que hasta ahora llenaba sus páginas.

Los dueños de los periódicos, en lugar de ver a esas personas como sus enemigos, deberían haberlas contratado. Y, por supuesto, haberles ofrecido un sueldo o una remuneración por obra equivalente a la que tienen sus periodistas en plantilla. Lo que han hecho en su lugar es tratar de ningunearlos, desacreditarlos o contratarlos a precio de risa… quizá sin recompensa monetaria alguna. 

No me vale el argumento de que el periódico en Internet no genera ingresos y por ese motivo no hay posibilidad de pagar a la gente que escribe. En Internet, se podrían tener los mismos ingresos que tiene la prensa en papel. O, por poner un ejemplo que se entenderá mejor, ya que es también gratuita para los espectadores, la televisión. Si las cadenas de televisión, sin cobrar un duro a sus televidentes son capaces de levantar producciones enteras que requieren mucha más inversión que la pluma que las escribe, ¿cómo no va a poder la publicidad financiar la escritura de un periódico con buenos sueldos para todos los autores que confeccionen noticias o firmen artículos de opinión? 

Si no se ha llegado a estos niveles de ingresos por publicidad es por el mismo motivo que decía antes: porque desde que surgió el Internet se ha desacreditado tanto que no se ha pensado en cobrar por los espacios publicitarios lo que estos valen y prácticamente se están regalando a los anunciantes. Se podrían cobrar como un spot televisivo o incluso más caros, ya que, con respecto a este presentan, entre otras, la ventaja de llegar a un lector mucho más seleccionado: la publicidad en Internet puede dirigirse a personas predispuestas a buscar algo similar (sobre esto no me extiendo, pues podría dar cabida a un post entero, pero hay información en Internet al respecto). 

No creo que el error estuviese, como señalan algunos, en que los periódicos importantes, en su versión en Internet se lanzasen desde el principio de forma gratuita. Eso lo veo muy bien. Lo malo estuvo en que ese lanzamiento no se transformó en ingentes ingresos por publicidad bien gestionada.

Esos mencionados dueños de periódicos, en lugar de tratar de aniquilar eso que según ellos les está matando: el Internet, deberían haberse unido a él o haberlo absorbido y abrazado como una plataforma más, quizá la mejor plataforma que hayan tenido en su vida. Se podría seguir teniendo no el mismo número de periodistas fijos–ya sea contratados  en plantilla, ya sea a modo freelance, pero con una regularidad–, sino un número mucho mayor, ya que la no limitación del espacio permite la especialización, además de que los artículos especializados y de investigación podrían tener una vigencia mayor que la de un día.

Quizá sí supondría la muerte del periodismo, pero únicamente del periodismo tal y como lo conocemos. En absoluto tendría que suponer la muerte del periodismo entendido de forma más amplia, sino su resurgir, su oportunidad para llegar a ser más y mejor que nunca. Lo único que está matando al periodismo es que a esas personas que trabajan tanto y tan bien como muchos de los que publican en papel no se les estén remunerando sus publicaciones por igual. Y, además, se esté aprovechando la excusa (esta y la de la crisis) para ya no remunerar tampoco a los que sí escribían para las versiones en papel. Si alguien está acabando con los periódicos son sus dueños.