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8 de enero de 2014

Cómo ha cambiado nuestra forma de ver las series



Estoy empezando a ver de nuevo Twin Peaks, una serie que fue mítica en mi juventud y, con la revisión, me doy cuenta de lo que ha cambiado nuestra manera de interactuar con una serie. Ya me había dado cuenta, por supuesto, al seguir series actuales y recordar lo que antes suponía ver la tele. Pero queda todo mucho más patente si se ve una serie que ya se ha visto y se pueden comparar las experiencias.

No voy a comentar las calidades de Twin Peaks ni siquiera voy a equipararla a las series de ahora para situarla por encima, por debajo o al mismo nivel. Dejaré también para otros blogs, que seguro que lo han hecho, recalcar el significado que tuvo la emisión de esta serie en las televisiones en aquel momento o hasta reírme de lo que David Lynch se permitió hacer a pesar de dirigirse a un público masivo.

Me centraré en estas diferencias que estoy encontrando, no para hablar de Twin Peaks, sino tratando de generalizar y, si menciono esta serie, será solo como ejemplo:

1. La consciencia del capítulo:


En aquel momento, claro que sabíamos que veíamos un capítulo, que nos perdíamos otro, que nos saltábamos el de más allá… Pero no teníamos la idea de los capítulos como unidad y no porque las series no fuesen episódicas, pues las había. Es decir, como unidad narrativa podíamos haber concebido un capítulo, pero no como unidad de producción. 

Existe una serie de factores relacionados con la forma de producirse las series que antes ni nos planteábamos. Hoy en día, sabemos mejor cómo funcionan las tripas, no necesariamente las personas que viven cercanas al mundillo y tienen un conocimiento técnico, sino más o menos cualquiera que tenga una gran afición a las series. Así, casi cualquiera es conscientes de que cada capítulo puede dirigirlo una persona diferente y, tras prestar atención a los créditos, encontrará marcas de autor y las diferencias en tono, ritmo y casi hasta género entre un capítulo y otro que, de no haberse planteado esas cuestiones, podrían habérsele pasado por alto.



Por otra parte, ahora no nos perdemos un capítulo. Ya que no dependemos de la parrilla y ni siquiera de acordarnos de programar el vídeo, veremos todo, ordenado y sin que nada falte. Ni nos mantiene tampoco de ello creándonos una pequeña esclavitud y una cierta rabia el día que, después de que lo habías dejado todo para quedarte a verlo, por el motivo que fuese no se emitía.

1b. Consciencia de temporada... y de canal... y de más cosas, seguro 

No digamos ya la consciencia de temporadas. Cualquiera que vea series de ahora y se dé cuenta de los cambios que se pueden producir de una temporada a otra se echaría las manos a la cabeza al pensar que hubo una época en las que los veía sueltos e intercalados... o seguidos, pero sin que nadie le avisase del final de una era y del comienzo de otra.

Más todavía tenemos consciencia de los canales de emisión original de esas series. Entonces, sabíamos dónde los ponían en nuestro país para poder verlas, pero nada más. Ahora, sabemos qué canal emite cada una y vamos más allá: reconocemos el estilo de unas cadenas y de otras, sabemos que el cable puede emitir escenas más atrevidas, damos oportunidades a series aún desconocidas solo porque las emita un canal que ya ha demostrado tener buen ojo, etc... 

2. V.o.


Antes no existía (nunca o casi nunca) la opción de ver la tele en versión original. Si la hubiese habido, la habríamos elegido, pues ya lo hacíamos al ir al cine. Recuerdo luchar por tener una tele dual, lo que era casi imposible en lo que se refiere a dar con el aparato, pero incluso si lo tenías, era también muy raro que la emisión incluyese la pista original.

Ahora, escuchamos el original y nos damos cuenta de matices que antes no podíamos percibir, como acentos o formas de hablar características de una zona, incluso algún juego de palabras intraducible. Que, con el tiempo, hayamos mejorado nuestro dominio de los idiomas extranjeros, también ayuda a este aspecto que no solo se ha debido a poder ver las series en otras plataformas.

Por ejemplo, en el capítulo tercero de la primera temporada de Twin Peaks, hay un efecto de sonido –en la secuencia onírica– muy interesante que probablemente se realizó grabando un diálogo en el que las palabras se pronunciaban hacia atrás y luego reproduciéndolo también hacia atrás, por lo que parece que hablan de forma extraña. Aquello no lo habríamos apreciado entonces porque para el doblaje probablemente tuvieron que hacer algún otro recurso, pero además,  ahora somos más capaces de detectar cuestiones técnicas que antes se percibían como trucos de magia insondables.


3. Ya sé cómo acaba, qué tranquilidad


Parece algo negativo saber cómo acaba un clarísimo who-dunnit, especialmente para mí, que todavía pico en las intrigas y se me despierta la curiosidad con cualquier caso de misterio. Sin embargo, en Twin Peaks es más que evidente que saber quién mató a Laura Palmer es solo un McGuffin. En aquel momento no podíamos tener esa consciencia de que el misterio era una mera excusa del creador para hacer sus locuras y sacar a chicos y chicas guapos porque no nos habríamos enganchado, así que las promos y el boca-oreja recalcaban el interrogante: ¿quién mató a Laura Palmer? 

Pero incluso entonces, habríamos disfrutado de la serie de otra manera liberados de la curiosidad absurda (que, por otra parte, conlleva otro posible problema para los creadores: llegar a un final que no esté a la altura de las expectativas de intriga creadas).

Ahora, que ya sabemos quién mató a Laura (yo lo sé y probablemente tú también, pero por la gente que está viéndola ahora por primera vez, te ruego que no lo comentes o que avises de "spoilers", muchas gracias) y que, además, sabemos que nos tiene que importar poco, podemos ver la serie con más paciencia, fijándonos en otros detalles, en otros aspectos y apreciándola mejor.



No incluyo una conclusión al artículo porque prefiero dejarlo abierto. Abierto a las diferencias que hayáis encontrado vosotros (y que podéis añadir en los comentarios) y a las que, con seguridad, seguiré encontrando yo cuando avance más en la serie y que agregaré, si corresponde.