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13 de febrero de 2014

La gente deja de tener personalidad propia cuando está con alguien




En otra ocasión preguntaba a los lectores cuáles de sus gustos habían surgido espontáneamente dentro de su persona y cuáles eran influencia de sus amistades. Ahora, al redactar esto, me pregunto si alguien puede desarrollar un interés sin influencias externas… me parece difícil. Aunque la inclinación a disfrutar de una cosa esté ahí, tendremos que encontrar la materialización de ese disfrute para experimentarla. Y esa materialización solo la podremos descubrir en el exterior.

Así que para hacer esa distinción, nos quedaría solo la diferencia entre aquellas cosas que conocemos porque alguien nos las ha comentado o recomendado o aquellas que dio la casualidad de que escuchamos en la radio o vimos en la tele o leímos en una publicación por nuestra cuenta. Distinción, la verdad, bastante tonta, a mi modo de ver.

Hablando de lo que puede influir en el desarrollo de nuestros gustos el entorno, ya sean los padres o hermanos mayores, ya sean las amistades… terminamos en un grado de relación mucho más cercano en el que este tipo de influencias son aún más notorias: la pareja. Y aquí quería yo llegar.

Muchas veces, para los observadores externos, las personas que tienen pareja carecen de criterio individual y, en su lugar, tienen una opinión compartida con su compañero/a. Esto es una impresión muy extendida –no la adquieren solo las personas que viven solas, sino otras personas que también están en pareja y que no observan esto en sí mismas, sino en las parejas de alrededor—.

Si el observador ya conocía a uno de esos miembros de la pareja cuando este era soltero, además, pensará que su amigo/familiar ha perdido la personalidad y se ha dejado influir y arrastrar por gustos ajenos. En el caso de una mujer, se achacará al machismo que supone que una fémina renuncie a sus propias decisiones para repetir las de su hombre, a quien admira como figura superior. Si se trata de un varón, lo que subyacerá será una idea de que se está dejando dominar por una mujer castradora… Bueno, no en términos tan exagerados, pero un tufillo de esto sí les puede quedar, por ejemplo, a los padres de alguien a quien creen ver expresando opiniones que no son propias.

Lo que hay que tener aquí en cuenta, antes de considerar esta pérdida de capacidad crítica propia es la forma en la que ha surgido todo. Me explico:

Cuando una tercera persona habla con una pareja sobre un tema en el que se expresan opiniones, lo más normal será que esos dos miembros de la pareja ya hayan hablado de eso en privado. Puede ser de lo que les ha parecido una película, de si quieren o no ver el próximo capítulo de una serie, de lo que tienen previsto votar en las próximas elecciones… Las parejas pasan muchas horas juntas y cubren todos los temas posibles y muchos más. Así que, eso de lo que están hablando ahora contigo, ya lo han hablado entre ellos, largo y tendido y con tiempo para llegar a expresar todo lo que pensaban, recapacitar, reconsiderar, etc…

Hablar con una pareja sobre un tema es como reunirse con una cúpula de socios que ya hubiese mantenido reuniones previas para llegar a un consenso. No es que la pareja voluntariamente haya decidido adquirir una postura común para comunicarla al exterior, pero sí ha habido ese proceso de discusión previa que, obviamente, ha limado las aristas.

Aunque ninguno de los dos haya cambiado en absoluto de opinión sobre lo que pensaba, en estas conversaciones, su discurso se ha matizado. Matizado no quiere decir modificado en la esencia, quiere decir que diverge en la forma de ser expresado. Por ejemplo, si yo veo una película y me entretiene, mi opinión, antes de hablar con nadie, será "es una película entretenida". Pero si hablo con otras personas al salir del cine y todas dicen que se aburrieron, mi opinión seguirá siendo la misma, pero mi discurso quedará matizado a "pues a mí no me pareció tan aburrida". Esto nos ocurre a todos con cualquier persona con la que vayamos a ver la peli, les ocurre incluso a los críticos. Insisto: no necesariamente significa cambiar de opinión, pero si yo sé que lo que todo el mundo ha escuchado comentar sobre una peli es que es aburrida, no abriré con "Es entretenida" porque sé que crearé una disonancia, antes de eso me amoldaré e iré por "no es tan aburrida…" para que todos mis argumentos siguientes se entiendan mejor.

Por otra parte, a una pareja le puede parecer absurdo exponer sus divergencias de opiniones en público, pues una discusión de cualquier índole (aunque sea sobre el tema del ejemplo, la valoración de una película) siempre puede introducir demasiadas personalizaciones. Así que, aunque aún no hayan tenido tiempo de matizar sus conclusiones, será raro que tengan esa discusión que suelen tener acalorada tras una peli delante de otros y preferirán no discutir, dando, de nuevo, la impresión de que están de acuerdo en todo, como si no tuviesen personalidad propia, sino una compartida.